Menopausia y bienestar con complementos alimenticios

La llegada de la menopausia marca el inicio de una nueva etapa en la vida de la mujer. Causa natural de envejecimiento, algunas mujeres acusan sus efectos de manera sintomática mientras otras la viven de forma plenamente satisfactoria

menopausiaEl término “menopausia” hace referencia al último período menstrual establecido al haber transcurrido un año sin una nueva presencia de la menstruación. Se engloba dentro de un período de transición de la vida de la mujer denominado “climaterio”, que comprende desde el cese de la vida fértil (entre los 45 y 55 años de edad) hasta la senectud con una duración aproximada de 8 a 10 años. En este período, alrededor de un 70-80% de las mujeres experimentan síntomas que pueden ser tratados bien con fármacos o con complementos alimenticios.

Cuando hablamos de síntomas, hay que tener en cuenta que éstos pueden entremezclarse con los relativos al propio proceso de envejecimiento. Así, se sabe que aproximadamente un 75% de las mujeres tiene problemas en la menopausia, y el 50% de éstas necesitará algún tipo de tratamiento.

Los problemas fisiológicos manifestados varían de una mujer a otra; las reglas suelen ser irregulares, y se experimentan ciertos síntomas de forma permanente o intermitente: hinchazón en los pechos y el vientre, mareos, sofocos y cansancio, además de una mayor probabilidad de padecer infecciones urinarias. También puede aparecer dolor en las articulaciones, síntomas de irritabilidad, insomnio, así como inestabilidad emocional y psicológica.

El abanico de posibilidades a la hora de abordar esta situación es muy amplio, aunque cada paciente es un mundo y, por tanto, no existe un tratamiento ideal aplicable a todas ellas. Una opción que cada vez está ganando más peso debido a su carácter “amigable” con el organismo es la de los complementos alimenticios, que aportan nutrientes importantes para la obtención de un nivel óptimo de bienestar.

Complementos

Durante la etapa del climaterio es importante vigilar de cerca la salud ósea y articular, además de la salud cardiovascular y la mental/cognitiva. Para ello, existe un nutriente imprescindible a lo largo de nuestra vida (y no sólo en la fase menopáusica): los ácidos grasos poliinsaturados de la serie Omega 3. Estos ácidos grasos ayudan a mantener una buena salud ósea, disminuir la sensación de calor, sudor y sofocos, mejorar el estado de ánimo y rebajar los cambios de humor. Además, son un gran aliado en la reducción de factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, la hipercolesterolemia y la hipertrigliceridemia.

Podemos encontrar estos ácidos grasos en fuentes vegetales (lino, chía, nueces) y en fuentes animales (pescados azules, Krill). Aunque los aceites de pescado de alta calidad son una buena alternativa, en los últimos años han destacado los suplementos de aceite de Krill, en especial los extraídos en frío, con una mayor absorción gracias a su presentación en forma de fosfolípidos.

Woman having headache migraine.Repasamos algunos nutrientes esenciales en función de los síntomas a tratar y los efectos buscados:

•Pérdida de masa ósea y flexibilidad articular

La acción protectora que los estrógenos ejercen sobre los huesos disminuye durante la menopausia, generando una mayor  pérdida de masa ósea por la menor absorción de minerales, lo que en último término puede ocasionar osteoporosis y aumentar el riesgo de fracturas.

Los tres nutrientes indispensables para la salud ósea son el calcio, la vitamina D y la vitamina K. El primero mantiene los huesos densos y fuertes (recomendamos especialmente el calcio de coral marino fósil, fuente además de otros 71 minerales altamente biodisponibles). La vitamina K ayuda a promover la remineralización de los huesos y un sistema cardiovascular saludable (la menaquinona 7 tiene mayor capacidad de incorporación de calcio que las vitaminas K1 sintéticas). Por su parte, la vitamina D3 o colecalciferol (de mayor bioactividad, estabilidad y vida media que la D2) contribuye a la absorción del calcio y el fósforo en nuestro organismo, así como a la formación adecuada del hueso.

•Salud cardiovascular

Los estrógenos ejercen de protectores cardiovasculares, actuando sobre el mantenimiento del flujo vascular a la vez que desarrollan una acción vasodilatadora y controlan los niveles tanto del colesterol total como de triglicéridos.

Además de los Omega 3, existen varios complementos que pueden ayudarnos en este sentido. Por ejemplo, la Coenzima Q10 es una molécula fundamental para el mantenimiento de la energía celular; tiene un efecto cardioprotector debido a su alto poder antioxidante, y ayuda a normalizar la presión arterial. También se aconseja tomar complementos de ubiquinol a partir de los 40 años, ya que en edades avanzadas disminuye la capacidad de transformar ubiquinona (forma oxidada) en ubiquinol (forma reducida o activa). La vitamina K2 (MK7) es igualmente importante a la hora de prevenir que el calcio se deposite en tejidos blandos como las arterias, y la levadura de arroz rojo se muestra eficaz en el control y reducción del colesterol LDL (es ideal para personas intolerantes a las estatinas relacionadas con las mialgias).

•Dormir bien y gestión de estrés

Los estrógenos ejercen una función importante en el Sistema Nervioso Central, y son responsables de la sensación psicológica de bienestar. De esta forma, es posible que los sofocos y la ansiedad no nos permitan dormir todo lo bien que nos gustaría, pero para ello contamos con complementos a base de plantas como la melisa, la valeriana, y la amapola de california que nos ayudan a disfrutar de un sueño más reparador.

Para controlar nuestra estabilidad emocional tenemos plantas adaptógenas que aumentan nuestra resistencia al estrés,  mejoran nuestra resistencia a la fatiga, y proporcionan energía sin efectos secundarios.

En este área, las que cuentan con mayor evidencia científica son la rhodiola, la esquisandra, el eleuterococo, y el ginseng indio o ashwagandha.

•Aumento de peso y retención de líquidos

Uno de los síntomas que más preocupa a las mujeres es el cambio en su figura, consecuencia de una repentina tendencia a engordar. La reducción de los estrógenos provoca que la acumulación de grasa en las caderas y en los muslos disminuya, al tiempo que aumenta en el abdomen. Además, se produce un importante incremento en la retención de líquidos.

•Prevención de infecciones urinarias

Los problemas del tracto urinario no son consecuencia directa de este déficit de hor monas, pero lo cierto es que las infecciones urinarias suelen prevalecer más durante la menopausia. ¿A qué se debe? Sobre todo al aumento en el pH de la vagina y el consecuente desequilibrio en la flora vaginal.

En este caso podemos incluir complementos de extractos de arándano rojo americano combinados con hibisco o Rosa de Jamaica, con un contenido en Proantocianidinas (PACs) estandarizado y de eficacia científicamente reconocida, que inhiban la adherencia bacteriana a la pared de la vejiga y acidifiquen la ori na; así reduciremos la incidencia de estas infecciones en el tracto urinario.

▪ Paula Saiz de Cos

Dpto. Técnico Cien por Cien Natural

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