“No importa tanto la cantidad de curcumina consumida como la absorbida en sangre en su forma activa”

No hay lista o ranking de superalimentos que no incluya hoy este principio activo, procedente de una planta que se ha ganado el sobrenombre de ‘el azafrán de la India’. Benoit Fillion nos descubre sus propiedades en la antesala del primer Symposium Nutrición y Fitoterapia en la función cerebral

“No importa tanto la cantidad de curcumina consumida como la absorbida en sangre en su forma activa”

El próximo 7 de abril, el hotel Barcelona Center acogerá el I Symposium Nutrición y Fitoterapia, organizado por Laboratoire Optim y Natural Distributions, que contará con la colaboración de farmanatur.

Desde las 9.30 hasta las 20 horas, reconocidos profesionales de la salud, como el Dr. Karmelo Bizkarra, Josep Lluís Berdonces o el propio Benoit Fillion, aportarán su experiencia en las diferentes conferencias que se han organizado a lo largo de la jornada. Puede consultar toda la información aquí.

Díganos qué podemos esperar de su exposición en el simposio de abril en Barcelona…

Hablaré de la importancia de la farmacocinética de la curcumina y de la vitamina D. Presentaré las diversas tecnologías disponibles a día de hoy para aumentar la biodisponibilidad de la curcumina, que es el principio activo de la Cúrcuma Longa. Además explicaré por qué todas las fórmulas a base de curcumina no son iguales: es importante que la curcumina en polvo o en cápsula llegue a los tejidos dianas en su forma activa y no en metabólicos inactivos.

¿Qué suplementos nutricionales o principios activos contenidos en ellos han demostrado su eficacia en el tratamiento de enfermedades relacionadas con la función cerebral?

Las enfermedades cerebrales son muy complejas. Muchos nutrientes y plantas han demostrado en estudios clínicos poder mejorar el funcionamiento cognitivo; entre ellos, las vitaminas del grupo B (B6, B9 y B12), el magnesio, los omega- 3 (DHA), la fosfatidilserina, la colina, la teanina, la Cúrcuma Longa (curcumina), la Bacopa monnieri, la Withania somnífera (Ashwaghanda)…

Explíquenos de dónde proviene la cúrcuma y cuál ha sido su uso tradicional…

También conocida como ‘azafrán de la India’, la cúrcuma es una planta herbácea vivaz de la familia de las zingiberáceas, originaria del sur de Asia. Se emplea en cocina, en medicina tradicional, en coloración textil y también como agente cosmético. En la cocina india, el rizoma de la cúrcuma se usa con frecuencia en mezclas de especias, por ejemplo el curry.

¿Y cómo se relaciona la curcumina con el término anterior?

La curcumina es un colorante natural procedente de la cúrcuma, especia obtenida del rizoma de la planta del mismo nombre y cultivada principalmente en la India, como he dicho. Se ha usado desde la antigüedad para el tratamiento de multitud de trastornos y enfermedades, y actualmente la Unión Europea lo considera un aditivo alimentario autorizado con el código E-100. La curcumina es el principal curcuminoide (pigmentos polifenólicos liposolubles), representando del 2 al 5% de la composición del rizoma de la cúrcuma. Existen centenares de estudios científicos rigurosos realizados en las últimas décadas que evalúan las acciones farmacológicas y la eficacia de la curcumina como antiinflamatorio y como antioxidante en más de 70 enfermedades, algunas de ellas verdaderas plagas de la vida moderna como el cáncer, la diabetes, la hepatitis o el Alzheimer.

¿Tiene especial relevancia su aplicación en el tratamiento de alguna patología neurodegenerativa específica?

Varios estudios científicos han demostrado que la curcumina es un excelente antioxidante, antiinfl amatorio, hepatoprotector y neuroprotector. La población de adultos mayores en la India rural tiene una de las tasas más bajas de la enfermedad de Alzheimer en el mundo, y los científicos creen que se debe a esas propiedades antioxidantes y antiinflamatorias de la cúrcuma (Nahar, 2014), y a su capacidad para unirse con las placas de beta-amiloide (Gooze, 2016).

¿Existen estudios o ensayos clínicos que evidencien los efectos de la curcumina sobre la memoria y la concentración?

Recientemente un grupo de investigadores de la Universidad de Swinburne, en Melbourne (Australia), ha publicado los resultados de su ensayo clínico aleatorizado, controlado doble ciego y con placebo. El estudio incluía a 60 adultos de entre 60 y 85 años de edad. Pues bien, una hora después de tomar un suplemento de curcumina Longvida (400 mg), la fórmula de Optim Cúrcuma, los participantes experimentaron una mayor capacidad de atención y una mejor memoria en comparación con los participantes que tomaron un placebo. Después de cuatro semanas de tomar el suplemento, el grupo de la curcumina mostró una mejoría en el estado de ánimo, en la memoria de trabajo (almacenamiento temporal y procesamiento de la información), el estado de alerta, la fatiga y la sensación de bienestar (Cox, 2014).

¿Podemos esperar resultados si nos limitamos a consumir la cúrcuma en polvo que tenemos en nuestras cocinas?

El polvo de la cúrcuma que podemos añadir a nuestros platos contiene poquísima curcumina, en torno al 2-5%. Además, la curcumina se absorbe muy difícilmente en la sangre. Haría falta tomar al menos 10 gramos de extracto de curcumina cada día para que fuese detectada en la sangre en su forma activa o libre (Lao, 2006). Por esta razón es necesario consumir complementos que aumenten su biodisponibilidad, como la Tecnología SLCP Longvida desarrollada por científicos americanos en la década de los 90 cuando, investigando sobre el Alzheimer, consiguieron desarrollar un proceso de innovación en farmacocinética mediante la encapsulación sólido-lípida, que aumenta enormemente la asimilación de la curcumina activa en plasma.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir un buen suplemento a base de curcumina?

Las principales barreras que limitan la absorción de la curcumina en sangre son la pobre solubilidad en agua, la inestabilidad molecular, y la modificación molecular de la curcumina en su forma libre- activa por conjugación hepática e intestinal en formas sulfatadas y de glucoronización; las cuales son rápidamente eliminadas por el organismo y exhiben una baja actividad, una baja permeabilidad celular (no traspasan la barrera hematoencefálica), y una corta vida media plasmática en comparación con la curcumina libre. El papel de la absorción de la curcumina en sangre es crucial para conseguir niveles altos de curcumina libre (activa). No importa cuánta curcumina consumamos, sino cuánta es absorbida por el torrente sanguíneo, los órganos y los tejidos. Por ello, es importante elegir un suplemento que aumente los niveles de curcumina en su forma libre o activa.

¿Conviene evitar ciertas sustancias en los suplementos que puedan limitar la acción terapéutica de la curcumina?

Es mejor tomar la curcumina antes de las comidas para mantener una buena biodisponibilidad y tener una óptima acción. Se usa mucho la piperina (extracto de la pimienta negra) para aumentar la asimilación de la curcumina (Shoba, 1998); sin embargo, además de no aumentar los niveles de curcumina en su forma libre, la piperina puede ocasionar molestias estomacales (Volak, 2013).

¿Qué contraindicaciones tiene la curcumina?

En noviembre la Agencia Europea del Medicamento (EMA, en sus siglas en inglés) publicó una nueva versión de su monografía de la Cúrcuma Longa, y en ella no se reportan interacciones con otros productos medicinales. Ahora bien, debido a la posible estimulación de la secreción biliar, no se recomienda la cúrcuma en caso de obstrucción del conducto biliar, colangitis, enfermedad hepática, cálculos biliares o cualquier otra enfermedad biliar. Tampoco conviene usarla durante el embarazo y la lactancia, ya que no existen estudios realizados a personas de estos grupos.

En 2014 Science Daily publicó un estudio que confirmaba la relación entre los bajos niveles de vitamina D y el riesgo de sufrir demencia. ¿Esto incluye el Alzheimer?

Los niveles de vitamina D disminuyen con la edad y, efectivamente, los niveles bajos prolongados están asociados con la incidencia de enfermedades como la demencia (Hooshmand, 2014). Un estudio francés presentado en 2012 demostró que el uso de suplementos de vitamina D3 se relaciona con una mejoría a medio plazo del rendimiento cognitivo en los adultos mayores y, en particular, con un mejor funcionamiento ejecutivo (Annweiler, 2012). Sin embargo, es necesario medir los niveles de vitamina D de los pacientes con deficiencias congnitivas; a aquellos que presentan niveles muy bajos (menos de 30 ng/ml) se les recomienda tomar este tipo de complementos a base de vitamina D.

¿Por qué es importante mantener un equilibrio entre niveles de vitamina D, vitamina K2 y magnesio?

Las vitaminas D y K2 y el magnesio tienen sus sinergias. Por ejemplo, niveles bajos de magnesio generan niveles bajos de calcio en sangre, lo que puede disminuir algunos de los efectos beneficiosos o fundamentales de la vitamina D. Tanto ésta como el magnesio son nutrientes esenciales para una buena salud de los huesos y dientes, por lo que es importante mantener niveles altos de ambos en el organismo. ¿Cómo? La vitamina D se puede mantener con suplementos de vitamina D3 en grasa (para una mejor asimilación), mientras que el magnesio puede encontrarse en diversas formas: óxido de magnesio, gluconato de magnesio, cloruro de magnesio, sales de citrato de magnesio, etc. El citrato, por ejemplo, tiene una buena asimilación y una buena tolerancia. Por su parte, la deficiencia de vitamina K puede deberse a alteraciones en la absorción intestinal. La vitamina K2, sobre todo de origen microbiano, se encuentra en alimentos fermentados como el queso o la cuajada.

¿Qué fuentes de vitamina D3 podemos incorporar en nuestra dieta diaria?

La vitamina D3 se encuentra en productos animales como el hígado de bacalao, los pescados azules (salmón, sardina, atún…), la yema de huevo, o el liquen. En cualquier caso, los estudios realizados hasta la fecha demuestran que sólo entre el 10 y el 20% de la vitamina D es absorbida por el organismo a través de la alimentación. Se sintetiza en la piel, como todos sabemos, por la acción de los rayos UVB.

“El Alzheimer es una enfermedad causada principalmente por nuestras elecciones de estilo de vida, sobre todo por el consumo excesivo de azúcar y el gluten”. ¿Está de acuerdo?

Un consumo excesivo de azúcar podría contribuir a su desarrollo; no en vano, algunos científicos denominan al Alzheimer como ‘la diabetes tipo III’, ya que en sus estudios han encontrado numerosas anomalías en los mecanismos de señalización de insulina y en los factores de crecimiento similares a la insulina tipo I y II en cerebros con la enfermedad de Alzheimer (Steen, 2005). También es importante reducir el consumo de grasas saturadas. En general, dietas saludables como la japonesa o la mediterránea se asocian con un menor riesgo de padecer Alzheimer. Además, las interacciones sociales frecuentes parecen retardar la aparición y reducir la gravedad de la enfermedad, así como su clínica y su sintomatología.

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