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La intervención del farmacéutico mejora en un 10% el seguimiento de los tratamientos en pacientes crónicos complejos

Las farmacias atienden a 1.000 personas al mes en el programa de mantenimiento con metadona y repasan datos de la última iniciativa para detectar pulso irregular y reducir el riesgo de ictus

serviciosLa intervención del farmacéutico en el seguimiento de pacientes crónicos complejos (PCAF) permite detectar problemas relacionados con la medicación, ayuda a que el paciente maneje mejor sus tratamientos y puede evitar visitas innecesarias a los servicios médicos y, por tanto, evitar costes secundarios derivados. Así lo apuntó Rafael Guayta-Escolies, director de proyectos e investigación del Consell de Col·legis Farmacèutics de Catalunya en la presentación de los primeros datos del programa durante su intervención en Servicios profesionales: moda, tendencia o estilo en el marco del Congreso y Salón Europeo de Farmacia, Infarma Barcelona 2017.

Se ha detectado una media de 7,7 problemas relacionados con los medicamentos (PRM) por paciente. “No es un dato baladí si tenemos en cuenta que son pacientes muy seguidos, protocolizados, incluidos en programas de prescripción segura y seguimiento y en los que, aún así, se detectan PRM”, explicó Guayta-Escolies. Este dato es mayor en el grupo de pacientes del PCAF que reciben los sistemas personalizados de dosificación (SPD) “que son pacientes que acostumbran a tener una comorbilidad y unas características personales de vulnerabilidad” que dificultan el cumplimiento y la adherencia a los tratamientos.

¿Qué problemas relacionados con la medicación se detectan?

Los tipos de PRM detectados más presentes serían incumplimiento (26,33%), interacciones (13,56%), contraindicaciones (13,55%), errores de administración (9,43%), duplicidades (9,04%) y conservación inadecuada (8,84%). Además, la intervención del farmacéutico consiguió mejorar el cumplimiento de estos pacientes complejos en un 10 por ciento gracias a la educación sanitaria (primera visita: 65% -visita 12. 75%) y en el grupo de pacientes con Sistemas Personalizados de Dosificación (SPD) la mejora del cumplimiento se cifra en un 11% (visita 1: 49% – visita 12: 60%). Además, el número de PRM detectados disminuyó a lo largo del seguimiento de los crónicos complejos, tanto en los que reciben sólo Atención Farmacéutica como en los que además reciben SPD.

Los datos registrados de los primeros 66 pacientes incluidos en el PCAF permiten “dar luz y evidencia” al efecto real de la intervención de los profesionales farmacéuticos. “Los datos corroboran la hipótesis de que el farmacéutico tiene un valor añadido en la gestión compartida e integrada de un paciente crónico complejo”, explicó Guayta-Escolies, quien además recordó que se trata de pacientes “con un problema crónico de salud de gestión difícil, que tiene más de un prestador de servicios y una gestión de largo recorrido, en el que no se va a ver una mejora ostensible del pronóstico de su enfermedad, pero sí de su calidad de vida o evitación de costes secundarios del manejo y gestión de estos procesos”.

A partir de la intervención de las farmacias “se han producido sólo 40 derivaciones al equipo de primaria ya que la mayoría de PRM son solucionables con el protocolo de atención farmacéutica”. En un futuro, cuando se disponga de datos del número de visitas o consultas evitadas se evidenciará mejor el valor de la intervención del farmacéutico pero la primera conclusión apuntaría a “corroborar la hipótesis y aumentar la evidencia de estudios anteriores”.

De media, se han producido 2,85 visitas por paciente y el valor de tiempo más frecuente empleado en la primera visita de estos pacientes es de 60 minutos. En el caso del tiempo dedicado a hacer la revisión del uso de la medicación (RUM) es de 10 minutos y en la preparación del blíster de 15 minutos.

Entre los grupos terapéuticos que causan más PRM estarían fármacos del sistema nervioso central, psicotropos, sedantes, hipnóticos, estimulantes, analgésicos, hipoglucemiantes orales, insulinas y medicamentos para la enfermedad respiratoria crónica. “Esta información es muy importante para el gestor para saber dónde son sus recursos más eficientes y en qué tipo de pacientes”, apuntó Guayta-Escolies.

Otros servicios en marcha

Infarma Barcelona 2017 también sirvió para repasar otros servicios en desarrollo o puestos en marcha por los farmacéuticos catalanes en colaboración con las autoridades sanitarias como el de mantenimiento de pacientes con metadona o el Tómate el pulso, de detección de riesgo de fibrilación auricular.

Guillermo Bagaria, vicetesorero y responsable de Atención Farmacéutica del COF de Barcelona, presentó algunos de los indicadores que arroja el primer año de funcionamiento del registro creado para las farmacias que participan en el Programa de mantenimiento de pacientes con metadona. Así, el perfil de usuario de este servicio tendría una edad media de 48 años y las farmacias atienden, en promedio, a un millar de pacientes al mes que reciben una dosis diaria media de metadona de 50 miligramos. A partir de los datos que recoge en su propia farmacia, Bagaria ha recogido información sobre la medicación concomitante que reciben los pacientes incluidos en este programa y ha encontrado algunos datos “que quizá plantean posibles actuaciones para el futuro”. Estos serían que el 53,7% de los usuarios consumen psicotropos; 10,64 opiaceos y 5,84, analgésicos. Lo principal, afirmó, “es que registremos nuestras actuaciones porque nos permitirá trabajar mucho mejor y fundamentar la actuación del profesional farmacéutico”.

Jordi Blanch, secretario del COF de Tarragona, encargado de presentar los datos del programa de Detección de pulso irregular, permitió realizar controles a 4.729 personas a lo largo de 40 días y se detectó que un 5,9% de ellos presentó un pulso irregular y fue derivado a los servicios médicos. “Se trata de un cribaje coste-efectivo a la hora de reducir las consecuencias potenciales de la fibrilación auricular y que pone de manifiesto la relevancia del manifiesto como agente sanitario en la detección precoz de un problema de salud”, explicó. No obstante, Blanch plantea la necesidad de “realizar una protocolización más exhaustiva para que la actividad de la oficina de farmacia quede mejor definida” y, además, “que los farmacéuticos puedan registrar y reflejar en la historia clínica del paciente”.

Eduardo Mariño, director de la Unidad de Farmacia Clínica y Farmacoterapia de la Facultad de Farmacia y Ciencia de los Alimentos de la Universidad de Barcelona, a propósito de la necesidad de formación de los graduados farmacéuticos para encarar el reto del desarrollo de los servicios farmacéuticos profesionales explicó que sería necesario revisar el modelo actual y avanzar hacia “un modelo formativo más asistencial, en línea con lo que defiende la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Farmacia”. Entre tanto, recordó, el Foro de Atención Farmacéutica avanza en la redacción el documento que definirá el contenido específico de la atención farmacéutico que espera esté listo para “antes de verano” que pretende “orientar y dar una homogeneidad respecto a la Atención Farmacéutica”.

Para Pilar Gascón, vocal de Investigación y Docencia del COF de Barcelona, los servicios profesionales farmacéuticos “han marcado un estilo para quedarse y hacer fuerte a la farmacia asistencial y profesional en la que creemos”, que necesita de formación “para poder ejercer estos servicios con los criterios de calidad que pretendemos es imprescindible que adquieran los conocimientos básicos”.