Todas las revistas en la HEMEROTECA »

La revista del canal farmacia

La semFYC y SEFAC ponen en marcha una campaña de recogida de antibióticos para impulsar su uso prudente y frenar la resistencia bacteriana

España se encuentra entre los países europeos con un mayor consumo de antibióticos —con y sin prescripción médica— y también con una mayor incidencia de infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos

medications-257344_640Hasta 50 farmacias de la ciudad de Madrid recogerán desde hoy y hasta el 7 de mayo los antibióticos sobrantes que los usuarios tengan en su domicilio. Se trata de una campaña impulsada por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, y dirigida a reducir el volumen de antibióticos que se acumulan en los domicilios particulares y el riesgo de automedicarse, evitando así resistencias bacterianas, tanto para el propio individuo, como el conjunto de la sociedad. La puesta en marcha de la campaña coincide con la celebración del 37º Congreso Anual de la semFYC que se celebrará los días 4, 5 y 6 de mayo de 2017 en Madrid y que tendrá como uno de principales temas científicos el abordaje integral del uso inadecuado de antibióticos y el control de las resistencias a estos fármacos.

Los farmacéuticos comunitarios participantes pondrán a disposición de la población los contenedores de SIGRE para depositar los antibióticos sobrantes, al tiempo que repartirán dípticos informativos sobre los riesgos del uso inadecuado de los antibióticos y las resistencias bacterianas. Asimismo, los usuarios de las farmacias que entreguen sus restos de antibióticos responderán a un sencillo cuestionario sobre el uso de los antibióticos.

Un peligro para la población

Las infecciones por bacterias resistentes a los antibióticos son un peligro para toda la población pues pueden agravar infecciones difíciles de tratar que aumentan el riesgo de complicaciones y de la probabilidad de desenlace fatal entre las personas infectadas. Las resistencias hacen que los antibióticos pierdan eficacia de tal forma que en el futuro, cuando alguien necesite esos antibióticos, puede que ya no sean eficaces

La resistencia a los antibióticos está aumentando en todo el mundo a niveles peligrosos. La OMS ha advertido de este peligro y del riesgo que se correen un futuro próximo de no contar con antibióticos eficaces frente a la mayoría de las infecciones más frecuentes en la población.

¿Cómo se pueden hacer resistentes las bacterias?

Una de las principales causas de aparición de estas resistencias es el consumo frecuente y repetido de antibióticos cuando se emplean a unas dosis y/o durante tiempo incorrecto o su uso en infecciones como catarros, gripe y la mayor parte de las enfermedades invernales, en las que el antibiótico no se necesita.

En relación a esto, José Mª Molero, coordinador del Grupo de Trabajo en Enfermedades Infecciosas de la semFYC, apunta que los ciudadanos pueden sentir que “muchas enfermedades pueden tener síntomas similares, pero tal vez no requieran el mismo tratamiento. El antibiótico que se haya recetado para una infección anterior puede no ser necesario en otras infecciones posteriores. Solo un médico puede determinar si una infección requiere tratamiento con antibióticos”.

Molero añade además que “son estos errores los que contribuyen a aumentar la resistencia bacteriana a los antibióticos: esas bacterias van a producir infecciones más graves y de más difícil tratamiento en la persona y se propagan rápidamente en el resto de la población”, e insiste en recordar a la población que “los antibióticos no actúan como analgésicos y no alivian el dolor de cabeza, el malestar o la fiebre”.

Factores que contribuyen al uso frecuente e incorrecto de los antibióticos y a la aparición de resistencias

Existen diferentes factores que contribuyen al consumo inadecuado de antibióticos entre la población. En España y, en mayor o menor medida, en el resto de los países de la Unión Europea, podemos encontrar los siguientes factores relacionado con la población:

  • Cumplimiento incorrecto del tratamiento antibiótico prescrito.
  • Autoconsumo (automedicación) con antibióticos ante un nuevo caso de infecciones sin consultar con un médico.

La automedicación consiste en tomar antibióticos sin consultar con un médico y supone un uso irresponsable de los antibióticos.

Normalmente se utilizan restos de antibióticos sobrantes de tratamientos previos que se almacenaron en casa o que se han conseguido mediante una dispensación inadecuada(facilitados por otras personas o adquiridos por diferentes vías sin receta médica)

“Los antibióticos requieren ser utilizados adecuadamente, en las circunstancias y con las condiciones requeridas para cada paciente y siempre tras la valoración, y prescripción de un médico”, señala Ana Molinero, vicepresidenta de SEFAC y coordinadora del Grupo de Trabajo de Antibióticos de la Sociedad.

Almacenamiento de antibióticos en los hogares

Se calcula que en los hogares españoles hay, de media, 1,5 envases de antibióticos almacenados en el botiquín. Se trata de un problema grave porque se convierte en el desencadenante de un ciclo que empieza por el incumplimiento de la prescripción y sigue con el almacenaje de los medicamentos y la automedicación.

El problema de la desinformación

De hecho, los datos apuntan a que los antibióticos ocupan, en España, el segundo lugar de los medicamentos de uso en automedicación y que casi una tercera parte de la población consume antibióticos sin consultar al médico. “Para utilizar correctamente los antibióticos la población debe estar bien informada”, señala Molero.

La desinformación no se traduce solamente en automedicación, en el ámbito de los tratamientos con antibióticos es imprescindible acotarse a las indicaciones de tiempo, dosificación y rutina establecidos por el médico especialista en medicina de familia. Esta es una realidad diaria, puesto que 20% de los pacientes dice abandonar el tratamiento antibiótico pautado antes de tiempo y el 67% considera que se puede guardar parte de un tratamiento y usarlo en otra ocasión.

Un alto nivel de almacenaje en los hogares

La campaña que ahora ponen en marcha la semFYC y SEFAC trata de concienciar sobre los riesgos del almacenaje y de reducir su incidencia. Se constata que “la población se automedica generalmente con los antibióticos que le han prescrito previamente un médico por otro motivo”, señala Molinero, quien apunta que “se da la circunstancia de que en el 30% de los casos la persona que elige automedicarse y la persona a la que se le prescribieron los antibióticos no son la misma, por lo que los riesgos se multiplican”.

Estacionalidad en el uso de antibióticos

La campaña se realiza, precisamente, coincidiendo con el mes de mayo, cuando se produce un descenso más significativo del consumo de antibióticos, que vuelve a repuntar con el inicio del invierno, cuando muchos ciudadanos se sienten mal y deciden automedicarse.

El uso de antibióticos en la comunidad en España tiene un marcado carácter estacional presentando el máximo en los meses invernales, cuando se consumen hasta 10 veces más de dosis diarias por 1.000 habitantes/día. Aunque en el invierno son más frecuentes las infecciones respiratorias: hasta el 80 % de las infecciones invernales que afectan a la nariz, los oídos, la garganta y los pulmones son de origen vírico, por lo que tomar antibióticos no es necesario.

¿Cómo se pueden hacer resistentes las bacterias?

Una de las principales causas de aparición de estas resistencias es el consumo frecuente y repetido de antibióticos cuando se emplean a unas dosis y/o durante tiempo incorrecto o su uso en infecciones como catarros, gripe y la mayor parte de las enfermedades invernales, en las que el antibiótico no se necesita. En relación a esto, José Mª Molero, coordinador del Grupo de Trabajo en Enfermedades Infecciosas de la semFYC, apunta que los ciudadanos pueden sentir que “muchas enfermedades pueden tener síntomas similares, pero tal vez no requieran el mismo tratamiento. El antibiótico que se haya recetado para una infección anterior puede no ser necesario en otras infecciones posteriores. Solo un médico puede determinar si una infección requiere tratamiento con antibióticos”.

Molero añade además que “son estos errores los que contribuyen a aumentar la resistencia bacteriana a los antibióticos: esas bacterias van a producir infecciones más graves y de más difícil tratamiento en la persona y se propagan rápidamente en el resto de la población”, e insiste en recordar a la población que “los antibióticos no actúan como analgésicos y no alivian el dolor de cabeza, el malestar o la fiebre”.