La nutrición, parte esencial en el tratamiento contra el cáncer

Destacados profesionales del Hospital Clínico de Zaragoza y pacientes oncológicos se han dado cita en el encuentro “El Soporte nutricional en el diálogo entre el profesional y el paciente”, promovido por Nestlé Health Science y celebrado en Zaragoza el pasado 19 de junio

Mª José Cerdán delegada de zona Concha Morera Dr
Participantes del encuentro celebrado en Zaragoza, entre otros, los doctores Julio Lambea y  Julia Ocón

Zaragoza ha reunido a médicos, pacientes, profesionales de la nutrición y oncólogos para exponer sus conocimientos basados en su experiencia con el cáncer, una de las enfermedades más importantes de nuestro entorno debido tanto a su prevalencia como a sus consecuencias, y la segunda causa de muerte en los países desarrollados, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer, AECC. De ahí la necesidad de abordar de forma multidisciplinar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la
enfermedad.

Juan Antonio Pérez Vela, periodista y moderador del evento, ha puesto de manifiesto cómo, según datos recientes, la longevidad de la población y la exposición a múltiples carcinógenos a lo largo de la vida son responsables del aumento de las cifras del cáncer en nuestro país, aunque hay que señalar que la tasa de curación y supervivencia cada año es mayor gracias a los múltiples avances científicos y terapéuticos, así como la incidencia en la prevención.

La nutrición cobra una gran importancia tanto en la prevención de la enfermedad como en el transcurso de su tratamiento, incluso después, una vez superado el proceso tumoral y sus consecuencias, cuando de lo que se trata es de recuperar una vida normal y evitar recaídas. La incidencia de desnutrición, del 15% al 40% en el momento del diagnóstico de cáncer, llega a alcanzar un 80% en enfermedad avanzada.

El Dr. Julio Lambea Sorrosal, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza, especialista en un subtipo de tumores en cabeza y cuello, el tercero en prevalencia y la cuarta causa de muerte en el varón, confirma la gran importancia que tiene “la nutrición de nuestros pacientes. Es un tumor que se asocia a un grado de desnutrición, un 30-50% de los pacientes de cabeza y cuello presentan en algún momento de su evolución desnutrición. Esto tiene un impacto pronóstico en la enfermedad, genera una menor calidad de vida, conlleva una pérdida funcional, prolonga la estancia hospitalaria -los pacientes oncológicos en riesgo nutricional presentan 3,5 días más de hospitalización respecto a los correctamente nutridos-, las complicaciones, las infecciones, la toxicidad del tratamiento que, al no poder hacerse adecuadamente, en algunos casos hay que pararlo, lo que influye mucho en el resultado final. Nos tenemos que empezar a preocupar de la nutrición de los pacientes desde el minuto cero”.

Sabemos que la supervivencia en casos de cáncer ha mejorado en los últimos años gracias, entre otros, al trabajo en equipo de especialistas, patólogos, etc. “Sería ideal además contar con especialistas de nutrición en nuestro comité porque nosotros no estamos formados para valorar y pautar los suplementos necesarios y conductas alimentarias que requieren los pacientes”.

Es muy importante valorar una intervención nutricional a la vez que se plantea el tratamiento oncológico. “Partimos de una situación de desnutrición en muchos casos que vamos a empeorar con nuestros tratamientos; un buen soporte nutricional, con consejos nutricionales y si hace falta suplementos, mejorarán muchos parámetros: inmunes, cicatrización si hay cirugía, se reducirán las complicaciones y mantendremos la intensidad necesaria del tratamiento” apunta Lambea. Solo un tercio de los pacientes en riesgo de desnutrición reciben soporte nutricional.

El paciente oncológico y la nutrición

Recientemente se han publicado los resultados del subanálisis del estudio Predyces en pacientes oncológicos. Realizado en 31 hospitales del ámbito nacional, evaluó la presencia de desnutrición hospitalaria al ingreso y al alta en 1.597 pacientes. El Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa fue el representante de la comunidad de Aragón. El resultado concluyó que 34% de pacientes en el ingreso hospitalario ya se encontraban en situación de riesgo nutricional, esta cifra alcanza el 36% cuando reciben el alta hospitalaria, y solo un tercio de los pacientes en riesgo de desnutrición en el momento del alta habían recibido algún tipo de soporte nutricional. La desnutrición en el paciente oncológico se asocia con un aumento de la mortalidad, de reingresos y recaídas, generando un aumento de los costes sanitarios.

La Dra. Julia Ocón Bretón, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza, ha aclarado que “los síntomas asociados a la desnutrición están relacionados con la respuesta inflamatoria crónica sistémica que tienen estos enfermos” y como tal hay que tratarla. Incluye pérdida de masa muscular y grasa, aumentando el gasto energético. “El objetivo de la terapia metabólica nutricional es mantener la masa muscular. Porque está demostrado que su falta se asocia con menor capacidad funcional, aumento del cansancio, mayor riesgo de complicaciones infecciosas, quirúrgicas y postquirúrgicas, etc. Hay estudios que demuestran que los pacientes con una menor masa muscular tienen una supervivencia menor”.

En estos casos, la alimentación convencional no es suficiente, son necesarios apoyos exteriores. “Es fundamental realizar un cribado nutricional, con herramientas rápidas y sencillas en el momento del diagnóstico, cada vez que un enfermo entra en el hospital o cada vez que se inicia algún tipo de tratamiento relacionado. Los parámetros que debe incluir son el IMC, índice de masa corporal, la pérdida de peso y la reducción de la ingesta nutricional. También hay que valorar el grado de respuesta inflamatoria que tienen los enfermos”.

El abordaje nutricional tiene que estar basado en tres pilares: aumentar la ingesta nutricional, frenar la inflamación y preservar la masa muscular. Las modificaciones de la dieta junto con el empleo de suplementos y el tratamiento de los síntomas, ha demostrado sus beneficios tanto en la mejora de la desnutrición como en la  calidad de vida. La eficacia del tratamiento puede verse mejorada con el empleo sinérgico del ejercicio físico y el empleo de antiinflamatorios. Los objetivos son mantener la masa muscular, evitar la desnutrición, mejorar la tolerancia al tratamiento oncológico y favorecer la capacidad funcional y la calidad de vida del enfermo.

Tratamiento nutricional personalizada para cada paciente

Tanto los pacientes como los médicos reconocen la falta de formación en nutrición e información en desnutrición. María Concepción Morera Pérez, paciente oncológica con problemas de masticación, llegó a perder algunas semanas hasta 5 kilos durante los primeros seis meses de enfermedad después del diagnóstico. “Yo me podía haber muerto más por la desnutrición que por el propio cáncer”. Le tuvieron que hacer una gastrostomía. No todos los profesionales son conscientes de la importancia de la nutrición y sus consecuencias, y tampoco todos los pacientes tienen las mismas necesidades “El tratamiento nutricional de cada paciente debe ser individualizado”, dice la Dra. Ocón, que añade “Falta esa concienciación y esa sensibilización de la importancia de la nutrición y estamos luchando desde nuestra sociedad, SENPE Y SEEN, para concienciar a todo el mundo, elaborando guías y trabajando estrechamente en todo lo que esté relacionado con la nutrición y el cáncer”.

Cómo incluir el suplemento

La Dra. Ocón recomienda que se tome cuando tengan apetito, ganas de beber o aprovechando la ingesta de una pastilla. Nunca suple una comida. “Hay que hacerlo atractivo variando los sabores, la temperatura, para que no les cueste incluirlo en la dieta”. Sin olvidar el seguimiento, “el enfermo a lo largo de su evolución va variando sus requerimientos nutricionales”. El Dr. Lambea asegura que a nivel emocional “al paciente le genera una sensación de bienestar. La suplementación con proteína lo ayuda a sentirse mejor; al verse con más peso, lo interpreta como salud. Es clave en el éxito del tratamiento y en la recuperación, así como en la disminución de las secuelas una vez que termina el tratamiento”.

Como conclusión, todos los ponentes estuvieron de acuerdo en que “la nutrición es parte del tratamiento contra cáncer”.

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