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¿Esconden su cuerpo los españoles?

Imagen00233Cerca de la mitad de los españoles mostraría más su cuerpo durante el verano si estuviera en forma. Como consecuencia, uno de cada cuatro usa pareo y/o ropa ancha para disimular y un 16% prefiere no bajar a la playa o a la piscina cuando hay mucha gente para evitar la mirada de otras personas. El 36% de los españoles declara hacer algún tipo de dieta exprés antes de que llegue el verano. Sin embargo, hasta un 40% de la población reconoce que engorda durante el verano. En concreto, uno de cada tres afirma que su peso aumenta entre 1 y 3 kilos.

Cerca de la mitad de los españoles (47%) reconoce que mostraría más su cuerpo durante el verano si no tuviera exceso de peso, sobre todo las mujeres (58%). Como consecuencia, un tercio evita ponerse ropa atrevida, uno de cada cuatro usa pareo y/o ropa ancha para disimular y un 16% prefiere no bajar a la playa o a la piscina cuando hay mucha afluencia de gente para evitar la mirada de otras personas. Por el contrario, si estuvieran en forma se pondrían otro tipo de ropa más ajustada o más corta (65%), se quedarían en ropa de baño sin tanta vergüenza (44%), serían más atrevidos a la hora de ligar (19%) e incluso se plantearían ir a una playa nudista (9%).

Éstas son algunas de las conclusiones del estudio social ‘Reflexiones sobre alimentación y salud en la población española’ elaborado por Laboratorios Farmacéuticos Rovi. “Lo primero que debemos hacer es aceptarnos como somos y no permitir que algo como el exceso de peso nos obligue a estar recluidos. Hay que aceptarse y, al mismo tiempo, replantearnos cambiar aquello que nos condiciona negativamente o nos incomoda. Además, cuando se logra bajar de peso aumenta la felicidad, la autoestima y la satisfacción con la vida, lo que va a repercutir de una manera muy positiva en la realización personal del individuo”, afirma Sagrario Jiménez, experta en nutrición, medicina estética y sexología del Centro Médico Sagrario Jiménez en Madrid.

Por otra parte, el 36% de los españoles confiesa que hace algún tipo de dieta exprés antes de que llegue el verano. “Con estas dietas se pierde masa muscular y líquidos, no se pierde peso procedente de la grasa, que es lo que sobra, por lo que cuando se vuelve a comer ‘normal’ se recuperan los kilos muy rápidamente y se liberan metabolitos intermedios que son tóxicos para algunos órganos”, asegura esta especialista.

Por esta razón, la Dra. Jiménez recomienda seguir un estilo de alimentación saludable llamado ‘La Zona’. Este método se basa en la ingesta de hidratos de carbono, proteínas y grasas en la proporción calórica 40-30-30 respectivamente, conocido como Dieta de la Zona, que, junto al aporte de ácidos grasos omega 3 y de polifenoles, ayuda no sólo a eliminar el exceso de grasa acumulada, sino a retrasar el envejecimiento y a mejorar el rendimiento físico y mental. “No es una dieta en sí, sino un estilo de vida muy saludable que nos permitirá vivir mejor, más sanos y sin engordar. Se consigue un equilibrio hormonal y metabólico y se alcanza un estado óptimo de salud, el cuerpo funciona al más alto rendimiento, y se baja grasa e inflamación celular, por lo que reducimos el riesgo de que aparezcan enfermedades como la obesidad, la diabetes y enfermedades cardiovasculares”, asegura.

Cualquier persona puede perder peso si alcanza ‘La Zona’, entendiendo ésta como un estado de equilibrio hormonal en el que nuestro cuerpo funciona a la perfección, comenta la Dra. Jiménez, aunque es recomendable que se siga siempre bajo control médico o de un nutricionista especializado en la misma, sobre todo si existe alguna enfermedad asociada. “Los alimentos que debemos evitar o reducir su cantidad son los hidratos de carbono refinados como el arroz, la pasta, el pan, la pizza o las patatas, así como los alimentos ricos en grasas saturadas y en grasas trans. Los hidratos de carbono refinados deberemos sustituirlos por alimentos integrales e ingerirlos en poca cantidad”, explica. Además, desaconseja los cereales, los quesos grasos y los muy curados, la mantequilla, la nata, las carnes rojas, los embutidos, los dulces y los refrescos azucarados.

Los alimentos más recomendables son las frutas y las verduras, la carne magra, el pollo, el pescado y los huevos. “Las grasas que tomemos intentaremos que sean de origen vegetal y que procedan del aceite de oliva virgen, del aguacate o de los frutos secos”, señala esta especialista. “Con esta dieta no se pasa hambre porque se mantiene la concentración de azúcar en sangre en unos niveles equilibrados, evitando las hiper y las hipoglucemias, no se produce fatiga y el organismo está a pleno rendimiento a pesar de no ingerir muchas calorías”, declara.

El 40% de los españoles suele engordar durante el verano

A pesar de que las intenciones previas al verano son buenas, un 40% de los encuestados reconoce que suele engordar durante la etapa estival. Un 17% toma más bebidas alcohólicas y un 14% picotea más entre horas. “Por lo general, cuando se picotea se ingieren demasiados hidratos de carbono en alimentos como el pan, patatas fritas, galletas, embutidos, tortitas de arroz, etc., lo que va a hacer que entremos en un círculo vicioso que nos incitará a comer sin parar y del que no es fácil escapar. Con este comportamiento ingerimos un exceso de calorías, se dispara la insulina y se favorece el acúmulo de grasa y el aumento de la inflamación”, afirma Jiménez.

Según este mismo estudio, uno de cada tres engorda entre 1 y 3 kilos y aquellos que tienen más de 40 años aseguran que les cuesta más mantenerse en su peso durante el verano. “Si además se consumen demasiados fritos y dulces se acabará engordando, se acumulará la grasa en los lugares menos apropiados y a nivel metabólico los lípidos y las hormonas se descompensarán”, apunta esta doctora experta en nutrición.

¿Por qué son tan importantes los polifenoles y los ácidos grasos omega-3?

La Dra. Jiménez destaca el papel que juegan los polifenoles, aquellas sustancias que proporcionan a las frutas y verduras su color: “Tienen importantes propiedades antioxidantes, mejoran nuestra inmunidad y gracias a ellos vamos a necesitar menos calorías para conseguir un elevado nivel de energía física y mental. Esto va a facilitar la pérdida de peso y, si se toman en cantidades suficientes, se retrasará el envejecimiento celular”.

Por otra parte, el cuerpo necesita mantener un equilibrio entre los ácidos grasos omega-6 y los ácidos grasos omega-3, con el objetivo de controlar el nivel de inflamación celular, reducir el exceso de grasa y tener un menor riesgo de obesidad, diabetes y otras enfermedades relacionadas. “Los omega-6 están presentes en muchos alimentos, por lo que se consumen en exceso, pero los omega-3 sólo los encontramos en el pescado azul, el lino y algunas algas, por lo que para compensar el exceso de omega 6 es recomendable aportar ácidos grasos omega-3 en forma de suplementos nutricionales”, concluye esta especialista.