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¿Dolor de espalda? Causas y soluciones

El 80-90% de la población lo sufre en algún momento de su vida. La prevención y la higiene postural son esenciales, pero también soluciones eficaces y no invasivas, como las que ofrece la ortopedia

Dolor_de_espaldaEl pasado 15 de noviembre se celebró el Día Mundial del Dolor Lumbar, o lo que es lo mismo, el dolor de espalda que, tal y como afirman numerosos estudios y expertos, afecta al 80-90% de la población que, en algún momento de su vida, sufre este tipo de dolor.

Un dolor que puede ser causado por diferentes factores como las malas posturas, el estrés, las sobrecargas de peso, el tabaco, un mal colchón, etc y que da como respuesta la inflamación de los músculos de esta zona de nuestro cuerpo, con su posterior dolor y malestar.

España es uno de los países en los que más intervenciones de espalda tienen lugar de la Unión Europea y una de las causas más comunes de las bajas en trabajadores. De hecho, según datos recogidos por el Instituto Nacional de Higiene en el Trabajo, más de la mitad de los trabajadores en nuestro país se ven afectados por dolores de espalda que, aseguran, se agravan por las condiciones laborales, siendo las mujeres el colectivo más afectado y las lumbalgias y ciáticas, los problemas más comunes derivados de tales dolores. Esto supone, además, una media de 74 días de baja, según los datos del mencionado Instituto.

Pero, además de los trabajadores, algunos de los colectivos que sufren dolor de espalda de manera más común suelen ser: las embarazadas, los niños en edad escolar (si no se evita el sobrepeso de las mochilas) o los deportistas. Volviendo a los trabajadores, las personas que trabajan con cargas, delante de un ordenador o los ejecutivos, son los que se ven más afectados, siguiendo con los datos del estudio mencionado hasta el momento.

Pero, ¿qué es exactamente el dolor de espalda? Según explican desde la fundación Kovacs, el mismo se produce por “un mecanismo neurológico -normalmente de origen desconocido- que causa dolor, inflamación y contractura muscular. Los principales métodos de diagnóstico son: la historia clínica y la exploración física y sólo en contadas ocasiones son útiles pruebas como la radiografía o el análisis de sangre, la resonancia magnética y pruebas neurofisiológicas”.

En este sentido, añaden que “existen unas escalas evaluadas científicamente para valorar de forma objetiva la intensidad del dolor y el grado de incapacidad que ocasiona el dolor de espalda, así como un programa para calcular el pronóstico del dolor lumbar de un paciente concreto, en 3 meses y que se basa en los resultados de un estudio científicorealizado por la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda”.

Los profesionales aconsejan a aquellas personas que sufren de forma constante y durante más de tres meses dolores de espalda, que acudan a la consulta del especialista para realizar los estudios pertinentes y comprobar el estado de la misma.

Prevención: la mejor solución

Si bien se trata de una dolencia muy común, también existen una serie de pautas que los expertos nos recomiendan llevar a cabo, si no queremos sufrir problemas mayores o la necesidad de una futura intervención a causa de nuestros dolores de espalda y que son los siguientes:

  • Calzado adecuado: se desaconsejan los zapatos muy planos o los tacones excesivos. Con respecto a estos últimos, asegura el doctor Cayetano Alegre (Servicio de Reumatología del Instituto Universitario Dexeus) en una entrevista concedida al diario ABC, que “al llevarlos, el eje de gravedad se desplaza hacia adelante y los discos lumbares quedan forzados y dañados”.

  • Evitar llevar mucho peso: especialmente cuando se hacen las compras, en el trabajo o en las mochilas de los escolares.

  • Hacer gimnasia de tonificación: como por ejemplo, la natación, pilates o ejercicios que nos permitan hacer estiramientos que mejoren nuestra salud lumbar, consiguiendo una faja lumbar natural reforzada. También puedes realizar ejercicios dorso-lumbares, sin necesidad de tener que salir de casa, que te ayudarán a conseguir este objetivo.

  • Higiene postural correcta: es una de las mejores prevenciones. Por eso es importante sentarse siempre bien, especialmente en los lugares en los que pasamos más tiempo sentados (como la oficina, por ejemplo) y utilizar asientos ergonómicos.

  • Gozar de buena salud: son diversos los estudios que coinciden en que el sobrepeso en el ser humano o sufrir depresión, ansiedad o estrés continuo, aumentan las posibilidades de tener problemas de espalda. Por esta razón, cuidar nuestra alimentación y salud mental es esencial para prevenir tales males.

Ortopedia: una buena aliada

Existen diversos productos ortopédicos que nos pueden ayudar a reducir los dolores de espalda o a prevenirlos. Entre los más comunes, se encuentran los siguientes:

  • Plantillas: tal y como hemos comentado antes, llevar tacones no es bueno, pero, en ocasiones, las personas que pisan mal o que tienen una pierna más corta que otra, sufren continuos dolores de espalda. Algo que tiene solución si se acude a una ortopedia, donde el especialista le hará un estudio previo y le indicará cuáles son las mejores plantillas para su caso particular. Gracias a las mismas se consigue que el peso se distribuya al 50% en cada parte del cuerpo y se eliminan los dolores causados por esta descompensación.

  • Fajas: no se recomiendan en personas sanas, pero sí en aquellas que sufren repetitivos dolores de espalda. Las mismas nos ayudan a proteger una de las zonas más delicadas de nuestra espalda y reducir así los dolores que causa la misma cuando los músculos de la zona se inflaman. También ayudan a corregir la postura de la espalda a la hora de sentarnos. En este caso, de nuevo, el especialista será el que indique mejor el tipo de faja que corresponde a nuestras dolencias y es muy importante que nos enseñe a llevarla bien, para que su efecto sea el esperado.

  • Almohadas y cojines lumbares: que nos ayudarán a mejorar nuestra postura mientras dormimos, pero también, en algunos casos, mientras viajamos o estamos trabajando en la oficina. En este último caso, se imponen los refuerzos lumbares, a modo de cojín.