El auge de la farmacia asistencial

En los últimos años, el farmacéutico ha pasado de ser, principalmente, un dispensador de medicamentos a ser la segunda figura de consulta por parte de los pacientes. Su formación continua y la escucha activa diaria, hacen posible un aumento de servicios asistenciales en la farmacia, que benefician tanto a pacientes como a los farmacéuticos

farmacia-asistencialAlimentación infantil, higiene bucal, dermofarmacia, óptica, ortopedia o productos destinados a dietas de adelgazamientos son algunas de las categorías que podemos encontrar en las farmacias de hoy en día.

Y es que si bien es cierto que hasta hace algunos años este tipo de productos no tenían tanta presencia en la farmacia comunitaria, lo cierto es que a día de hoy ocupan gran parte del espacio y forman parte del reclamo hacia el exterior, en los escaparates.

El principal motivo por el que el cliente acude a la farmacia a adquirir estos productos, es por la fiabilidad que le otorga el establecimiento. Sin embargo, muchos de ellos también se pueden adquirir en las grandes superficies comerciales o a través de las diferentes plataformas existentes en Internet. Entonces, ¿por qué la gente sigue comprando en las farmacias? Porque cuentan con el asesoramiento farmacéutico a la hora de decantarse por un tipo de producto u otro.

Tal y como explican desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF): “La red planificada de farmacias en España, con un modelo de propiedad/titularidad, prioriza el interés sanitario sobre otro tipo de intereses, y constituyen espacios sanitarios estratégicos, en coordinación con el resto de profesionales y estructuras sanitarias”.

Precisamente, es esa confianza que han depositado durante años los clientes de las farmacias en sus farmacéuticos, lo que ha llevado a que éstos se formen, cada vez más, en temáticas relacionadas con la salud muy variadas y a que se especialicen en algunas de ellas, ofreciendo servicios asistenciales.

Tres categorías

El CGCOF divide los servicios farmacéuticos en tres categorías:

  • Servicios esenciales o básicos: son los inherentes a la condición de farmacéutico comunitario, y están definidos como sus funciones básicas. Dentro de esta categoría se encuentran los siguientes servicios:
    • Adquisición y control de medicamentos
    • Formulación magistral y preparados medicinales
    • Dispensación de medicamentos y productos sanitarios
    • Indicación farmacéutica
    • Información y verificación del cumplimiento del tratamiento
    • Detección y notificación de efectos adversos
    • Educación en el ámbito de la salud pública.
  • Servicios complementarios: son los relacionados con programas de salud pública, voluntarios, y que requieren formación y acreditación previa. Son voluntarios. Para poder ofrecerlos es necesaria una formación previa, así como una acreditación. Se trata de programas específicos de salud pública. Dentro de esta categoría se engloban los siguientes servicios:
    • Identificación de factores de riesgo cardiovascular
    • Identificación precoz de patologías
    • Programa de Mantenimiento con Metadona
    • Apoyo y formación a escuelas y entidades asociativas
  • Servicios colaborativos: son los que se pueden desarrollar en colaboración con otros profesionales sanitarios, voluntarios, y que requieren un convenio previo y acreditación. Son voluntarios. Se exige acreditación previa, así como la existencia de un convenio. En este caso hay dos subcategorías:
    • Uso de medicamentos: que engloba los servicios de SPD (Sistema Personalizado de Dosificación); Servicio en el Tratamiento de Inicio y Seguimiento farmacoterapéutico
    • Autocontrol: con un servicio de verificación de parámetros biológicos

Unos servicios que se regulan en base a la Ley 16/1997, de 25 abril, de regulación de servicios de las oficinas de farmacia define las funciones básicas de la farmacia.

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