El abordaje más completo del dolor articular

La edad no perdona, y el dolor articular aumenta con el desgaste lógico del paso del tiempo; pero los jóvenes tampoco se libran, sobre todo si son aficionados a los deportes de invierno o a otras actividades de cierta exigencia articular

El abordaje ms completo del dolor articularCuando bajan las temperaturas, nuestros músculos se contraen, y eso hace que nuestras articulaciones estén más rígidas. Además, el frío provoca una vasoconstricción que afecta a la irrigación sanguínea del músculo, lo que se traduce igualmente en una mayor rigidez. El frío, asimismo, contrae ligamentos y tendones. Tanta rigidez genera una presión enorme en las articulaciones, que en muchos casos acaba por provocar dolor, sobre todo si además hay alguna patología articular previa o un antecedente de lesiones.

Una de las patologías articulares que cursa con dolor es la artritis, que afecta a más de 50 millones de personas en todo el mundo, es decir, a uno de cada cinco individuos. Existen muchas causas de la artritis, pero lo que aquí nos importa es que afecta principalmente a articulaciones pequeñas, como las de los dedos de la mano. La artrosis, en cambio, se debe principalmente al desgaste articular, y afecta sobre todo a articulaciones grandes como las caderas y las rodillas, aunque también puede presentarse en las manos. Puesto que está relacionada con el desgaste articular, entre sus factores de riesgo se encuentran los traumatismos con lesiones de menisco, la práctica de ejercicio, la obesidad, la dieta, la densidad ósea… En cualquier caso, el frío sólo contribuye a empeorar la situación.

Sin llegar a hablar de patologías, otro grupo de población con tendencia a sufrir problemas articulares son los aficionados al ejercicio físico. Quienes practican deportes de invierno saben bien de qué hablamos. En el esquí, la articulación que más sufre es la rodilla, tanto por los giros como por la posición de flexión continua. Además, la intensidad de la actividad física se alterna con largas pausas. El músculo fatigado se enfría muy rápidamente en un entorno a bajas temperaturas, y esto deja a la rodilla desprotegida. En el snowboard se da la misma situación de enfriamientos articulares, pero las articulaciones que más sufren son los hombros, y luxaciones y esguinces están a la orden del día.

No siendo específicamente un deporte de invierno, el ‘running’ es una moda que ha llegado para quedarse y que no deja de practicarse en esta época del año. Muchas personas se lanzan a correr por calles y parques sin calentar los músculos previamente. Esto, con las bajas temperaturas típicas de esta época del año y con el impacto intrínseco de esta actividad, puede tener consecuencias negativas para la salud articular, puesto que aumenta el riesgo de sufrir condropatías y tendinitis.

Mejor prevenir que curar

Para todos los que se hayan visto retratados en los párrafos anteriores, deportistas y no deportistas, el mayor y mejor consejo pasa por la prevención. Hay muchas cosas que podemos hacer antes de que aparezcan los temidos dolores articulares:

  • Vigilar nuestro peso: la obesidad somete a las articulaciones a una presión innecesaria. Si nos sobran unos kilitos y nos deshacemos de ellos, caderas, rodillas y columna vertebral nos lo agradecerán.
  • Comer sano y bien: una alimentación apropiada aportará los micronutrientes necesarios a nuestros músculos, tendones y ligamentos. Se recomienda una dieta de tipo alcalino, con predominio de vegetales de hoja verde (abundantes en magnesio), bajar el consumo de carnes rojas y limitar la ingesta de azúcares refinados. Además, procuraremos tomar el sol para aumentar la cantidad de vitamina D3.
  • Mantenernos en forma: la salud de nuestras articulaciones pasa por unos músculos sanos que puedan sostenerlas y controlarlas. Pongámoslos a tono, sobre todo si prevemos practicar algún deporte. Y antes de lanzarnos a la diversión, dediquemos unos minutos al calentamiento.
  • Escuchar a nuestro cuerpo: si notamos hinchazón en la articulación o ruidos articulares al realizar determinados movimientos, o si vemos una variación en nuestra movilidad articular, quizá es momento de consultar a un profesional de la salud. La disminución de la densidad ósea (osteoporosis), frecuente a partir de ciertas edades, también es un factor a vigilar.

Si, pese a todo, llegamos a sufrir problemas articulares, los masajes de descarga muscular suelen ser beneficiosos, y también son recomendables los ejercicios suaves enfocados específicamente a mantener y aumentar la movilidad, como la gimnasia acuática o el tai-chi, por ejemplo. El objetivo es realizar movimientos lentos en un entorno que sea lo menos lesivo posible para la articulación.

Más allá de los convencional

El abordaje convencional de los problemas articulares suele incluir fisioterapia, AINES (antiinflamatorios no esteroideos) y glucosamina más sulfato de condroitina. En múltiples estudios se ha corroborado el efecto beneficioso de la glucosamina asociada al sulfato de condroitina después de varias semanas de uso.

La glucosamina es una sustancia que se encuentra de forma natural en el líquido que rodea nuestras articulaciones, y también en otros lugares de la naturaleza, como las conchas de los moluscos. Nuestro organismo utiliza la glucosamina para producir otras sustancias involucradas en la formación de tendones, ligamentos, cartílago, etc., todos ellos necesarios para amortiguar las articulaciones y disminuir su grado de fricción. Por su parte, el sulfato de condroitina es el constituyente principal del cartílago, el tejido conectivo elástico y las articulaciones. Como componente de un suplemento nutricional, habitualmente procede del cartílago de tiburón.

Este tratamiento puede mejorarse con suplementos que incluyan en su formulación otros micronutrientes dirigidos específicamente a regular el sistema osteoarticular. Entre ellos podemos mencionar el hialuronato sódico o ácido hialurónico, muy conocido por sus aplicaciones dermatológicas porque retiene grandes cantidades de agua, pero que además resulta ser el mayor componente del líquido sinovial y del cartílago; sus cualidades lubricantes favorecen la flexibilidad de las articulaciones.

Otro micronutriente que debemos buscar en cualquier suplemento de salud osteoarticular es el optiMSM, fuente de azufre fundamental para la síntesis de las proteínas y tejido conectivo y para la formación del colágeno; nos interesa aquí porque puede ayudar a prevenir la artritis y el reumatismo y a evitar la inflamación y el dolor en las articulaciones.

También es interesante que haya colágeno en la formulación, porque es la proteína más abundante en el cuerpo. Es el componente básico de piel, huesos, ligamentos, tendones y cartílagos, incluidos los que protegen las articulaciones, y también interviene en la estructura de las fascias que envuelven nuestros músculos y órganos vitales.

Desde la fitoterapia se pueden aportar principios activos como el harpagofito, el hipérico, la quercetina, el resveratrol, el escaramujo, la maca o la vellosilla. Todos ellos actuarán sinérgicamente con los otros componentes para reforzar y proteger la articulación, favoreciendo su equilibrio mineral y el drenaje de toxinas. La formulación podría completarse con aminoácidos como L-glutatión, L-prolina, Ltirosina y L-arginina, que ayudarán a activar la microcirculación y favorecerán la síntesis del colágeno; minerales como el calcio, magnesio, potasio o silicio; y vitaminas del grupo B. El resultado será una fórmula completa que nos ayudará a superar mejor cualquier problema articular.

Esta información ha sido elaborada con fines informativos y no intenta reemplazar el consejo o tratamiento médico. Antes de iniciar cualquier programa nutricional debe consultar con un profesional de la salud.

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