Alimentación infantil en la farmacia, un mercado en constante cambio

Los últimos datos confirman una ligera tendencia a la baja, en lo que a ventas de nutrición infantil en las farmacias se refiere. El descenso de la natalidad, unido al auge de métodos de alimentación más naturales, como la alimentación autorregulada, son los responsables de estas cifras

Noelia-Farmanatur n42_IMAGENES JPEG_Fotolia_220158291_Subscription_Monthly_MUno de los temas que más preocupa a los padres, especialmente a los primerizos, es la alimentación de sus hijos. El exceso de información – incluso, desinformación-, los desacuerdos entre profesionales con respecto a cuándo o cómo introducir la alimentación complementaria en los bebés y la insistencia de los familiares en intentar imponer su criterio, hacen que la polémica esté servida cuando se habla de este tema.

Lo cierto es que hay ideas muy dispares al respecto y esto influye en las decisiones que toman los padres para alimentar a sus hijos, del mismo modo que afecta a las ventas de este tipo de productos en el canal farmacia.

Datos del canal farmacia

Así las cosas y según los últimos datos publicados por la consultora IQVIA, si bien es cierto que la nutrición enteral muestra valores al alza durante el mes de junio, la nutrición infantil mantiene la tendencia negativa de los últimos meses, donde la misma ha pasado de representar el 61% de las ventas de la sección de Nutrición, a representar el 59% de las mismas.

En este sentido, también cabe indicar que la mencionada consultora señala a las leches infantiles como las responsables principales del decrecimiento del mercado de Nutrición en el canal farmacia.

Menos nacimientos y nuevos métodos de alimentación

Pero, ¿cuáles son las causas que motivan este descenso de ventas prolongado en los últimos meses? Por un lado, la baja natalidad. Los últimos datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) a 19 de junio de 2018, indican que durante 2017 nacieron en España 391.930 niños, con un descenso del 4,5% respecto al año anterior (18.653 nacimientos menos). Desde 2008, cuando nacieron 519.779 niños (lo que supuso el máximo en 30 años), el número de nacimientos se ha reducido un 24,6%.

Además, durante 2017 fallecieron en España 423.643 personas, lo que supuso un 3,2% más que en el año anterior. Esto se traduce en que el pasado año España tuvo saldo vegetativo negativo, al registrar 31.245 defunciones más que nacimientos.

Por otro lado, los nuevos métodos de nutrición, como es el caso del Baby Led Weaning (BLW) o alimentación autorregulada, que fomentan la introducción de alimentos naturales y a elección del propio bebé, también hacen que los padres declinen en la compra de papillas. Aunque este método, tal y como indican los pediatras, no es novedoso, ya que antiguamente también se hacía, sí que ha vuelto a la palestra y cada vez son más los padres que lo practican con sus hijos. Este método, por tanto, no incluye a las papillas al considerarse alimentación procesada.

Por último y aunque ha influido mucho menos, hay varias campañas de denuncia circulando en medios digitales y off line sobre la cantidad de azúcar que tienen las papillas comerciales, si bien es cierto que las empresas que las fabrican cada vez tienen más en cuenta este tipo de detalles y los van eliminando y sustituyendo por productos más naturales, que le otorgan ese sabor que lo hace tan agradable al paladar del bebé.

Situación del sector de la alimentación infantil

Uno de los aspectos que más llama la atención de este mercado y canal es que está fuertemente concentrado. De hecho, el pasado año 5 marcas acapararon el 58,4% del total de ventas: Nutribén, Blemil, Almirón, Nan y Blevit, en ese orden, según datos de la consultora de mercado hmR.

A pesar de que los datos no son positivos, sí que es un sector muy optimista y que no deja de innovar, mejorar y diversificar sus productos, con el objetivo de mejorar los datos de facturación y velar por la salud de los bebés.
Montserrat Rivero i Urgell, Doctora en Farmacia y reconocida especialista en nutrición infantil, reconocía a este revista que : “como investigadora me gusta destacar que la investigación científica está siendo el pilar de la mejora e innovación en la alimentación infantil”.

Una alimentación que comienza en la fase pre-natal, donde la correcta alimentación de la madre es básica para evitar problemas posteriores. “Cada vez se sabe más sobre la importancia de una correcta nutrición a lo largo de todo el embarazo. Según sea la salud y la alimentación de la madre en este período, será también la salud del niño, incluso en la etapa adulta. Con conceptos como la programación metabólica se está descubriendo que muchos trastornos ‘de mayores’ como la diabetes, la obesidad, los problemas cardiovasculares, el cáncer, etc. tienen su origen en este momento prenatal”, asegura Rivero.

Papillas y salud infantil

Si bien es cierto que hay detractores de alimentar a los bebés con papillas a partir de los 4 ó 6 meses (recordamos que la OMS recomienda la lactancia materna en exclusiva hasta, al menos, los 6 meses), lo cierto es que los estudios que se han elaborado con respecto a estos productos señalan que desde el punto de vista nutricional, los cereales proporcionan energía en forma de hidratos de carbono, pocas proteínas, sales minerales, vitaminas (tiamina) y ácidos grasos esenciales.

Según la ESPGHAN (Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica), su contenido debe ser de 1-3 g/100 Kcal., excepto cuando llevan leche o están enriquecidas con proteínas. La adición de sacarosa no debe sobrepasar los 7,5 g/100 Kcal. en las lacteadas. Si hablamos de hierro, la ESPGHAN sugiere 0,5 mg por cada gramo de producto seco, unos 12,5 g/100 Kcal. La mezcla de varios cereales, presente en la inmensa mayoría de las papillas comercializadas (multicereales o compuestos), constituye una mayor riqueza de aminoácidos.

Y, ¿qué hay de la cantidad de azúcar que contienen estos productos y que está causando tanta polémica? Los pediatras recomiendan prestar especial atención a este dato. Y es que si bien la introducción de cereales a partir de los 4 o 6 meses en la alimentación de los niños se considera importante, es necesario que en su composición no se hallen grandes cantidades de azúcar o sal.

Lo más curioso de este hecho y que muchas personas desconocen, es que el fabricante no siempre añade azúcar al producto, pero el proceso de dextrinación de los cereales rompe su estructura hasta producir los azúcares que detectan los análisis de laboratorio, que determinan la información nutricional del mismo.

Sin embargo, el proceso de dextrinación se hace esencial para que los bebés puedan digerir las papillas más fácilmente. Y es que el almidón, uno de los componentes fundamentales de los cereales, es demasiado grande para que lo puedan digerir los bebés. Así que para que puedan digerirlas adecuadamente, los fabricantes someten a los cereales al ya mencionado proceso de dextrinación o hidrólisis. Durante el mismo, esas grandes cadenas de almidón se rompen en pedazos más pequeños y más fácilmente digeribles para los bebés (dextrinas). De ahí que las papillas que se someten a este proceso se denominen cereales dextrinados o hidrolizados.

Así las cosas, el grado de dextrinación es esencial, pero es necesario encontrar el punto perfecto, ya que si es muy bajo las papillas serán más espesas y, por tanto, menos digeribles y si es muy alto, las mismas serán demasiado líquidas, lo que ralentizará el proceso de maduración del sistema digestivo del bebé.

Y, ¿qué dice la OMS a este respecto? Desde dicha organización recomiendan no superar la cantidad del 10% de los requerimientos energéticos diarios en forma de azúcar; por ejemplo, 25 gramos de papilla (que es la cantidad mínima recomendada en la mayoría de envases de cereales infantiles) que contenga un 25% de azúcares (la mayoría oscila entre el 20% y el 30%) junto a 160 ml de leche de continuación, supondrían alrededor de 60 kcal. debidas únicamente al azúcar. Dado que los requerimientos de un bebé de 6 a 12 meses van desde 600 a 750 kcal/día aproximadamente, con una dosis de papilla diaria estaríamos alcanzando el máximo de azúcar diario.

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