“Una farmacia es y tiene que ser una farmacia, no un centro de salud”

Si buscásemos un nombre para “la voz de la experiencia”, el suyo estaría entre los candidatos. Pero, además, Alicia Moro Valverde, titular de la farmacia Alicia Moro, sabe combinarla con grandes dosis de pasión, espíritu de equipo, personalidad inquieta, y un talante (y talento) vocacional que acaba definiéndola y premiándola

Alicia Moro en su farmacia
Alicia Moro en su farmacia de Madrid

Nos desplazamos a la zona madrileña de La Elipa para charlar con una recién galardonada. Hablamos de Alicia Moro Valverde, farmacéutica titular de una botica que cuenta con más de 35 años de historia al servicio de sus pacientes, y que en la última Feria Infarma vio reconocido su esfuerzo por la formación y divulgación de la profesión en el marco de los Premios Cinfa a proyectos innovadores.

Alicia puso en marcha el “Curso Farmactualidad 2017” a través de sesiones formativas con profesionales sanitarios del centro de salud Daroca y farmacéuticos comunitarios y de Atención Primaria, y ahora el laboratorio ha sabido valorar su estilo informativo televisivo con la inclusión de vídeos en clave de humor para transmitir mejor los conceptos. “El objetivo de Farmactualidad era el de actualizar conocimientos y habilidades sobre medicamentos y coordinar criterios entre farmacéuticos y profesionales de Atención Primaria”, reconocía Alicia al recibir el premio.

Cuando uno charla con Alicia, enseguida se da cuenta de que no se encuentra frente a una profesional más de la oficina de farmacia. En ocasiones pronunciamos la palabra “vocación” sin tener la nitidez suficiente para saber exactamente de qué estamos hablando; pero las palabras de Alicia, su fuerza, su tono, su ímpetu al construir su discurso, su capacidad para atraerte hacia sus argumentos sin tener siquiera la voluntad de hacerlo… Todo me hace entender que si hay alguien que merece el calificativo de “vocacional”, sin duda es ella.

“Tengo fama de culo inquieto, eso es así. No puedo estar sin hacer nada. Esta profesión es algo más que atender a los pacientes al otro lado de un mostrador”, asegura quien ostenta además otros galardones (hablando de galardones, sí): es Premio Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos Comunitarios, y Premio Anual del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid gracias a su proyecto de colaboración con el Centro de Salud y las demás farmacias de su zona. En efecto, Alicia es delegada de zona del COFM, un “cargo” o responsabilidad que, más allá del tiempo de dedicación obligado, le permite hacer lo que mejor sabe y, percibo, más le gusta: fomentar relaciones win-to-win (que dirían los modernos de hoy) ya no sólo entre los propios titulares de su zona, sino entre éstos y el resto de organismos o instituciones envueltas en el apasionante mundo de la atención sanitaria (incluida la atención ambulatoria, especialistas, etc.); y a partir de ahí, crear, crear y crear. Los proyectos generadores de riqueza, conocimiento y progreso socioeconómico nacen de personas como ella, y quizá muchos acaben muriendo por la participación (o no) de personas sin pasión ni inquietudes, es decir, su cara opuesta.

Licenciada de grado por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en análisis clínicos, nuestra protagonista no oculta su tendencia a estar metida “en todas las salsas”; eso sí, siempre para sumar, que es de lo que se trata. Dicho lo cual, tiene claro hasta dónde está dispuesta a mojarse. “En su día me propusieron dirigir de facto una de las Comisiones del Colegio, pero rechacé la propuesta de buen grado”. Pese a mantener una muy buena relación con los miembros del COFM, incluido su presidente, Alicia prefiere mantenerse al margen y seguir poniendo su granito de arena desde la base. Le recuerdo, por cierto, que en breves se celebran elecciones en el Colegio; rehuye con elegancia la aludida, quien no obstante observa con moderado optimismo el futuro de la profesión en su comunidad autónoma.

Harina de otro costal resulta la estabilidad política en el Gobierno regional. Aún no se ha producido el enfrentamiento entre C’s y PP por el caso Cifuentes (ni mucho menos su dimisión) cuando Alicia y un servidor mantienen esta charla, pero deja entrever un poso de preocupación al imaginar la posible llegada al Ejecutivo autonómico de un tercer partido que no necesita ser mencionado. “Al día siguiente de llegar a la Alcaldía, se presentaron en el COFM. Se les recordó que las competencias en materia de regulación y ordenamiento farmacéutico correspondían a la comunidad autónoma, en ningún caso al Ayuntamiento”. ¿Amenazaron con nacionalizar el sector? El lector sabrá leer entre líneas.

Perdiendo la esencia

Alicia regenta una farmacia de tamaño medio en la calle Luis Piernas. Poco se parece a las farmacias de espacios diáfanos, altos techos y vistosas hileras de estantes sobrecargados (de signos, iconos y demás material gráfico, se entiende) que se han puesto de moda en los últimos años. El salto de farmacia del medicamento a farmacia asistencial parece haber traído consigo un nuevo concepto de servicio y, por qué no decirlo, también de filosofía de trabajo. Unida, por cierto, a los manidos “servicios profesionales” de los que tanto se viene debatiendo en organismos colegiales, administraciones públicas y algunos establecimientos farmacéuticos.

“Lo de los servicios profesionales no lo veo claro. Somos especialistas del medicamento, y el usuario viene porque confía en nuestro consejo profesional. Introducir otros servicios podría llegar a desvirtuar nuestra labor más importante. Ahora te encuentras farmacias cuya oferta es, cada vez más, de parafarmacia. Venden de todo”, asegura. No todo vale, deduzco de sus palabras. “Eso de convertir el concepto de farmacia en un centro de salud… Yo defiendo la máxima coordinación entre profesionales, entre boticas y Atención Primaria, médicos, enfermeros/as, etc. Ahora bien, una farmacia es una farmacia, no es ni tiene que convertirse en un centro de salud integral”.

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