Un 25% de la población mayor de 40 años padecerá fibrilación auricular a lo largo de su vida

La fibrilación auricular (FA) es el tipo de arritmia más común, afecta principalmente a personas de mediana y avanzada edad, siendo más frecuente en hombres

heart-care-1040229_640La fibrilación auricular se está convirtiendo, cada vez más, en una epidemia que afecta a millones de personas y que conlleva una importante carga para los Sistemas de Salud de todo el mundo. En la actualidad afecta a 11 millones de personas en toda Europa, surgiendo más de 880.000 nuevos casos cada año. Y no solo eso, sino que se prevé que para 2030 la cantidad de personas con fibrilación auricular aumente hasta en un 70%1, llegando en 2050 a tener el mayor aumento de pacientes con fibrilación auricular en Europa en comparación con otras regiones a nivel mundial.

Se trata, además, del tipo de arritmia más común, afecta principalmente a personas de mediana y avanzada edad, siendo más frecuente en el género masculino (un 13% más frecuente en los hombres que en las mujeres). Así, se estima que una de cada cuatro personas adultas de más de 40 años la padecen a lo largo de su vida, dato que se incrementa de forma considerable en mayores de 65 años, afectando a ocho de cada diez adultos en este caso.

Estos datos han sido extraídos del informe “La carga de la fibrilación auricular: Entendiendo el impacto del nuevo milenio / Epidemia en Europa” elaborado por Biosense Webster, líder mundial en el diagnóstico y tratamiento de arritmias cardiacas y perteneciente a Johnson & Johnson Medical Devices Companies, presentado en el marco de la Semana Mundial de la Fibrilación Auricular. Este estudio, publicado con motivo de la “Semana Global de la Fibrilación Auricular”, destaca la fibrilación auricular como uno de los problemas de salud más importantes del mundo y muestra la necesidad de conocer mejor su impacto en los pacientes y en los Sistemas de Salud en toda Europa.

En el caso de España, la prevalencia de la fibrilación auricular también es elevada ya que se estima que, de los casi 24 millones de personas que componen la población mayor de 40 años, un millón de personas tendría fibrilación auricular y, de ellos, alrededor de 100.000 casos estarían sin identificar. Además, hay estimaciones que calculan que la incidencia y la prevalencia de la fibrilación auricular continuarán incrementándose de manera alarmante en los próximos años”, ha asegurado el doctor Julián Pérez-Villacastín, Jefe de la Unidad de Arritmias del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Esta enfermedad se produce por latidos irregulares y rápidos que resultan de la contracción descoordinada de las dos cámaras superiores del corazón y puede tener diferentes niveles de gravedad (desde ocasional que dura menos de siete días, a persistente de hasta tres meses de duración, hasta llegar a la fibrilación auricular permanente).

De hecho, según datos del informe, se observa que entre un 15-30% de los pacientes con fibrilación auricular no experimentan síntomas mientras padecen esta patología y uno de cada cuatro son diagnosticados de fibrilación auricular después de sufrir un ictus. Por ello, es importante poner el foco en la detección temprana y el diagnóstico de la enfermedad, ya que ello puede ayudar a mejorar los resultados y calidad de vida del paciente.

Además, un 46% de los casos la fibrilación auricular causa mortalidad y se asocia a un mayor riesgo de discapacidad y mortalidad a largo plazo. A ello se suma que estos pacientes tienen un mayor riesgo de complicaciones y posibilidad de padecer otras enfermedades asociadas, lo que repercute, sin duda, en una peor calidad de vida, alargando la estancia hospitalaria de los pacientes y afectando también a sus cuidadores. En este sentido, el doctor Julián Pérez-Villacastín ha afirmado que “es la arritmia sostenida más frecuente y clínicamente suele asociarse con la insuficiencia cardiaca, además de favorecer las embolias y causar síntomas que deterioran mucho la calidad de vida”.

Según datos del estudio, esta patología aumenta significativamente el riesgo de accidente cerebrovascular y de apnea obstructiva del sueño, entre otras enfermedades, incrementa hasta cinco veces el riesgo de insuficiencia cardiaca, dos veces la mortalidad cardiovascular y un 2,4 el riesgo de ictus. También causa una disminución de la memoria y la capacidad de pensamiento hasta en un 40% de los casos, lo que puede interrumpir la vida diaria y la independencia de los pacientes.

En este sentido, con el aumento de pacientes que sufren fibrilación auricular en Europa, se estima que, para 2030, se incrementen también las tasas de accidentes cerebrovasculares entre 280.000 y 340.000 nuevos casos, hasta llegar a los casi cuatro millones de hospitalizaciones por esta patología y unos 100.000 millones de visitas al médico por estas causas. De hecho, en el informe se estima que dos tercios de las visitas de los pacientes a los servicios de emergencias para evaluar los síntomas y obtener un diagnóstico acaban con su admisión en el hospital.

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