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Un programa biogenético permite reducir el riesgo de sufrir diferentes alteraciones de salud

cres-balanceUn nuevo programa biogenético, CRES Balance, que incluye un test del ADN, un amplio estudio del estado de inflamación de la membrana intestinal y un asesoramiento médico-nutricional, permite reducir el riesgo de sufrir diferentes trastornos de la salud cuyo origen se encuentra en alteraciones genéticas. Se trata de trastornos cuyos síntomas pueden ser modificados con pautas de estilo de vida, que producen inflamación de la membrana intestinal y entre los que se encuentran algunos relativos a la digestión, colitis ulcerosa el sobrepeso, la alergia, la inflamación de las articulaciones, la piel, el estrés y el sistema inmune. Ya se han realizado 100 test hasta el momento. De ellos el 40% acudieron por malestar gástrico y el 60% por sobrepeso.

El programa ha sido desarrollado por CRES Genomic, en colaboración con el Laboratorio de Estudios Genéticos del Parque Científico de la Universidad Autónoma de Madrid, profesores de nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, y especialistas de reconocido prestigio en bioquímica, endocrinología, inmunología y genética. A partir de una muestra de ADN, se contrastan parámetros genéticos individuales con estudios biomédicos. Con ellos se pueden pautar tratamientos nutricionales personalizados que permiten modificar la salud del paciente, su calidad de vida o identificar el origen y la predisposición a desarrollar diferentes trastornos.

La biogenómica, “aporta una información muy valiosa para el diagnóstico de distintas enfermedades o la predisposición a desarrollarlas, lo que nos permite llevar a cabo estrategias de prevención y afinar más en el tratamiento a seguir según las necesidades de cada paciente, lo que llamamos una medicina personalizada”, señala Juan Carlos de Gregorio, experto en biogenómica y presidente de CRES Genomic.

Los resultados de estos análisis y su evaluación son presentados al paciente mediante un informe que recoge, entre otros aspectos, un amplio diagnóstico del estado de inflamación de la membrana intestinal y por lo tanto de la salud, la evaluación de parámetros bioquímicos, el estado hormonal, la capacidad de la respuesta inmunitaria, “así como un tratamiento y unas pautas de comportamiento adaptadas a cada persona e indicadas por un médico experto”, asegura De Gregorio. Este especialista señala que, “a diferencia de otros test genéticos, en este caso es un profesional sanitario el que entrega y explica al paciente su contenido y después realiza un seguimiento de su evolución”, añade. El hecho de que un médico explique de forma individual y personalizada los resultados, “permite concienciar al paciente sobre el cambio de hábitos de vida y el tratamiento propuestos, lo que resulta básico para la recuperación del estado saludable y mejora el cumplimiento y la respuesta a los mismos de forma considerable”, comenta.

La nutrigenómica
Los estudios genéticos desarrollados por el equipo médico de CRES otorgan un papel muy importante a este ámbito. “Es lo que llamamos nutrigenómica, la ciencia que estudia cómo la nutrición afecta a nuestros genes y que nos va a servir para interpretar cómo los nutrientes afectan al estado de salud de cada persona”, destaca De Gregorio. Así, con esa información genética se pueden definir qué alimentos son más saludables para cada persona, cuáles se toleran mejor o peor, cuáles hacen engordar, “con lo que podremos elaborar dietas personalizadas”, añade. Un estudio holandés publicado en octubre en la revista Nutrients ha confirmado el uso de la nutrigenómica para definir los factores que contribuyen al asentamiento del peso corporal, “lo que permitirá el diseño de intervenciones de pérdida y mantenimiento de peso, que serán más exitosas que las actuales”.

Por otro lado, el estudio de los genes puede ayudar a identificar diferentes intolerancias metabólicas o alimentarias, “como a la lactosa o al gluten, incluso la predisposición a desarrollarlas, lo que puede ayudar a evitar su aparición”, comenta este especialista. Se estima que más de 450.000 personas pueden padecer celiaquía en España y sólo el 75% de los casos están diagnosticados, según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España. Además, más del 25% de la población es deficitaria en lactasa y el 75% no está diagnosticada.

Además, se estudian los cuatro genes relacionados con la absorción, metabolización y acumulación de las grasas e hidratos de carbono para diagnosticar de forma correcta el sobrepeso, “así como aquellos mecanismos hormonales que regulan la saciedad, un factor muy importante en la obesidad”, afirma.