Complejos vitamínicos, ¿estoy abusando de ellos?

Repasemos de forma esquemática qué son, cómo afectan y qué contraindicaciones pueden llegar a tener para la salud si no se usan correctamente

complementos-vitamnicosLos complejos vitamínicos están cada vez más de moda. Acudimos a ellos, en teoría, cuando nuestro organismo carece de alguna vitamina en concreto, o cuando necesitamos un aporte extra de ella. Son productos confeccionados en base a vitaminas, se suelen tomar en forma de pastillas (aunque también en forma de zumos o batidos), y, en principio, se encargan de aportar ese “plus” de vitaminas o energía que necesitan algunas personas.

La mayoría de los científicos coinciden en que las vitaminas no actúan por igual, sino que dependen del metabolismo de cada persona. En principio una alimentación sana sería suficiente para mantener buenos niveles de todas las vitaminas. Muchas personas, sin embargo , son conscientes de que no tienen esa alimentación variada y equilibrada, y creen necesitar el consumo de complementos vitamínicos para tranquilizar su conciencia.

Dentro de los suplementos vitamínicos podemos encontrar:

  • Los multivitamínicos: incluyen varias vitaminas e incluso minerales. No siempre son la mejor opción, pues una ingesta excesiva de una vitamina puede acarrear consecuencias perjudiciales para el organismo.
  • Los suplementos de vitaminas hidrosolubles (vitaminas B y C): en caso de consumo prolongado, éstos son los más recomendables.
  • Los suplementos especiales en base a una sola vitamina: especialmente pensados para paliar deficiencias concretas o para buscar unos efectos determinados en el organismo.

Motivos de consumo

La primera de las razones que nos mueve a tomar este tipo de suplementos es la de paliar las deficiencias que una persona puede tener de determinada vitamina, en caso de que el cuerpo no sea capaz de producirla por sí mismo en los niveles normales. Es la razón de mayor peso a la hora de tomar este tipo de suplementos, y puede llegar a evitar algunas patologías asociadas al déficit de ciertas vitaminas.

Otro de los ámbitos de uso de estos suplementos vitamínicos es el deportivo (ejercicio físico), ya sea para obtener energía antes de realizar un entrenamiento, o para favorecer la recuperación tras el ejercicio. Por otro lado, también se usan en casos en los que la deficiencia vitamínica venga producida por un bajo estado anímico; por ejemplo, en casos de estrés producido por algún acontecimiento familiar o a causa de la presión del trabajo.

Ante estas circunstancias, muchas personas acuden a la farmacia para que el profesional les recomiende algún suplemento, como el ginseng, los ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 y Omega-6, o la coenzima Q10, útil en la obtención de energía y con un importante papel antioxidante.

¿Qué podemos decir de otra serie de propiedades saludables habitualmente atribuidas a los complejos vitamínicos? A veces suele decirse que estos suplementos mejoran la memoria, la concentración o disminuyen los riesgos cardiovasculares, pero hay que andar siempre con pies de plomo al analizar estos supuestos efectos beneficiosos.

¿Existen riesgos?

En efecto, su consumo puede acarrear problemas para la salud y efectos secundarios si se toman, por ejemplo, en dosis excesivas. Esta “sobredosis” suele ser bastante frecuente, ya que muchos de los preparados están hechos a base de vitaminas hidrosolubles o liposolubles (se diluyen en agua o en grasa). En el caso de las hidrosolubles, son eliminadas por el organismo por lo que debemos consumirlas más a menudo (a veces diariamente). Las liposolubles, sin embargo, se almacenan en los tejidos grasos; en este caso órganos como los riñones o el hígado podrían verse afectados al tener que trabajar más para eliminar el exceso de esa vitamina.

Para saber si tenemos déficit de alguna vitamina, es necesario que acudamos al médico; será él quien nos diga cómo paliar ese déficit, y si el tratamiento debe incluir la ingesta de suplementos vitamínicos. Muchas personas los toman para estudiar, combatir el cansancio, etc. y lo convierten en una rutina diaria sin una necesidad o justificación aparente. Es aquí cuando los suplementos pueden crear un hábito, una rutina y, según los expertos, incluso una adicción que puede resultar peligrosa a medio plazo”.

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