“No es cuestión de tamaño, sino de servicio y futuro”, Antonio Mingorance, Presidente de Bidafarma

Bidafarma tiene ya seis meses de vida en los que se han confirmado, incluso superado, las expectativas iniciales. Mingorance define el espíritu con el que nace este proyecto con tres palabras: honesto, leal y responsable

Antonio MingoranceBidafarma, el nuevo gigante de la distribución farmacéutica, ya es una realidad. La constitución de la compañía, llamada a asumir una quinta parte del mercado de la distribución de medicamentos en España, culminó el pasado 28 de julio con la adhesión de ocho cooperativas: la sevillana Cecofar, seis integrantes de Farmanova -incluidas la malagueña Cofaran, Hefaral (Almería), Hefagra (Granada), Jafarco (Jaén), Xefar (Cádiz) y Cofex (Cáceres)-, y la castellanomanchega Cofacir (Ciudad Real). El proyecto tiene ya seis meses de vida en los que se han confirmado o incluso superado las expectativas iniciales.

“Estamos muy satisfechos”, afirma su presidente Antonio Mingorance, convencido de la necesidad de adaptarse a un escenario que ha cambiado y que obliga a reinventarse: “Si hace casi 100 años nos unimos en cooperativa, ahora toca dar un paso más allá y transformarnos en grandes empresas capaces de afrontar los cambios”.

¿Cómo están siendo estos primeros meses de vida de Bidafarma?

Mejor de lo esperado. El gran potencial humano demostrado por los trabajadores de nuestras empresas y la colaboración de nuestras farmacias asociadas, han hecho que comencemos esta andadura con un repunte en nuestros resultados y con unas previsiones por encima de las planificadas. Cierto es que siempre fuimos muy prudentes en nuestros cálculos, para no levantar falsas expectativas. Muy satisfechos.

¿Qué tres palabras elegiría para definir el espíritu con el que nace este proyecto?

Honesto, leal y responsable.

Su actividad llegará a más de 10.000 oficinas de farmacia y, potencialmente, a más de 24.000 millones de ciudadanos. ¿Qué supone ser el segundo gigante de la distribución en España?

Conlleva una alta responsabilidad ante la farmacia, ante las instituciones, tanto públicas como profesionales y, sobre todo, ante la sociedad en general. Estamos ante la defensa y mejora de un modelo solidario de farmacia que debemos de consolidar en los próximos años, buscando un servicio social acorde a las nuevas necesidades y una descarga de las administraciones ante los problemas de salud. No es cuestión de tamaño, es cuestión de servicio y futuro.

También confían en establecer una línea de trabajo con las instituciones político-sanitarias. ¿Qué mensaje quieren trasladarles? Que la institución farmacéutica es fundamental en la cadena de salud. Que, si diariamente pasan por nuestro establecimiento dos millones de personas, tenemos la capacidad tanto técnica como logística, para no sólo proporcionar su medicación, sino para ser apoyo en materia de salud y calidad de vida. Vamos hacia una mayor expectativa de vida y no consiste en vivir más, sino en vivir mejor. Ahí tiene mucho que decir la farmacia.

¿Y con la industria farmacéutica?

Somos partner obligatoriamente. Nuestra primera puesta en escena como empresa fue ante ellos. Saben que estamos a su lado para llevar sus productos e innovaciones a la sociedad, que tenemos unas capacidades complementarias que les hacen ser más eficaces. Nuestras relaciones son excelentes y así continuaremos.

De momento son ocho las plataformas que se han integrado en Bidafarma, lo que supone un 20% del mercado nacional. ¿Está la puerta abierta?

Este proceso es un proyecto de la farmacia y para la farmacia, por lo tanto, todo el que esté de acuerdo con esta filosofía y que lo desee puede incorporarse al mismo. No hemos realizado un grupo exclusivo, estamos aunando esfuerzos en pro del modelo. Actualmente contamos con siete cooperativas dentro del grupo de segundo grado. Si sus socios así lo deciden, podrán incorporarse paulatinamente al proceso.

¿Qué les diría a quienes han tenido dudas o las tienen de los beneficios de unirse al proyecto?

Pues que vean la progresión de la integración. Todo sigue conforme a lo establecido. Las farmacias tienen el contacto directo con sus almacenes geográficos, el personal es el mismo de siempre y las sinergias ya llegan a las oficinas de farmacia. Y eso que no llevamos ni medio año.

¿Es optimista con respecto a que en el futuro pueda que se produzcan nuevas incorporaciones?

Totalmente. Las bondades que se están transmitiendo están dotando de confianza al sector y cada vez son más los que se interesan por la marcha y constitución de este nuevo paradigma en la distribución farmacéutica.

Han dicho que les gustaría que, además de Bidafarma y Cofares, se crearan otros dos grupos más y que entre los cuatro concentren, como mínimo, el 80% del mercado, para así defender mejor el modelo. ¿Por qué?

Porque de la manera que estábamos actuando, podíamos llegar a ser muy vulnerables. El sector de la salud es crítico y muy goloso para las grandes multinacionales. Pero aquí no nos fijamos en los números, sino en un modelo solidario tanto de cara a la sociedad, como de cara a la farmacia. Gracias a la distribución y a los colegios, las farmacias tienen los mismos recursos y oportunidades estén donde estén.

¿Qué aporta Bidafarma a los farmacéuticos?

Un nuevo proyecto de la farmacia. Servicios, condiciones, estrategia sanitaria, apoyo, formación… Todo desde la cercanía y visto desde el punto de vista de la farmacia y no de la empresa. Somos una distribución con mente farmacéutica, con una génesis procedente de lo más profundo de las reboticas y, por tanto, planificamos un futuro desde una visión no empresarial, sino de sostenibilidad y sinergias de las farmacias y siempre con el bienestar social en nuestro objetivo. Por tanto, también aportamos esfuerzo y tranquilidad en la sostenibilidad de nuestros centros de salud.

¿Cuál es su opinión acerca de la actual situación que vive el sector? ¿Dónde quedó la crisis?

La crisis no se ha dejado en ningún sitio. Permanece con nosotros. Los cambios que ha sufrido la farmacia en los últimos años no tienen pinta de ser reversibles y, el que así lo crea, está poniendo en juego su patrimonio. Es por ello por lo que tenemos que reinventarnos. Si hace casi 100 años nos unimos en cooperativa, ahora toca dar un paso más allá y transformarnos en grandes empresas capaces de afrontar los cambios.

¿Y cuáles son sus mayores retos a corto y largo plazo?

En primer lugar, consolidar las estructuras. La homogeneización de protocolos es fundamental para poder aumentar nuestra rentabilidad. La coordinación de los nuevos equipos de trabajo y las sinergias de las anteriores empresas, sin perder nunca la cercanía a nuestras farmacias y trabajando desde el primer momento por su rentabilidad y por la defensa del actual modelo de farmacia. Tomar parte activa dentro de la cadena de salud, como organismo fundamental de la misma. El acercarnos a los problemas reales de los consumidores y pacientes, trabajar por una proactividad desde la farmacia y desde la lealtad a nuestras instituciones, tanto colegiada como públicas y administrativas. Hacer una farmacia activa y con responsabilidad e imprescindible, y estar prevenido ante lícitos gestores que pueden apuntar más a objetivos onerosos que a los sociales donde nosotros estamos focalizados, forman parte del largo plazo.

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