“Si el paciente no puede venir a la farmacia, la farmacia tiene que ir a su casa”

Presentada oficialmente hace un par de meses, la Asociación de Profesionales de la Farmacia (Asprofa) ha encontrado un nicho notable en la formación de sus socios desde niveles básicos en un abanico no menos importante de disciplinas que, de un modo u otro, conciernen al farmacéutico comunitario

Baltasar Pons, presidente de ASPROFA
Baltasar Pons, presidente de ASPROFA

Su presidente, Baltasar Pons, aboga por una oferta completa de servicios desde la botica, y defiende la inclusión de la atención farmacéutica domiciliaria para pacientes o usuarios con circunstancias particulares. Nos explica la cara y la cruz de una hipotética supresión del copago con la llegada de la nueva titular de Sanidad, a quien pide un apoyo más explícito para las farmacias VEC y rurales, el verdadero sostén, dice, del modelo actual.

¿Por qué y para quiénes nace Asprofa?
Es una asociación que representa a todos los profesionales de la farmacia, desde técnicos y auxiliares hasta farmacéuticos comunitarios, de hospitalaria o industria. Incluso a empresas o laboratorios del sector. Nace para representar a todos ellos, de ahí nuestro lema “juntos somos más”. Somos una asociación sin ánimo de lucro, y nos financiamos de las cuotas de los socios. Siempre han querido dejar claro que no pretenden suplantar la labor de otras entidades a nivel institucional.

¿Existe un riesgo de sobrerepresentación entre los profesionales farmacéuticos a nivel asociativo?
El problema que vimos es que no existían formaciones con nivel 0, ni formaciones para todos. Así, uno de los objetivos de esta asociación es ofrecer formación de nivel básico y asequible para asentar bien los conocimientos y llegar a todas las categorías profesionales, independientemente de que sean licenciados o no. Refrescando y asentando conocimientos se puede crear una base excelente para plantear proyectos interesantes que pongan en valor nuestra profesión.

Nuestro objetivo es meramente profesional, atendiéndonos a la ordenación y normativa vigente. No está entre nuestros objetivos ser interlocutores ante la Administración; para eso ya están los organismos oficiales como los Colegios y el Consejo. Si tuviésemos alguna demanda por parte de compañeros para hacer llegar alguna propuesta de cambio normativo, acudiríamos a los organismos oficiales que nos representan para plantearles la demanda como representantes de los asociados.

¿Cuál será su labor principal, y cómo trabajarán con el resto de entidades  de la red asociativa?
Nuestro objetivo es sumar, no sustituir las funciones o acciones que realizan las asociaciones, organismos oficiales (Colegios y Consejo) y/o sociedades ya existentes.

¿Qué papel pretenden jugar en la esfera pública y, más concretamente, en los procedimientos encaminados a la creación y/o modificación de normativa aplicable al sector farmacéutico?
Pretendemos tener representación en los principales congresos, reuniones o jornadas de farmacia, y así poder representar a todos los profesionales de la farmacia, no sólo a los farmacéuticos.

La formación a demanda es uno de los servicios que ofrecen. ¿Cómo están desarrollando estos programas? ¿Qué áreas abarcan?
Buscamos colaboraciones con laboratorios, o directamente contactan con nosotros para ofrecer sus cursos en nuestra plataforma. Los cursos, de momento, son para nuestros socios.

Abarcan todo tipo de áreas, desde marketing y gestión hasta ortopedia. ¿Ofrecen al farmacéutico comunitario alguna herramienta o asesoramiento a la hora de impulsar su negocio o actualizar sus procesos de gestión?
Es otro de los objetivos por los que nació Asprofa; queremos ayudar a los profesionales a apoyar sus iniciativas y ayudarles a impulsarlas desde nuestra propia experiencia.

Usted participó en 2012 en la redacción de un proyecto sobre atención farmacéutica domiciliaria. ¿Debe el farmacéutico extender su labor más allá de las 4 paredes de la farmacia?
Claro, nuestro lema es que si el paciente no puede venir a la farmacia va a casa del paciente. El farmacéutico comunitario puede colaborar con el equipo de profesionales del paciente y ayudar a cubrir las necesidades para garantizar la continuidad asistencial de calidad en estos pacientes.

La nueva Ley de Farmacia de Madrid, en fase de tramitación, incluye por vez primera la atención farmacéutica domiciliaria. ¿Hay recursos suficientes para ponerla en marcha? ¿A qué farmacias beneficiará?
Recursos yo creo que hay, pero hay que gestionarlo bien, sobre todo a través de servicios sociales. Beneficiará a todas las farmacias que quieran adaptar este servicio, ya sean grandes o pequeñas. Cuantos más profesionales sanitarios trabajan conjuntamente para el paciente, se garantiza un mayor seguimiento y una mayor seguridad en éste. Se puede llevar tanto un seguimiento farmacoterapéutico como un seguimiento de los factores de riesgo cardiovascular, y luego el médico adopta las medidas necesarias para lograr un objetivo terapéutico común.

¿Qué hacemos con aquellas farmacias que no pueden permitirse la puesta en marcha de este servicio?
Hay muchos servicios profesionales que en sí no son rentables, pero sí de forma indirecta por lo que conllevan; y, sobre todo, para mantener nuestro modelo de farmacia actual.

La nueva titular de Sanidad en el Ministerio ha declarado su intención de hacer cambios en el sistema de copago para personas en situación vulnerable y pensionistas. ¿Qué opinión le merece?
La ventaja de quitar el copago es que puede mejorar el cumplimiento terapéutico de pacientes con muy bajo poder adquisitivo que no pueden pagar toda la medicación, y ése sea el motivo del incumplimiento. Como desventaja, se va a aumentar el gasto farmacéutico, y eso podría llegar a dar pie a futuros impagos. Lo que sí vemos necesario es que la medida adoptada sea igual en todas las comunidades autónomas, que no difiera de una comunidad a otra.

¿Qué otras medidas debería afrontar Carmen Montón en los próximos meses en el ámbito farmacéutico?
Lo primero, la unidad de todo: que todos tengamos las mismas leyes, seamos interoperables, podamos acceder a la información de los pacientes. Que no haya privilegios en unas comunidades sí y en otras no. Y sobre todo, que escuche y vea resultados de los servicios profesionales farmacéuticos en beneficio de los pacientes y en ahorro de gasto sanitario, y de esta manera vea una posible financiación de todos esos servicios gracias a ese ahorro.

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