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52º Congreso de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física

Foto Dra. Roser Garreta, presidenta de la SERMEFCerca de 130.000 personas sufren un ictus cada año en España. De ellas, el 30% fallece y el 40% queda discapacitado, lo que convierte al ictus en la primera causa de discapacidad en nuestro país.

“Tenemos por tanto un gran reto que afrontar: el cuidado y la atención de cerca de 48.000 pacientes que quedan anualmente discapacitados, sobre todo, por problemas de parálisis, desequilibrio, trastornos del habla, déficit cognitivo y dolor”, asegura la Dra. Roser Garreta, presidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), con motivo del 52º Congreso de la SERMEF que se está celebrando estos días en Bilbao.

Para lograr una mejor recuperación del paciente que ha sufrido un ictus, España incorporará a lo largo de 2014 una herramienta de control pionera, el Cuestionario Post-Ictus (Post-Stroke Checklist), desarrollada por la Organización Mundial del Ictus (WSO, en sus siglas en inglés). Gracias a esta estrategia los profesionales sanitarios identificarán mejor y más rápido los problemas que surgen tras un ictus, así los pacientes podrán recibir cuanto antes el tratamiento más adecuado o ser derivados al especialista apropiado. Nuestro país se convierte así en el primero de toda Europa y el segundo del mundo -por detrás de Canadá- en establecerlo gracias a la colaboración entre la SERMEF y Allergan.

“Es la primera vez que se implantará en la sanidad española un protocolo de estas características, centrado en mejorar la discapacidad del paciente que ha sufrido un ictus, y que convierte al rehabilitador en la figura clave orientada a mejorar la calidad de vida del enfermo y del cuidador, sobre todo en los primeros 6 meses tras el ictus, que son fundamentales”, afirma la Dra. Garreta. “Con esta nueva herramienta, a partir de ahora los pacientes serán valorados por el rehabilitador de una manera estrecha para prevenir o tratar a tiempo la aparición de las secuelas del ictus, y podrán recibir los cuidados más apropiados en función de sus necesidades”, explica la presidenta de la SERMEF.

Más de 200.000 españoles tienen espasticidad en la actualidad tras haber sufrido un ictus

En España, entre 180.000 y 230.000 personas sufren espasticidad como consecuencia de haber padecido un ictus. La espasticidad consiste básicamente en el aumento de tono de uno o varios músculos que no son capaces de relajarse y esto da lugar a posturas forzadas, un estado permanente de rigidez y espasmos musculares involuntarios que provocan dolor y dificultad para realizar actividades cotidianas, como caminar, vestirse, comer, etc.

“La espasticidad provoca serios problemas de movilidad, tanto en la extremidad inferior como superior, y en la mayoría de las ocasiones en ambas, que se acompaña de dolor en muchos casos, deformidades de los miembros, la imposibilidad de higiene personal, y múltiples ingresos hospitalarios que inhabilitan la incorporación laboral y reducen considerablemente la calidad de vida”, explica la Dra. Garreta. El ictus, añade, “no sólo tiene consecuencias para el paciente, sino que también tiene un alto impacto sobre la familia y los cuidadores”.

Por ello, el cuestionario incluye preguntas a contestar por el paciente, con o sin la ayuda del cuidador, para que el médico pueda conocer exactamente su estado de salud actual e identificar aquellas complicaciones que presenta a raíz del ictus. “Esta herramienta evalúa, entre otras cuestiones, las actividades diarias que el paciente puede realizar, su grado de movilidad, así como el nivel de rigidez que presenta en brazos, manos y piernas para poder dar con un tratamiento apropiado a estas necesidades o derivarlo al especialista correspondiente”, afirma la Dra. Garreta.

La espasticidad severa aumenta significativamente los costes por asistencia necesaria, rehabilitación, cirugía y costes de hospitalización, “por lo que este cuestionario tiene como meta disminuir el enorme coste familiar, sanitario, social y laboral que conlleva el ictus, intentando minimizar el consumo de recursos asociados a la discapacidad. Todo ello con el objetivo fundamental de mejorar la calidad de vida del paciente, que es el leiv motive de la Rehabilitación como especialidad médica”, concluye esta especialista.