La dermofarmacia cosecha buenos resultados con la mejor vigilancia y seguridad cosmética

España sigue estando a la cabeza de los países que exportan cosméticos y cuyos establecimientos de compra preferidos para estos productos son las farmacias

dermofarmaciaSe estima que alrededor de un 50% de la población europea tiene la piel sensible. Una elevada cifra que implica un mercado de atención sanitaria dermatológica que tiene como reto, entre otras cosas, romper tabúes a la hora de señalar patologías o vender productos a determinados clientes. Muchos expertos señalan que a los pacientes les cuesta hablar de su caso por vergüenza. Y, a pesar de que algunos estudios muestran que la mayoría de compras que se hacen de dermocosmética son para sentirse bien en cuanto a aspecto físico, los tratamientos van mucho más allá.

Hace cinco años, el porcentaje de hombres que se situaban en conversaciones digitales sobre estos productos no llegaba al 20%. Hace dos, era de casi el 40%. La necesidad de cuidar nuestra piel, es decir, una cuestión sanitaria, ha acabado teniendo más tirón que prejuicios o estereotipos.

La dermofarmacia es una buena opción para incidir en la temática, y, de hecho, los últimos datos de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) dan cuenta de ello. Aunque podamos adquirir un reparador labial, mascarilla o crema hidratante en un supermercado, en 2017 el 22% de las compras de cosméticos y perfumes se realizaron en las farmacias, un dato que coincide con el de 2016, según los últimos disponibles.

La farmacia se presenta como un punto de salud en el que la gente sigue confiando, ya sea para la venta de productos básicos como de cremas. Estos establecimientos se aprovechan de un fenómeno que continúa en aumento: si bien no es el apartado de la cosmética y perfumería el que más crece, la dermocosmética es la que más ingresos produce. Hace dos años fueron casi 640 millones de euros, un 28% de todo el negocio, según los datos de Stanpa. Además, los españoles gastaron 1.089 millones en productos faciales, su mayor preocupación.

Con una alta prevalencia de pieles sensibles, no sólo en España o Europa, sino a nivel mundial, el sector farmacéutico ya se ha subido a un carro que le acompañará mucho tiempo. Y, según pasan los años, aparecen nuevos clientes que antes no pensaban en este tipo de artículos, bien por cuestiones culturales o desconocimiento. Pero Internet y las redes sociales juegan un papel primordial y están sirviendo de altavoz para un mercado que reporta grandes beneficios a la economía española, situando a nuestro país entre los líderes de las exportaciones de perfumería y cosmética.

Si hay que resaltar otra cifra, es la de los cosméticos naturales, cuya venta crece un 5% más que el resto de productos. Y, para más confianza, los procesos de calidad y seguridad son los mismos que para cualquier otro producto cosmético. La normativa tuvo que ajustarse a la legislación europea, y ahora está regida por el Reglamento 1223/2009.

Cuidados específicos de la piel en cada estación

Al igual que cambiamos de ropa con la llegada de cada estación, la piel también necesita unos cuidados diferentes en cada una de las cuatro  estaciones del año. Así, desde la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recomiendan realizar los siguientes cuidados en:

  • Invierno: en esta época la piel sufre por el frío y la sequedad, por eso, además de las pautas básicas, es importante hidratar de manera más intensa las partes más expuestas al exterior “insistimos en hidratar profundamente la piel de la cara, cuello y escote por la mañana y por la noche, utilizando cremas de consistencia mayor que en el resto del año”, explican desde la AEDV.
  • Primavera: se recomienda especial cuidado con los rayos del sol y también tener cuidado con los días en los que vayamos a depilarnos para que la piel que ha sido recientemente expuesta a dicha eliminación de vello, no sea expuesta directamente al sol y de tener que hacerlo, poner la crema adecuada para protegerla.
  • Verano: por supuesto, los fotoprotectores de mayor graduación se imponen en esta época, pero, además, también es una época en la que la piel debe hidratarse más que nunca, ya que sudamos y estamos más expuestos al sol. Una hidratación que no sólo debe venir de las cremas especiales para esta época, sino también del agua que bebamos. Además, una correcta alimentación hará que nuestra piel sufra menos.
  • Otoño: “Es el momento de intentar contrarrestar los efectos nocivos de las radiaciones solares del verano, como son la aparición de arrugas prematuras y alteraciones de la pigmentación que se manifiestan como manchas de personas tamaños y localización”, apostillan desde la AEDV.

La cosmetovigilancia

Por otro lado, tenemos la cosmetovigilancia, dedicada enteramente a verificar que los productos que aplicamos en nuestro cuerpo no causan algún tipo de reacción no deseada y que aquellos que sí las producen no circulen por el mercado.

España tiene a su disposición en este apartado a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) que indica que no sólo los profesionales sanitarios deben notificar efectos adversos, sino que recomienda a los ciudadanos y otros profesionales también lo hagan. Esta agencia coordina el llamado Sistema Español de Cosmetovigilancia, integrado por los agentes antes mencionados, y que está contemplado en el Art. 16 del Real Decreto 85/2018. Este decreto concreta quiénes forman ese sistema de cosmetovigilancia, cómo y dónde se debe notificar cualquier incidencia.

Si quisiéramos notificar de dichos efectos adversos o no deseados, la AEMPS pone a disposición varios formularios y una dirección de correo electrónico (cosmetovigilancia@aemps.es) disponible para los ciudadanos.

Por lo tanto, el papel de los profesionales farmacéuticos es el de notificar en un plazo de 20 días, lo que la regulación entiende como “inmediatamente”, de cualquier problema derivado del uso de cosméticos. Ahora, ¿qué reconoce la normativa europea como efectos adversos y efectos adversos graves? Efecto adverso sería una reacción adversa para la salud humana atribuible a la utilización normal o razonablemente previsible de un producto cosmético, aplicable a pequeñas irritaciones que no impiden llevar una vida normal después de la posterior aplicación. En cuanto a los efectos graves, ya hablamos de una incapacidad funcional temporal o permanente, discapacidad, hospitalización, anomalías congénitas, riesgo para la vida o fallecimiento.

Además, la AEMPS publica cada tres meses un boletín en la que avisa de qué productos han sido retirados y cuántas alertas RAPEX, un sistema de alerta rápida que permite intercambiar información con celeridad entre los estados miembros, se han registrado. El último balance, de julio a septiembre del pasado año, eleva a 31 los avisos de cosméticos y a 6 los de cuidado personal.

Entre las causas más comunes de alerta de cosméticos están la contaminación microbiana, la presencia de sustancias prohibidas en cosméticos, la presencia de sustancias restringidas fuera de los límites establecidos, la presencia de colorantes no incluidos en el anexo IV, defectos de etiquetado y apariencia engañosa que puede llevar al consumidor a confundir los productos con alimentos, además de otros productos que no son recogidos en el boletín debido a su no comercialización en España.

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