“La sostenibilidad de la farmacia no puede estar vinculada sólo a la dispensación de recetas”, Jesús C. Gómez, presidente de Sefac

La Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria sigue trabajando en la especialización de la profesión a través de acciones formativas y el impulso de los servicios profesionales como valor diferencial para los pacientes. Entre los retos del futuro, su máximo representante, Jesús C. Gómez, alude a la plena integración del farmacéutico en el SNS y al refuerzo de los cimientos asistenciales para las décadas venideras

JESUS GOMEZ, PRESIDENTE DE SEFAC

– Recientemente han publicado una guía para ayudar a los farmacéuticos a atender con eficacia a pacientes con problemas dermatológicos. ¿De dónde surge la necesidad de esta protocolización?

En la farmacia se realiza un gran número de consultas relacionadas con problemas de salud dermatológicos, ya sean sobre dermatitis, acné, rosácea, alopecia, etc. Es habitual que muchos pacientes consulten primero a su farmacéutico comunitario antes de dirigirse al médico, entre otras cosas porque en la farmacia se pueden resolver muchas de estas consultas. De hecho, en un trabajo publicado por SEFAC en 2014 se constató que más del 60% de las consultas las resolvió el farmacéutico sin necesidad de que el paciente fuera derivado al médico.

No obstante, para que esta labor de asesoramiento pueda llevarse a cabo con la calidad necesaria hay que trabajar con protocolos de actuación y saber en qué casos hay que derivar y en cuáles no. Eso es lo que pretendemos con estos protocolos, donde se recoge por primera vez cómo actuar ante las distintas patologías de la piel en las que el farmacéutico puede ayudar al paciente, pues no todas son iguales.

-¿Cree que existe aún un gran desconocimiento de las patologías dermatológicas por parte de los pacientes, o un infracuidado de la piel frente a otras enfermedades?

A las patologías dermatológicas no siempre la población les da la importancia que merecen, y la piel no se cuida adecuadamente. Hemos de considerar que muchas patologías de la piel son crónicas, y la adherencia al tratamiento suele ser difícil de cumplir; es ahí donde el farmacéutico comunitario tiene un papel básico, así como en conseguir un buen cuidado y prevención por parte del paciente.

-Además de las dermatológicas, ¿en qué otras patologías de cierta prevalencia puede resultar de especial ayuda el profesional de la farmacia?

El farmacéutico comunitario posee unos conocimientos que, unidos a su accesibilidad, le permiten ser un agente sanitario de primer orden tanto para el uso adecuado de los medicamentos como en el abordaje de muchas patologías (hipertensión, diabetes, EPOC, insomnio, tabaquismo, nutrición, patología digestiva, dolor de espalda…). Esto no puede desaprovecharse, pero lo importante es trabajar siempre coordinados con el resto de profesionales de la salud para dar una atención integral a los pacientes y resolver sus necesidades.

En salud pulmonar, han puesto en marcha un estudio para determinar el grado de eficacia de los programas de cesación tabáquica en las oficinas de farmacia comunitarias. ¿En qué consiste y cómo se obtendrán las mediciones? Se trata del estudio en farmacia comunitaria más importante a nivel mundial que va a medir el impacto del servicio de cesación tabáquica en la farmacia comunitaria.

El estudio se llevará a cabo con doscientos farmacéuticos durante doce meses, y se espera que participen mil pacientes. La mitad de los farmacéuticos seguirá en su intervención el protocolo del programa de capacitación en cesación tabáquica CESAR promovido por SEFAC, y la otra mitad, en la que no se efectúa un servicio de cesación tabáquica, realizará un abordaje habitual. Cada farmacéutico reportará un total de cinco pacientes.

El estudio consta de una serie de fases, que comprenden la captación del paciente, la entrevista inicial y visitas periódicas de seguimiento. Con este estudio queremos demostrar que este servicio es coste-efectivo, pues disponemos de datos que nos dicen que un 40% de los pacientes que hacen cesación tabáquica en la farmacia consiguen dejar de fumar.

-El sector parece incidir últimamente en la necesidad de la especialización del farmacéutico para un nuevo perfil de paciente, lo cual nos lleva a hablar de los servicios profesionales (SPFs) como valor añadido para la farmacia. ¿Es una tendencia inevitable, sin marcha atrás?

Los servicios profesionales farmacéuticos son ya el presente al ser demandados por los propios pacientes, y deben servir también para que los farmacéuticos nos integremos definitivamente con el resto de profesionales sanitarios en los objetivos del Sistema Nacional de Salud. De esta forma la población nos verá definitivamente como profesionales sanitarios, más allá de la dispensación de las recetas, que es un servicio de enorme importancia. Esto implica cambios relacionados con la selección de esos servicios, la capacitación para prestarlos con calidad, la coordinación con otros profesionales, y sus condiciones de remuneración para que puedan ser sostenibles en función de lo que aporten a la mejora de la salud y la eficiencia del sistema sanitario.

Lo que es evidente es que la dispensación ya no puede ser la única vía para garantizar la sostenibilidad de la farmacia ni su reconocimiento como centro de salud. La dispensación es un servicio que la farmacia ha cumplido y cumple de forma inmejorable, pero las medidas de contención del gasto en medicamentos ya no permiten la sostenibilidad de la farmacia sólo vinculada a la dispensación de recetas. En los últimos años, la farmacia ha generado más de un 40% del ahorro total del Sistema Nacional de Salud, y la retribución de las farmacias se ha reducido en

Desde un 31%. Las farmacias ya no pueden soportar que se siga poniendo el foco del ahorro en el medicamento sin otras alternativas.
El Gobierno ha manifestado su apuesta por reforzar el papel asistencial de la farmacia comunitaria para adaptarla al siglo XXI, pero por ahora no parecen dispuestos a hablar de la retribución de los servicios profesionales de farmacia.

JESUS GOMEZ, PRESIDENTE DE SEFAC

-¿Qué opinión le merece la postura del Ejecutivo? Los servicios profesionales farmacéuticos implican un cambio de mentalidad.

Suponen pasar de poner el foco en el producto (medicamento) a ponerlo en el conocimiento y la capacidad de los profesionales de mejorar la salud de los pacientes en función de su actuación, y no sólo del precio del medicamento. Desde SEFAC llevamos mucho tiempo trabajando en implantar servicios demandados por la población y se consideren catálogo de servicios. Si esto se produce, será más fácil que la Administración se plantee la necesidad de concertar con los Colegios de Farmacéuticos una cartera de servicios profesionales remunerados.

Hay quien opina que la Administración nunca accederá a hacerse cargo de pagar unos servicios que, hasta la fecha, le han salido gratis… Si no lo hace, será imposible asumir los nuevos retos de salud que se demandan. Además, aportan un beneficio en salud y ahorro en otros procesos mucho más costosos. Por ejemplo, en España el 50% de los pacientes con enfermedades crónicas no cumple bien su tratamiento; si se mejorara la adherencia de estos pacientes en varios puntos, el ahorro para el sistema sería enorme, pues se evitarían complicaciones graves y hospitalizaciones. No olvidemos que el 80% del gasto sanitario se genera con las enfermedades crónicas.

-¿Es optimista en cuanto a una resolución más o menos cercana en el tiempo de este debate en torno a la remuneración de los SPFs?

Soy optimista por naturaleza, pero hay que trabajar y buscar acuerdos para sumar. Ésa es la filosofía de SEFAC. Si hacemos esto y mantenemos un espíritu constructivo, será siempre más fácil. Nadie da nada si no obtiene un beneficio a cambio, y eso es lo que estamos demostrando a la Administración en nuestra tarea diaria. Yo creo que es posible.

-¿Considera que la farmacia “de calle” ha sido maltratada frente a la farmacia hospitalaria con algunas de las últimas medidas reguladoras?

Es evidente que ha habido una tendencia a dejar fuera de las innovaciones a la farmacia comunitaria. Y esto no por cuestiones sanitarias, sino por motivos exclusivamente económicos vinculados a maquillar la factura farmacéutica. Sin embargo, esto ha provocado un aumento considerable del gasto público en medicamentos dispensados en el hospital, que ha superado ya el 50% del gasto total. Este gasto no incluye los costes indirectos (salarios, instalaciones, etc.) necesarios para la dispensación de los mismos. Además, se está perjudicando a los pacientes discriminándoles por su enfermedad, obligándoles a que se desplacen, ellos y sus familiares, a los hospitales en horarios a veces incompatibles con sus posibilidades y a una distancia lejana, y rompiendo la intervención sanitaria del farmacéutico comunitario con el de hospitales cuando podrían acceder a sus tratamientos mucho más cerca de sus domicilios mediante la farmacia comunitaria. Ésta última es una parte imprescindible del Sistema Nacional de Salud, y no puede marginársela de los tratamientos innovadores.

-Atrás ha quedado ya un año (2016) en el que los impagos por parte de la Administración parecen haber tomado la senda correcta: Aragón ha resuelto su deuda con las farmacias, y Cataluña la ha reducido a la mitad en el último ejercicio. La Comunidad Valenciana, sin embargo, no ha logrado devolver ni una pequeña parte de lo adeudado. ¿Le preocupa que esta situación se alargue demasiado en el tiempo?

Los impagos son una anomalía inadmisible que pone en riesgo, no ya la viabilidad de muchas farmacias, sino el acceso de los pacientes a sus medicamentos. Cuando no se le pagan a la farmacia las recetas dispensadas, lo que se está haciendo es no pagar el tratamiento al paciente, pues somos los farmacéuticos los que hemos estado soportando esta situación con nuestro patrimonio para no dejar a los pacientes sin sus tratamientos. Confío en que esto no se volverá a producir, porque no es justo para nadie y pone en riesgo la red de farmacias española.

 

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