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Primeros alimentos sólidos para tu bebé

adorable child baby drinking water from bottleTras la lactancia, materna o artificial, llega la hora de introducir a nuestros hijos en nuevos sabores y texturas. Hablamos sobre ello con expertos en la materia.

En otras ocasiones, hemos hablado sobre el primer alimento de nuestros hijos: la leche. Ya sea materna o artificial (cada una decide qué quiere darle a su hijo en base a sus creencias o situación personal), en lo que coincidían unas y otras madres era en darles a sus hijos ese alimento hasta los seis meses de forma exclusiva. A partir de ese momento es cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los pediatras comienzan a recomendar la introducción de otros alimentos, texturas y sabores: es el momento de comenzar a dar a los pequeños de la casa frutas, verduras, carne y pescado.

Pero la introducción de esos alimentos debe hacerse de forma escalonada y, en muchos casos, con mucha más paciencia y cariño de la que se da en otros casos, en los que los bebés no ponen trabas a la hora de ingerir nuevos sabores.

Para saber cuál es la mejor manera de introducir a nuestros hijos en este nuevo mundo de alimentos, hemos contactado con los expertos en nutrición infantil de las empresas Hero y Nestlé.

Alimentación complementaria

Así es como se denomina esta etapa en la que se da el salto de la lactancia a la introducción de nuevos alimentos. Una fase en la que, a pesar de ese paso, la leche sigue siendo muy importante, tal y como asegura Cristina Arregui, nutricionista de Nestlé Nutrición Infantil: “El aporte de leche sigue siendo muy importante en esta etapa, y debe aportar la mitad de la energía que el bebé necesita a diario. Esta es una etapa muy importante, porque el bebé empieza a ponerse en contacto con nuevos alimentos. Hay que tener paciencia, ya que hay veces en las que el bebé rechaza determinados alimentos, pero hay que volver a ofrecérselos. Incluso 8 o 10 veces, hasta que el alimento es aceptado”.

Desde el Instituto de Nutrición Infantil de Hero, la experta María Dolores Iniesta añade que “la introducción de estos alimentos debe hacerse de forma progresiva, con el objetivo de valorar la aparición de reacciones adversas y para que el niño se acostumbre al cambio de sabores y texturas”. En este sentido, desde Nestlé añaden que “hay que tener en cuenta que el tamaño del estómago de los bebés aún es muy pequeño, por tanto es normal que se llenen rápido y puede que no se coman todo lo que se les da. Por ello, tampoco hay que forzarles a que se coman todo, ya que muchas veces se les dan cantidades demasiado grandes y no adecuadas a sus necesidades”. Pero, ¿cuál es el principal objetivo de esta etapa? Iniesta nos responde: “la introducción de nuevos alimentos tiene dos objetivos: satisfacer las necesidades nutricionales del niño para un correcto crecimiento y desarrollo, y crear unos hábitos alimentarios saludables”.

Otro de los aspectos que señala Arregui es que “hoy en día se da un exceso de proteínas a los bebés ya desde etapas muy tempranas, por ello habría también que tener cuidado con la cantidad de carne y pescado que se les da, ya que un exceso no resulta beneficioso. Otro punto interesante es que la dieta sea lo más variada posible para recibir un aporte más amplio de nutrientes y evitar carencias”.

Cómo introducir los nuevos alimentos

Éste es uno de los aspectos que más suele preocupar a los padres. Sin embargo, tanto Arregi como Iniesta insisten en que el orden de introducción de los alimentos básicos no es tan importante. “Pueden seguirse pautas diferentes adaptadas a los hábitos familiares y culturales”, asegura Iniesta.

Su compañera de profesión añade que “se suele recomendar empezar con las frutas y verduras y poco a poco ir introduciendo las carnes. Las primeras frutas podrían ser la manzana, naranja, plátano, y pera, y en general ir ofreciéndole de todas menos las fresas y frutos rojos, que se suelen recomendar a partir de los 8 meses. El kiwi, melocotón y similares no se recomiendan hasta el año de edad, porque la piel puede resultar alergénica. En el caso de tarritos que las contienen no hay problema, ya que la piel se ha eliminado”.

“En cuanto a las verduras -continúa- se pueden ir introduciendo poco a poco judías verdes, calabacín, patata, calabaza, etc. Las verduras como la coliflor, brócoli y coles, es mejor esperar para dárselas, ya que son más flatulentas, o empezar a ofrecerlas en pequeña cantidad junto con otras menos flatulentas. Las espinacas no es aconsejable ofrecérselas antes del año de edad. También se pueden empezar a introducir las papillas de cereales, comenzando por los cereales sin gluten y poco a poco ir introduciendo el gluten de manera gradual, para valorar su tolerancia”.

Por último, María Dolores Iniesta nos habla de la importancia de otros alimentos en esta etapa importante de la vida del niño. “Alrededor de los 6 meses se puede empezar la introducción de la carne, normalmente en forma de puré con verduras. Podemos empezar con pollo, ternera y así sucesivamente, pero no existe un orden estricto. El pescado se introduce a continuación, siempre dejando pasar unos 3-4 días entre cada alimento nuevo, lo que finalmente hace que tomen de todo tipo de carne o pescado hacia los 8 meses. El contenido de carne de los purés debería estar en un 15% como máximo, y mejor empezar en forma de puré para luego, dependiendo de la madurez propia de cada niño, empezar a darle pequeños trocitos que sea capaz de masticar”.