“Si una marca reconocida de cosméticos proclama un porcentaje de efectividad en sus productos, esa afirmación es cierta”

Son palabras de  Mercè Camps Miró, a la que hemos entrevistado en exclusiva y, la cual, desde hace 27 años conduce el Gabinete Técnico Farmacéutico M. Camps, S.L., una asesoría con sede en Barcelona, especializada en trámites técnico-legales en el sector sanitario nacional e internacional

merceMercè Camps Miró regentó durante mucho tiempo su propia farmacia, ha sido miembro del Comité Científico de la Vocalía Nacional de Dermofarmacia del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmaceúticos, CGCOF.

Una voz con experiencia en todos los ámbitos del sector farmacéutico y nadie mejor que ella para hablarnos de las cuestiones normativas referentes a la industria, como el Real Decreto 85/2018, sobre productos cosméticos y sobre las preocupaciones actuales del consumidor a ese respecto.

Mercè no esconde las suyas, que tienen que ver con la tendencia a ensalzar los productos naturales y la demonización por la sociedad de los cosméticos en los que se utilizan compuestos químicos. La farmacéutica no duda en proclamar a los cuatro vientos las bondades de los protectores solares, y la efectividad de otros productos de dermofarmacia, y en advertir de los graves peligros que entraña la exposición a los rayos ultravioleta.

– ¿La presencia de los cosméticos en la farmacia ha evolucionado como en años anteriores con un índice de crecimiento superior a los otros canales de distribución?

Desde su punto de vista, ¿a qué se debe ese aumento? Este crecimiento puede deberse a muchos aspectos como a la mayor calidad de los productos, pero creo que la ma yor causante de ello es la propia sociedad, el consumidor, que desea cuidarse más y mejor. Por ese motivo, éste consume cada vez más cosméticos. Por lo tanto, la industria de la nutricosmética y de la cosmética es cada año más rentable. No olvidemos que estos productos tienen precio libre y por tanto, los márgenes de venta son amplios.

– ¿Hay alguna farmacia en la geografía española que todavía se haya resistido a la venta de dermocosméticos y/o nutricosméticos?

Antes que nada me gustaría aclarar que la Nutricosmética, en auténtica expansión y en crecimiento, es una categoría de productos que complementa la Demofarmacia, pero que legal mente debe considerarse alimento. No creo que haya ninguna farmacia que se resista, ya que esta es una actividad vinculada siempre con la propia esencia de la farmacia y no una actividad nueva, ni especial.

– ¿Cómo debe actuar un farmacéutico ante el usuario con una consulta o un problema que puede ser tratado o paliado con la recomendación de un cosmético? Actualmente, ¿esos farmacéuticos están suficientemente formados en dermofarmacia y nutricosmética para dar un buen servicio?

Yo creo, sinceramente, que los farmacéuticos están muy bien formados en Dermofarmacia y en Nutricosmética, ya que desde hace muchos años los colegios de farmacéuticos han realizado muchos cursos de formación, junto a la propia formación que realizan las marcas, de forma muy activa.

– ¿Es por tanto rentable la nutricosmética?

Sí y por tanto cada día es más rentable, no olvidemos que estos productos tienen precio libre y por tanto, los márgenes son amplios.

– Desde su punto de vista, ¿qué preocupaciones especiales tiene sobre su piel el consumidor actual? ¿Contamos con soluciones para todos esos problemas?

Yo clasificaría esas preocupaciones en dos grandes grupos: de salud y estéticas. Si el problema es del primer tipo, sin duda, recomendaría que todo el mundo fuese al dermatólogo. En el ámbito estético y a nivel facial al consumidor le preocupan, entre otras cuestiones, las arrugas, la flacidez, la pérdida de densidad de la piel, las manchas, la celulitis o la piel de naranja.

A día de hoy, la cosmética tiene soluciones efectivas para esas preocupaciones. El objetivo número uno del Reglamento Europeo del Cosmético CE 1223/2009 es garantizar la seguridad de los productos. El citado Reglamento repite en el texto más de 70 veces la palabra seguridad. Una vez superada esa meta, se intenta que los productos sean efectivos y hoy en día lo son. Por poner un ejemplo, los protectores solares tienen un alto índice de eficacia y yo recomendaría su uso hasta en invierno y en la oficina, para evitar los posibles daños que pueden provocar incluso las lámparas halógenas.

– De igual modo, ¿qué preocupaciones aquejan a la industria de la dermofarmacia en el presente?

La obligación de cada fabricante es cumplir con la legalidad que marca el Reglamento Europeo, que exige que todos los productos cosméticos del mercado estén convenientemente documentados. Estoy de acuerdo en que eso es necesario, sin embargo ese proceso de documentación y actualización de datos es muy laborioso y costoso, en defi nitiva una preocupación para los que nos dedicamos a la industria. Cada empresa tiene que espabilarse por su cuenta. A veces es la propia compañía quien elabora esos informes. En otras ocasiones, ese trabajo se encarga a un consultor quien también puede llevar a cabo test dermatológicos.

– Un tema que atañe por igual a profesional y consumidor es la publicidad ¿cómo se puede distinguir entre real y milagrosa?

El farmacéutico fundamentalmente tiene que estar atento a que el producto cumpla con el Reglamento UE 655/2013 de la Comisión, por el que se establecen los criterios comunes a los que deben responder las reivindicaciones relativas a los productos cosméticos, que ordena que los claims publicitarios han de ser honrados, imparciales… El consumidor lo tiene más difícil porque la publicidad cosmética desprende mucha ilusión y fantasía, pero éste no es tonto y no siempre se cree lo que promete el producto, menos ahora, cuando al acceso a la información es tan fácil gracias a Internet. Además, los anuncios llamativos corren un riesgo y es que el consumidor quede un poco defraudado por la firma y esta última acabe perdiendo prestigio.

FacebookTwitterGoogle+PinterestGoogle GmailCompartir