La elección de laboratorio, clave en la marca propia de una farmacia

Cada vez son más las personas que se interesan por las alternativas naturales existentes en el mercado, para ayudar a mantener un buen estado de salud

laboratorios-farmacia-equisaludLa oficina de farmacia aparece como un punto de referencia en la labor sanitaria asistencial, un lugar donde las personas acuden buscando consejo de personal sanitario especialmente formado para ello.

La venta de complementos alimenticios dentro de la oficina de farmacia supone, por un lado, disponer de una alternativa más de la que valerse dentro del consejo y la atención farmacéutica personalizada y, por otro lado, una forma de apertura a otros mercados, no tan reconocidos dentro de la oficina de farmacia, pero valorados en la actualidad por un amplio sector de la población.

Dentro de todas las opciones que aportan los diferentes laboratorios, desde el punto de vista de la oficina de farmacia, disponer de una marca propia que mantenga los mismos estándares de calidad que los productos de los laboratorios que los fabrican, ajustándose a las necesidades propias de la realidad de cada oficina de farmacia, es una herramienta a valorar con el fin de dar una atención mejorada, acompañada de una fidelización del paciente.

¿Qué materia prima elegir?

Cuando una farmacia encarga a un laboratorio la fabricación de una marca propia, la primera aportación que puede realizar el laboratorio, la primera decisión que tiene que tomar, es la que respecta a la elección de la materia prima, un aspecto en el que la oficina de farmacia no tiene conocimientos suficientes y en el que, sin embargo, el laboratorio puede hacer un trabajo más que valioso. Es el laboratorio el que elegirá si recurrir a planta seca en forma de polvo o a extractos, bien extractos definidos por el ratio de extracción, bien extractos estandarizados.

El laboratorio guiará a la farmacia en la elección, dependiendo de las características de cada opción. Los polvos de planta pueden ser las opciones más naturales y menos procesadas, pero con una concentración de componentes activos menor. Los extractos vegetales son productos de composición compleja, en los que la planta ha sido sometida a un proceso de extracción, generalmente mediante el uso de disolventes, y un posterior secado del producto obtenido.

El ratio de un extracto seco identifica la relación entre la cantidad de planta que se utiliza en origen y la cantidad de extracto obtenido. Por otro lado, también es común encontrar extractos estandarizados. En estos casos, el ratio planta: extracto no es tan importante, ya que la materia prima está cuantificada en alguno de sus componentes, asegurando su presencia en una cantidad o porcentaje determinado (por ejemplo, un extracto seco de romero valorado en ácido rosmarínico).

Otro punto a tener en cuenta en esta fase es que, aunque algunos países como Bélgica o Italia tienen legislaciones propias, donde se identifican aquellos componentes que se pueden utilizar, contemplando plantas y otro tipo de ingredientes como vitaminas y minerales; en España la legislación no es tan extensa y, para la puesta en el mercado de nuevos complementos alimenticios, la forma de legalizarlos pasa por un registro en un tercer país de la Unión Europea y la comunicación de la puesta en el mercado en España, por reconocimiento mutuo.

La oficina de farmacia que quiera lanzar una marca propia deberá elegir un laboratorio, que conozca bien los condicionantes legales y la normativa vigente, ya que el propio fabricante puede orientar de forma individualizada a la oficina de farmacia en el cauce a seguir y gestionar todo el proceso, liberando a la farmacia de trámites y de una carga de trabajo extra.

¿Y la calidad?

La legislación y los programas de calidad que regulan el sector de los complementos alimenticios son independientes de la legislación farmacéutica, con la que la mayor parte de los farmacéuticos está más familiarizado. Existen igualmente certificaciones y programas de calidad y seguridad alimentaria que avalan su forma de trabajo, asegurando así su buen hacer y la excelencia de los procesos.

A este respecto, existen programas de certificación de Buenas Prácticas de Fabricación de Complementos Alimenticios, generalmente reconocidos como GMPs (Good Manufacturing Practices por sus siglas en inglés) que, al igual que las buenas prácticas de fabricación de medicamentos, establecen una serie de medidas para asegurar el trabajo correcto y un cumplimiento de estándares por encima de lo marcado en la legislación.

Paralelamente, existen otros estándares o programas relacionados con la calidad y seguridad alimentaria como los programas IFS o BRC, siendo algunos de los programas más exigentes reconocidos a nivel internacional y cuyos programas de certificación anuales son de los más exigentes en la actualidad. Un laboratorio idóneo para poner en marcha la marca propia de una farmacia será aquel que conozca y cumpla todos estos requisitos, no imprescindibles pero sí garantía de calidad.

De hecho, aunque los nombres de estas certificaciones y los programas de calidad no sean los mismos, en algunas ocasiones la forma de trabajo de los laboratorios fabricantes de complementos alimenticios es igual de escrupulosa que la aplicada en la industria farmacéutica. Todo el proceso que conlleva la elaboración y puesta en el mercado de un nuevo producto es revisado y documentado por los departamentos de calidad. En relación con esto, la selección de las materias primas se debe hacer de forma cuidadosa, seleccionando aquellas materias primas de la más alta calidad, asegurando un producto final efectivo y que mantenga todas las propiedades que en él se buscan.

Análisis y procesos de control

En este paso, el control de proveedores es un punto clave para asegurar la calidad y que toda la documentación aportada por él sea verificada. Posteriormente, todas las materias primas recibidas son identificadas y revisadas por los departamentos de calidad, en base a procedimientos que contemplan la verificación o identificación de las materias recibidas por diferentes métodos analíticos: porcentaje de humedad y cenizas, densidad, valor de pH, análisis por cromatografía…

La fabricación de los complementos alimenticios sigue unos flujos similares a los de la industria farmacéutica y, en muchos casos, los equipos utilizados son los mismos. De hecho, gran parte de los controles establecidos durante la fase de producción de los complementos alimenticios se basan en los estándares marcados por Farmacopea, dado que la legislación alimentaria actual no contempla productos como las cápsulas duras o los comprimidos.

El producto final, el que llega al cliente, debe tener todas las garantías de calidad y seguridad alimentaria que marca la legislación vigente. De nuevo, en algunos casos no disponemos de algunos parámetros como los límites microbiológicos en la legislación vigente y los fabricantes nos acogemos a lo establecido en la Farmacopea en vigor, con el fin de asegurar la calidad del producto.

Por descontado, antes de realizar la liberación del producto y darle salida para su venta en el mercado, se realizan las comprobaciones necesarias según los procedimientos establecidos, asegurando así que el producto ha sido bien fabricado y que cumple con todas las especificaciones establecidas.

Rentabilidad, fidelización y prestigio

Por todos estos motivos, es evidente que la elección del laboratorio juega un papel clave en la estrategia de marca propia de una farmacia. La elaboración de un nuevo producto destinado a una oficina de farmacia requiere disponer de información real del entorno, conocer las necesidades y aquellos puntos de la salud en los que los pacientes que acuden a la farmacia buscan consejo y en los que un complemento alimenticia.

Para la farmacia, el disponer de marca propia proporciona una ocasión única para fidelizar a sus clientes, proporcionándoles un producto de calidad, aconsejándoles de forma personalizada y con una imagen propia, y adaptando las dispensaciones a las necesidades y realidades individuales de cada paciente. Pero también es una herramienta para diferenciarse de la competencia, ganar prestigio y aumentar las ratios de rentabilidad: con menos inversión en formulación y producción, la oficina de farmacia puede mejorar sus cuentas anuales.

También desde los laboratorios fabricantes no sólo se tiene en cuenta la calidad del producto y los procesos, sino que se busca que la atención y el seguimiento del cliente sean exquisitos, aportando el conocimiento para orientar los productos y diseños a la realidad del cliente y dando formación de los productos para sacar el máximo provecho a la marca propia diseñada.

(Koldo Urquiola, Doctor en Farmacia Director Laboratorio Equisalud)
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