Los efectos perniciosos en la piel de los tóxicos ambientales

La limpieza con productos adecuados y la hidratación diarias (tanto de forma externa como interna), son esenciales para favorecer la regeneración celular y eliminar el exceso de toxinas que pueden restarle salud a nuestra piel

detoxLa piel actúa como barrera protectora entre nuestro cuerpo y el medio ambiente. Sin embargo, la exposición prolongada y repetitiva a factores contaminantes supera las capacidades defensivas de la piel. Los tóxicos ambientales que agreden nuestra piel (metales pesados, gases, humo de tabaco y radiación UV) producen una inflamación cutánea interna que, a pesar de no ser visible, provoca una oxidación y liberación de radicales libres. Éstos generan efectos dañinos en la piel, como envejecimiento cutáneo prematuro (arrugas, sequedad, tez apagada) o enfermedades inflamatorias (acné, eczemas, urticaria, y alergias).

Entre los efectos principales, la deshidratación se lleva la palma. Varios estudios han demostrado que las personas que viven en lugares contaminados tienen peores niveles de hidratación cutánea que aquellas que viven en zonas libres de polución. La oxidación celular sería otra de las consecuencias negativas más importantes: la contaminación (al igual que el humo del tabaco o los rayos solares) destruye los antioxidantes de la piel y provoca la sobreproducción de radicales libres. El resultado es la oxidación de las células de la piel, lo que provoca un envejecimiento prematuro y un aspecto apagado.

Podemos hablar también de las arrugas prematuras en la piel, potencialmente causadas o, al menos, aceleradas por la combinación de unos niveles bajos de hidratación y del ataque de los radicales libres. Usar diariamente cosméticos hidratantes enriquecidos con antioxidantes, como las vitaminas C y E, y potenciar estos nutrientes en la dieta, suelen ser cuidados esenciales pautados como norma general por los dermatólogos.

Además, uno de los estudios más ambiciosos realizados en este ámbito logró demostrar que la contaminación de los vehículos podía provocar la formación de lentigos, unas manchas que generalmente aparecen en las manos y en la cara a causa de la edad. Otras investigaciones anteriores habían relacionado ya la exposición al aire contaminado con la aparición de puntos oscuros en la frente y en las mejillas.

La Asociación Española de Dermatología y Venereología ha venido advirtiendo igualmente de la posible aparición de eczemas en la piel como consecuencia de tóxicos ambientales; y es que, aunque parezca un problema poco frecuente, entre el 10 y el 20% de la población lo padece, y gran parte de estos eczemas podrían estar relacionados con la exposición al aire contaminado. Según la Asociación, en las últimas décadas el número de personas que sufre esta afección cutánea se ha triplicado. Y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el aire contaminado es un potente agente cancerígeno humano; lamentablemente, los humanos estamos expuestos a importantes niveles de toxicidad ambiental que comprometen nuestra salud.

Otro elemento que afecta a la salud del ser humano, relacionada estrechamente con los tóxicos ambientales, son las llamadas patologías emergentes, como la sensibilidad química múltiple producto de la exposición a estos elementos presentes en el medio que nos rodea, y que producen distintas reacciones que  dependerán de cada individuo. No es necesario estar expuesto de una manera específica a estos elementos; de hecho, el riesgo que corremos es diario. Eso sí, los efectos en la salud de los diferentes tóxicos ambientales dependerán de la dosis, del tiempo de exposición, y de otros factores específicos de cada persona, puesto que no todo el mundo reacciona de la misma manera ante una misma exposición.

Aquellos elementos químicos que son considerados de alto riesgo para nuestra salud son objeto de estudio para definir los niveles de presencia, y a partir de ahí generar soluciones que pasen por reducir la exposición a éstos y mejorar los efectos en la salud de forma preventiva o a través de tratamientos. Un ejemplo es el Formaldehido, clasificado como elemento cancerígeno humano del grupo 1 y que, sin embargo, cuenta con uno de los niveles más altos de producción industrial. Se usa para elaborar cremas, champús, lacas de uñas, jabones, resinas, adhesivos, pinturas, así como en textiles y en otros productos a los que tenemos acceso a diario. La exposición a este elemento químico afecta a la salud y produce, entre otros efectos, irritación en la piel.

Activos naturales

La contaminación atmosférica es uno de los enemigos de la piel. Como hemos dicho anteriormente, diariamente se ve expuesta y sufre los efectos nocivos de la polución y agentes externos (si lo dudas, pásate un algodón humedecido sobre el rostro para comprobarlo). Para mantener un cutis sano, se requiere de cuidados específicos que eviten el envejecimiento prematuro que esta “asfixia” le provoca.

Al fin y al cabo, la polución está formada por diferentes tipos de contaminantes, como partículas finas, monóxido de nitrógeno, compuestos orgánicos volátiles y sustancias tóxicas invisibles que se depositan sobre la película hidrolipídica, llegando a alcanzar las capas más profundas de la piel. El material particulado que la conforma tiene un tamaño 20 veces menor que nuestros poros, lo que hace que penetre fácilmente en ellos y los obstruya. Por ello, es recomendable no sólo limpiar diariamente el rostro, sino utilizar productos que, además, detoxifiquen la piel eliminando las partículas contaminantes.

En este sentido, Armonía Cosmética Natural nos recuerda la importancia de limpiar, purificar e hidratar la tez con productos adecuados a cada tipo de piel, preferiblemente con activos naturales como el carbón activo 100% de origen vegetal, que purifica y absorbe las impurezas, o la Moringa, que protege y detoxifica la epidermis de la contaminación.

  • La Moringa oleífera es el “árbol del milagro”, y se le conoce porque tiene alta capacidad de purificar el agua de los ríos. Las semillas de Moringa contienen altos niveles de vitamina C, betacarotenos y minerales. Protegen la piel contra las agresiones ambientales y la purifi can, ayudando a retirar las micropartículas procedentes del ambiente que se depositan sobre ella. La Moringa posee estudios de eficacia in vivo que demuestran que es capaz de prevenir eficazmente la deposición de partículas invasoras de PM 2.5 en las líneas finas y arrugas de la piel, y que mantiene la piel un 62% más limpia y purifi cada.
  • Por su parte, el Charcoal o carbón de origen vegetal proviene de un roble japonés. Absorbe minerales, toxinas, impurezas, restos de grasa y suciedad de la capa más superfi cial de la piel. Es capaz de absorber hasta 800 veces su peso.
  • El Árbol de la seda combate los signos de fatiga cutánea (ojeras, bolsas, piel sin luminosidad) gracias a que protege y repara la piel de los daños causados por la glicación, reforzando los sistemas específi cos de detoxifi cación. Estudios ex vivo demuestran que reduce la cantidad de productos de la glicación avanzada en un 26.8%, de ahí el gran efecto detoxificante. Estudios in vivo demuestran cómo reduce la fl acidez y la fatiga en un 80%.

Detoxificar el cutis

detox-1Existen mascarillas de todo tipo, pero aquellas que se hacen con ingredientes naturales son las más interesantes, desde máscaras hidratantes hasta las que tienen efectos anti-edad o correctoras. Esta manera de cuidar la piel tiene el objetivo de aportar hidratación no sólo para la capa visible de la cara, sino también para las capas más profundas.

Pero además de usar mascarillas para reparar el cutis, también conviene tener una rutina de limpieza y detox facial todos los días, ya que esto generará una desobstrucción de los poros y la piel absorberá mejor los productos que se apliquen después. Una vez incorporada esta rutina, la piel empezará a ver resultados positivos como la luminosidad y la hidratación profunda.

Hablamos de la hidratación, pero también resulta muy interesante la exfoliación facial, gracias a la cual se eliminan todas las células muertas que se van acumulando día tras día. Su aplicación una o dos veces por semana ayuda a mantener la dermis revitalizada y está recomendada como método para aclarar áreas oscuras y reducir el exceso de producción de sebo.

¿Y qué hay del maquillaje? Es, sin duda, uno de los mejores aliados de la belleza femenina, pero en la medida de lo posible conviene limitar su uso para que la piel se oxigene de forma adecuada. Un hábito a combatir es también el de ir a dormir sin desmaquillar el rostro. Una de las mejores maneras de eliminar ese maquillaje es, entre otras, mediante la aplicación de aceite de almendras o de oliva; ambos limpian en profundidad el rostro y le aportan nutrientes de alta calidad. Ahora bien, en el caso de tener una piel con tendencia acneica, lo mejor es elegir agua de rosas o un limpiador de pepino.

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