El estudio de la OCU sobre cremas hidratantes, a juicio

El test de eficacia científica realizado por la OCU dictaminaba que todas las cremas analizadas hidrataban igual con lo cual, este factor, no fue relevante en la puntuación de las cremas

FOTO: Paola Gugliotta, creadora de Sepai y experta cosmetóloga
Paola Gugliotta, experta cosmetóloga (FOTO:Sepai)

La OCU demandó a la publicación Economía Digital por haber recogido las quejas de la industria cosmética sobre el estudio que afirmaba que la crema Cien de Lidl era la mejor hidratante: ahora, tanto fiscal como juez consideran que las informaciones publicadas eran veraces, condenando a la OCU a pagar las costas del juicio.

Paola Gugliotta, creadora de Sepai y experta cosmetóloga, declaró como testigo en el juicio, demostrando que los criterios por los que se escogió la crema Cien como mejor del mercado eran subjetivos y las razones por las que el estudio de la OCU mostraba una falta de rigor evidente.

Los tres parámetros del estudio

“La OCU utiliza tres parámetros para establecer cual es la mejor hidratante del mercado”, explica Paola Gugliotta, “un test de eficacia científica, un test subjetivo del usuario y una valoración personal de la OCU sobre ciertos activos o ciertas sustancias que en su opinión, no deben estar en la formulación. El test de eficacia científica dictaminaba que todas las cremas analizadas hidrataban igual con lo cual, este factor no fue relevante en la puntuación de las cremas.

Por otro lado el test subjetivo del usuario se realizó sólo en usuarias con pieles normales a mixtas, sin valorar como funcionaban en las secas o grasas, con lo cual este test subjetivo tampoco era relevante pues la información subjetiva estaba sesgada.

Por lo tanto me centré en analizar el último de estos parámetros; la valoración de la OCU sobre el etiquetado y la composición de las fórmulas que son mis especialidades. También porque vi que la valoración personal de la OCU era el parámetro que realmente desvirtuaba todos los resultados y declinaba el ranking a favor de la crema Cien”, explica Paola Gugliotta.

Los claims del etiquetado

Y continúa “Uno de los criterios de valoración negativa era si el producto contenía claims (términos que se utilizan para vender un producto) innecesarios o vacíos de contenido. Y consideraron un claim vacío decir que un producto es ‘no comedogénico’ o ‘hipoalergénico’. Es decir, que es ‘dermatológicamente testado’ era un término que no tenía significado legal y que por tanto quien lo utilizara, era penalizado en el apartado de etiquetado.

La normativa no define como se deben utilizar estos términos pero sí permite utilizarlos y el Comité Científico de Claims que define las mejores prácticas también lo permite. Sin embargo, hay un claim en el etiquetado de la crema Cien que dice ‘sin aceites minerales’ y el comité científico regulatorio de cosmética dice claramente que no se puede utilizar ese tipo de claim a no ser que la sustancia en mención sea una sustancia que pone en riesgo a parte de la población. Por ejemplo puedes decir “no contiene gluten’ o ‘no contiene alérgenos’, porque hay personas susceptibles de tener problemas con esos ingredientes. Pero si en la etiqueta hablas de que no contiene un ingrediente que la ley aprueba y no pone en riesgo a nadie, es competencia desleal. En este apartado fueron descalificadas cremas como por ejemplo las de la marca Vitesse”.

El análisis de los ingredientes que hizo la OCU

“Pero en este apartado del estudio de la OCU había otro tipo de penalizaciones aún más subjetivas, por encima de lo que establece la ley o los comités reguladores. Por ejemplo, ellos decidieron penalizar las cremas que contenían butil- o propilparabenos porque hay múltiples evidencias de que son disruptores hormonales. Pero no penalizan otros dos parabenos sobre los que hay estudios de la Comunidad Europea que indican que también son susceptibles de ser disruptores hormonales. La crema ganadora tiene esos parabenos que ellos consideran ‘buenos’. Aquí descalificaron a otras cremas, como por ejemplo a las de la marca Diadermine”.

Paola Gugliotta va más allá “Sucede lo mismo con otra sustancia: ellos deciden penalizar las cremas que contengan metil isotiazolinona porque consideran que es un conservante con elevado potencial alergénico. No lo discuto, pero si querían ser rigurosos, no debían haber penalizado únicamente la metil isotiazolinona porque hay un caso aún peor de conservante con elevado potencial alergénico: el fenixotanol. Es un conservante que ya ha sido prohibido en los productos para la zona del pañal de los bebés y que también tiene elevado potencial alergénico. Pero la crema ganadora lo incluye en su fórmula. Ante estas evidencias, considero que no hay rigor científico en la manera en la que se definieron estos parámetros”.

Factor de protección

El factor de protección es otro de los puntos donde la falta de rigor es evidente, como insiste la directora de Sepai “La OCU también analiza si los productos que dicen que contienen SPF, lo contengan de verdad, es decir, que hayan hecho estudios de eficacia para constatar que estos SPF realmente son tal. Pero lo que no analiza la OCU por ejemplo, es que la normativa de buenas prácticas de la industria recoge que declarar un SPF4 no es correcto. Si decides declararlo, puedes hacerlo, lo que no puedes es sugerir de ninguna manera que eso protege la piel, y en el packaging de la crema Cien pone claramente ‘con filtros solares SPF4 y vitamina E que contribuyen a una protección de la piel’. Va en contra de las buenas prácticas de la industria”.

Una declaración necesaria

Al finalizar el juicio la fiscalía evidenció el rol de la testigo doña Paola Gugliotta en la importancia de la demostración del malestar del sector y aclaró que no veía ningún motivo para declarar culpable al periódico. Un malestar que la propia Gugliotta ha podido comprobar “A raíz de mi testificación en el juicio, más de 200 usuarios de la red de Linkedin, de diversas empresas del sector cosmético han mostrado su apoyo a mi iniciativa de defensa del medio que destapó el engaño del test de la OCU y que hizo aumentar por 20 las ventas de la crema Cien de Lidl”. Y concluye “Demandar a un periodista y a un medio por destapar irregularidades y comunicar el malestar de la mayoría de un sector no parece haber sido una buena idea”.

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