“Cada vez más farmacéuticos se forman para asesorar sobre la utilización de los suplementos”, Dr. Jorge Enrique Angel, Equisalud

Jorge Enrique Angel, experto en medicina natural, está convencido de los beneficios que aportan los suplementos alimenticios, siempre que se tomen en las dosis adecuadas. “Me gustaría romper una lanza por la prevención en salud mediante este tipo de productos. Opino que hoy en día es casi imprescindible”

¿En qué situaciones o problemas de salud se suelen recomendar más los complementos alimenticios? ¿Sustituyen a los fármacos, o los acompañan…?

Jorge Enrique Angel, Equisalud (1)Lo más habitual es recomendarlos cuando ya existe una patología médica instaurada, ya sea como apoyo al sistema inmune por situaciones de defensas bajas, o cuando existe deficiencia de minerales como el calcio, o de vitaminas como la vitamina D3. La fitoterapia es también muy utilizada cuando se requiere apoyar algún tratamiento convencional o prevenir un problema de salud. No en vano, el uso efectivo de las plantas medicinales está respaldado por miles de años de utilización en todas las culturas. Además, un punto a favor de la fitoterapia es la utilización de los principios activos de las plantas en fórmulas sinérgicas, de forma que cada uno de los componentes de la fórmula refuerce la acción de los demás.

Según mi experiencia, cada vez se recomiendan más los complementos alimenticios para reforzar la salud de las articulaciones, y la línea de ácidos grasos también está en aumento. De forma preventiva se suelen recomendar los omegas 3, y veo también cómo cada vez se utiliza más la fitoterapia como primera opción de suplementación.

Además, los complementos pueden utilizarse para acompañar tratamientos convencionales, y si es posible también para evitar el llegar a necesitar tratamientos con fármacos de síntesis química. La dieta moderna suele ser muy incompleta y desequilibrada, y una buena planificación con complementos alimenticios ayudaría mucho a evitar la aparición de problemas de salud y abarataría la factura sanitaria del Estado, además de beneficiar al individuo. Desde aquí, me gustaría romper una lanza por la prevención en salud mediante este tipo de productos. Opino que hoy en día es casi imprescindible.

¿Qué nivel de calidad y fiabilidad en cuanto a elaboración tienen estos productos frente a un medicamento?

Aunque el nivel de exigencia en cuanto a la calidad y la elaboración de los fármacos es superior en comparación a la de los complementos alimenticios, nosotros hemos optado por regirnos por los mismos estándares y normativas que se aplican a un laboratorio farmacéutico. De hecho, en Equisalud hemos optado por trabajar bajo normas de correcta fabricación (GMP), una normativa que solo es obligatoria para los laboratorios farmacéuticos y no para los fabricantes de complementos alimenticios. Hemos adoptado voluntariamente este método de trabajo como garantía de rigor, de cara tanto a quienes prescriben nuestros productos como a quienes los consumen.

También nos preocupamos enormemente por la calidad de la materia prima y su correcta manipulación; no hay más que ver los exhaustivos y detallados análisis que hacemos a toda materia prima que entra en el laboratorio. Esta materia prima entrante queda en cuarentena, en una zona específica del laboratorio, y no pasa al proceso de fabricación hasta que no tenemos el resultado de nuestros propios análisis que garanticen la calidad y pureza de dicha materia prima. Esto es, en mi opinión, uno de los aspectos que más influye en lo mucho o lo poco que se puede esperar de un complemento alimenticio: el que somos capaces de garantizar la cantidad y calidad de principio activo. Esto nos obliga evidentemente a optar por materias primas caras, pero lo hacemos porque este nivel de calidad nos parece irrenunciable.

¿Cree que la tendencia al consumo de complementos alimenticios es creciente?

Sin duda. Existe un aumento de la demanda de complementos alimenticios, más aún con el aumento de factores externos como la contaminación y los tóxicos ambientales, entre otros. Según un nuevo informe de mercado realizado por Transparency Market Research, el mercado global de los productos nutracéuticos alcanzará los 204,8 mil millones de dólares en 2017, creciendo a una tasa de crecimiento anual compuesto del 6,3%. Fijémonos, además, en que cada vez hay más farmacéuticas entrando en este campo y lanzando líneas de complementos alimenticios; será porque ven negocio.

Los complementos alimenticios ayudan a prevenir ¿y a curar?

Sí, a prevenir y muchas veces a curar; sin ir más lejos, ahí tenemos el ejemplo de plantas como el propóleo, la manzanilla o la echinácea, utilizadas desde hace siglos para resolver problemas de salud, o la vasaka, tan apreciada por la medicina ayurvédica. De todas formas, hay que ser muy cautos en la utilización de las palabras como “curar” o “prevenir”, porque el público suele atribuirles a estos conceptos un alcance que no tienen, a depositar en ellos unas esperanzas a veces desmesuradas. Pero sí, desde una óptica estrictamente científica, los complementos alimenticios ayudan, y mucho. Te cito como muestra uno de los muchísimos estudios que aparecen en PubMed, un estudio de 2004 en el que se realizó una revisión de 18 ensayos aleatorizados y controlados y se encontró que el riesgo cardiovascular relativo en los adultos mayores de 55 años (el 24 % de la población) se redujo en un 4,9 % con el consumo diario de 1.000 miligramos de ácidos grasos omega 3 EPA+DHA. Este es un ejemplo del impacto que puede tener en la salud una adecuada suplementación, y hay multitud de estudios sobre los efectos de la fitoterapia en la prevención de enfermedades.

¿Por qué muchos de estos complementos no llevan indicaciones? ¿Cree que este hecho es contraproducente para el consumidor?

Man is eating in a restaurant and enjoying delicious foodEl Reglamento (UE) Nº 432/2012 establece qué podemos decir y qué no, ya que recoge las declaraciones de propiedades saludables autorizadas. De esta forma intenta proteger e informar a los consumidores, así como crear unas condiciones iguales de competencia para la industria alimentaria. Lo que ocurre es que se queda corto: no recoge muchos ingredientes que se emplean en complementos alimenticios y sobre los que hay numerosos estudios. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) tiene pendiente tomar una decisión sobre 1.548 solicitudes de declaraciones relativas a constituyentes botánicos, así como unas 152 solicitudes de declaraciones que están pendientes de una reevaluación. Conforme a la agenda 2017 de la EFSA, en junio deberían haber terminado esta evaluación y tendremos más datos para hablar sobre indicaciones.

¿Cree que el farmacéutico tiene suficiente formación para aconsejar sobre la toma de complementos a los consumidores?

Veo con alegría cómo cada vez más los farmacéuticos se están formando para asesorar de forma más especializada sobre la utilización adecuada de los suplementos alimenticios, más cuando la demanda de estos productos está en aumento. En el futuro las facultades de Medicina y de Farmacia tendrán que aumentar la formación sobre los complementos alimenticios.

¿Los complementos alimenticios son inocuos, se pueden tomar de forma continuada? ¿Tienen efectos secundarios?

Son muy seguros en las dosis estudiadas y señaladas en la posología de cada producto. Sí es cierto que existen algunas circunstancias, como por ejemplo durante el embarazo o en pacientes anticoagulados, que exigen la ayuda de un profesional de la salud para un uso adecuado. Las dosis permitidas están estudiadas para que en la mayoría de la población que los utilice no existan efectos secundarios, pero no es correcto decir que son inocuos, porque nada en la naturaleza es inocuo: tomar una cantidad exagerada de cualquier alimento cotidiano puede provocar importantes trastornos estomacales o intestinales, sin ir más lejos. En general, cualquier persona medicada debería consultar con un profesional de la salud para evitar posibles interacciones y para asegurarse de cuál es la posología adecuada en su caso particular.

Dicho esto, habría que añadir que no es comparable el efecto que tiene sobre el organismo humano un fármaco de síntesis química que un complemento alimenticio, cuyos componentes son más acordes a la naturaleza de nuestro propio organismo y, por tanto, más bioasimilables. Por eso, en la dosis adecuada, no suele haber problemas en tomarlos de forma continuada.

¿Cómo saber qué suplementos y en qué cantidad son necesarios para cada paciente?

Existen algunos suplementos que, debido a las grandes deficiencias nutricionales que existen en la población, prácticamente todos deberíamos tomar, como es el caso del magnesio o los omega 3. En el caso de la fitoterapia, se requiere algo más de conocimiento para saber qué tomar y en qué cantidad. Insisto en que si nos mantenemos en los rangos permitidos de dosis, estos productos en general son muy seguros; pero desde luego lo ideal es individualizar la prescripción en cada caso.

¿Qué complementos serían imprescindibles para tomar día a día para mantener la salud?

Existen algunos que yo recomendaría de manera rutinaria como el magnesio, los omega 3 y recientemente también otros omegas, como el omega 7. En invierno, la vitamina D3 con K2 acompañada de vitamina C en sus diferentes presentaciones. Y en caso de épocas de estrés, apoyar el sistema inmune con fitoterapia, hongos y antioxidantes, por dar algunos ejemplos. También hay complementos específicos para otras situaciones concretas, como los catarros. Como siempre, depende de las necesidades de cada persona.

Estos complementos ¿son para todo tipo de personas? ¿En qué casos?

Prácticamente sí, salvo contadas excepciones, como por ejemplo las ya mencionadas de mujeres embarazadas o pacientes anticoagulados, entre otros casos muy específicos. Sin embargo, en general los complementos alimenticios sí suelen ser muy recomendables. Un caso típico es el tratamiento de los problemas articulares, que se puede tratar con una combinación de fitoterapia, vitaminas, minerales y aminoácidos en un solo producto, con muy buena respuesta de los pacientes.

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