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Consejos para evitar la cistitis

shutterstock_110900591La infección del tracto urinario es, tras la respiratoria, la segunda infección más frecuente en nuestro país, y su incidencia es mayor en mujeres que en hombres.

La cistitis es un tipo de infección del tracto urinario cuando afecta a la vejiga. Las infecciones del tracto urinario están provocadas por la presencia y multiplicación de microrganismos en dicha zona. Su invasión de los tejidos provoca lesiones y libera toxinas que pueden resultar perjudiciales para nuestro organismo.

La infección del tracto urinario es, tras la respiratoria, la segunda infección más frecuente en nuestro país, y su incidencia es mayor en mujeres. Se estima que cuatro de cada diez mujeres padece algún episodio de cistitis a lo largo de su vida. Y, de ellas, casi un 30% se presentan como casos de cistitis recurrente, con tres o más infecciones en el plazo de un año.

Las cistitis recurrentes son especialmente frecuentes a partir de los 17 años, coincidiendo con el inicio de las relaciones sexuales. Las cifras se mantienen elevadas durante la época fértil de la mujer y se incrementan ligeramente en la menopausia debido a modificaciones de su flora vagi-nal. A medida que la mujer se aproxima a la vejez, las infecciones se dan en menor medida.

Algunos de los síntomas típicos de la cistitis son: presión en la parte inferior de la pelvis, dolor o escozor al orinar, necesidad frecuente y/o urgente de ir al baño, micciones escasas y frecuentes.

Eduardo González, asesor médico de Cinfa, recomienda seguir unas pautas higiénicas para prevenir la infección de orina y señala los beneficios del arándano rojo en su tratamiento: “Diversos estudios internacionales han demostrado los beneficios del arándano rojo en la prevención de este tipo de infecciones recurrentes, reduciéndolas hasta la mitad. Ello se debe a una sustancia presente en el fruto, las proantocianidinas tipo A2, que actúan previniendo la colonización de las bacterias E. Coli en la vejiga. Estas estructuras químicas se unen a los filamentos o “pelos” con los que las bacterias se pegan a las paredes de la vejiga, impidiendo su adhesión y facilitando que sean expulsadas mediante la orina”.

Siete consejos para prevenir

Ingerir un mínimo de 1,5 litros de líquido al día: El líquido ayuda a eliminar de forma más rápida las bacterias del aparato urinario.

Procurar orinar con frecuencia: El crecimiento bacteriano es mayor cuanto más tiempo permanece la orina en la vejiga.

Combatir el estreñimiento: Intentar también no posponer la evacuación para que los gérmenes no puedan colonizar los tejidos cercanos al tracto urinario.

Usar jabones neutros en la limpieza de la zona íntima: Cuidar la higiene e intentar no hacer un uso excesivo de jabones perfumados, menos específicos para esa zona tan sensible.

Ir al servicio antes y después de mantener relaciones sexuales: La actividad sexual incrementa hasta 40 veces el riesgo de infección, y posibilita que ciertos microrganismos queden alojados en la uretra. Por ello, es importante orinar una vez terminado el acto sexual.

Escoger la ducha frente al baño: A la hora de la higiene diaria, la mejor opción es ducharse en lugar de darse un baño o usar el bidé, ya que el agua corriente evita la acumulación de bacterias que sí puede darse en una bañera.

Utilizar ropa interior de algodón y evitar prendas ajustadas: Las prendas demasiado estrechas o fabricadas con material sintético favorecen la transpiración y, por tanto, la proliferación de microbios.