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Consigue un descanso natural

El insomnio es cada vez más común en nuestro país y, a pesar de la creencia general, un sueño fisiológico reparador es imprescindible para el correcto desarrollo de nuestras funciones a lo largo del día

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Muchas veces nos convencemos de que dormir lo justo es más que suficiente para afrontar el nuevo día cada mañana, pero no es así. El profesor Sean Drummond del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos), es el autor principal de un estudio sobre la materia en el que se pone de manifiesto que en las personas con insomnio no se encienden correctamente las regiones cerebrales críticas para una tarea que necesita memoria, quedando sin apagarse regiones menos relevantes para esa labor.

Este estudio es revelador para todos aquellos escépticos a dormir en condiciones, pues las personas con insomnio no sólo tienen problemas para conciliar el sueño, sino que sus cerebros no funcionan tan eficientemente durante el día. Además, esta patología es un trastorno que suele ir acompañado de otros problemas, como la depresión o el dolor crónico.

La melatonina, una aliada natural

Conocida como la reguladora más eficaz de los ciclos de sueño y vigilia, ésta hormona mejora la calidad del sueño, siempre que el insomnio esté asociado a una producción nocturna de melatonina disminuida.

Los campos de investigación más destacados en estos últimos años han sido los efectos de la melatonina como agente antioxidante y como regulador circadiano, y/o variaciones relacionadas con el sueño/vigilia dependiendo de la edad.

Muchas veces, los límites de nuestra capacidad biológica se ven excedidos y acarrean dificultades para iniciar el sueño, agravándose este problema a partir de los 50 años, cuando el sistema circadiano no es tan propenso a recuperarse de cambios bruscos.

La melatonina se encuentra de forma natural en nuestro cuerpo en concentraciones que varían de acuerdo al ciclo diurno/nocturno, pero su secreción no es la misma a lo largo de la vida.

Sus valores son bajos durante el día, incrementándose entre 10 y 15 veces por la noche. Hasta el sexto mes de vida, los niveles nocturnos son bajos, alcanzándose los mayores picos entre los 4 y los 7 años de edad.

La mayor envergadura de nuestro cuerpo, según nos vamos desarrollando, hace que disminuyan las concentraciones de melatonina, reduciéndose gradualmente hasta los 70-90 años. También puede deberse a las alteraciones relacionadas con la edad en los sistemas neuronales cerebrales, por lo que la secreción estaría genéticamente determinada con grandes diferencias entre los individuos, algo que se traduciría al mayor o menor envejecimiento.

El estrés no ayuda

Se trata de uno de los motivos de consulta clínica más frecuentes, ya que provoca diversas alteraciones funcionales y orgánicas, tales como el propio insomnio.

La sobrecarga de tensión en el organismo lleva a enfermedades y anomalías que impiden el normal desarrollo y funcionamiento del cuerpo humano, dando lugar a otros problemas como alteraciones en el ánimo, depresión, dolores de cabeza y musculares, nerviosismo y falta de concentración, ansiedad, hiperactividad o disfunción sexual.

Alternativas naturales

Las plantas medicinales ayudan a combatir el insomnio, sobre todo en los meses de calor, cuando las altas temperaturas dificultan la conciliación del sueño. Los preparados de Pasiflora, Amapola de California y Valeriana son los mejores aliados y la alternativa natural a los somníferos sintéticos, cargados de efectos secundarios.

Se calcula que el 96% de las personas que padecen insomnio prefieren un preparado de origen natural, según datos de un estudio llevado a cabo por INFITO, Centro de Investigación sobre Fitoterapia, en el que se desvela además que un tercio de los adultos ha utilizado alguna vez un ansiolítico para dormir y, de ellos, cerca de una cuarta parte dice haber sufrido algún efecto secundario, como dificultad de concentración, dependencia y somnolencia diurna.

 

Susana Castañeda,

Directora Técnica de Naturlíder