Siempre estamos a tiempo de ser felices. El optimismo vital como actitud ante la vida renace de las entrañas de un proyecto dirigido por el psicólogo (Club Optimista Vital, cluboptimistavital.com), que permite compartir experiencias y testimonios personales en torno a la filosofía del positivismo y el realismo activo. Conversamos con él para descubrir los pilares básicos del bienestar personal, ligados de forma irremediable al cuidado de nuestro cuerpo, mente y relaciones sociales.
Acaba de publicar su último libro, “El triunfador humilde” (Editorial Temas de Hoy), y en él defiende que la persona de éxito debe ser humilde. ¿Por qué?
Porque la humildad es la virtud de las virtudes. El humilde tiene los pies en la tierra, utiliza el sentido común y no comete la insensatez de nuestros políticos de gastar lo que no tienen. Un gran empresario crea riqueza porque no derrocha y reinvierte lo que gana en seguir creciendo. Todo lo contrario de quienes gobiernan y jamás han sido capaces de montar un negocio con éxito. ¿Cómo van a saber dirigir un país?
¿El triunfo y el éxito conducen a la felicidad plena?
Por supuesto que sí, siempre que entendamos el triunfo y el éxito en clave de sentirse a gusto con uno mismo y con la propia vida y el trabajo que se ejerce, contribuir al bien común y a la felicidad propia y de los demás.[pullquote]
“Sea cual sea nuestra meta, la clave está en disfrutar plenamente del camino que nos lleva a ella”.
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¿Una persona feliz es una persona motivada? ¿Qué importancia tienen la motivación y la capacidad de imponernos retos personales?
La motivación no viene de fuera, viene del interior de aquellas personas que se sienten bien con lo que son y lo que tienen, y se lo ponen fácil a la felicidad. Yo suelo conseguir las metas que me propongo pero, como saben mis lectores, el secreto está en no obsesionarse con la meta y disfrutar plenamente del camino que nos lleva a ella. “La verdadera meta para los más inteligentes es el mismo camino”.
¿La fuerza de voluntad es indispensable para alcanzar nuestros verdaderos propósitos?
Los optimistas vitales hacemos lo óptimo para que se produzcan los resultados que esperamos; es decir, ponemos todos los medios a nuestro alcance y una voluntad indomable… y el éxito no se hace esperar.
¿Ayuda tener gente cercana (familiares, amigos…) que te azuce cuando estás a punto de abandonar?
Lo más importante es la actitud mental positiva de quien se propone algo. A partir de ahí, es cierto que casi siempre resulta determinante contar con el refuerzo de las personas que nos quieren, que están ahí para no venirnos abajo cuando todo parece perdido.[pullquote]
“El optimista vital es positivo, entusiasta, que toma el mando de su vida para vivirla en plenitud”.
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Los pesimistas por naturaleza… ¿Tienen remedio?
No existen los pesimistas “naturales”, generalmente son el entorno familiar y el ambiente quienes reprograman de forma negativa las mentes de aquellos que lo ven todo negro. La lectura de mi libro “Poderosa mente” le enseñará a cualquier pesimista recalcitrante todos los males, incluso enfermedades, que acarrea el pesimismo como actitud, y cómo se puede cambiar el chip.
Háblenos pues de ese cambio de chip. ¿Cómo convertirse en un optimista vital en 24 horas?
Un cambio tan importante no puede hacerse en un día y requiere de todo un proceso. Cuenta el psicólogo americano Martin Seligman que él era un pesimista recalcitrante, hasta que un día su hija le abrió los ojos y le dijo: “Papá, cuando cumplí 5 años decidí dejar de ser una llorona”. Desde ese instante, Seligman decidió cambiar y hoy es el gran defensor del “optimismo aprendido”. Sin duda se puede, pero no en 24 horas y sí en unos cuantos meses.
Realistas y optimistas… ¿Se llevan bien?
El optimista es un realista entusiasta, capaz de ver el vaso medio lleno en lugar de verlo medio vacío. Poca gente sabe de verdad lo que significa ser un optimista vital. Personas cultas y preparadas cometen el grave error de pensar que un optimista es un cantamañanas, un iluso. El verdadero optimista vital es una persona positiva, entusiasta, feliz, un realista activo que “suda la camiseta” y se pone al mando de su vida para vivirla en plenitud.
La felicidad está ligada a la salud, y ésta última a una buena alimentación. ¿Comemos mal los españoles? ¿Somos conscientes de la importancia de una salud nutricional?
Quien no sepa comer bien hoy es porque no quiere. Todos conocemos los beneficios de la dieta mediterránea y su influencia a la hora de mantenernos en un peso ideal. De todas formas falta voluntad, y sin voluntad de mejorar nos convertimos en nuestros peores enemigos.[pullquote]
“Los comedores escolares deben convertirse en auténticas escuelas culinarias. Crear salud hoy es ahorrar para el mañana”.
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¿Usted lleva a cabo algún tipo de dieta específica?
Como de todo pero con moderación. Evito la sal, las grasas y todos los alimentos que no me benefician, y lo cierto es que me encuentro perfecto. Aquello de “mucho trato, poco plato, mucha suela de zapato, y divertido y entusiasta de rato en rato” funciona.
Los niños y niñas de hoy son los hombres y mujeres del mañana. ¿Cómo les podemos enseñar a comer de una forma sana y equilibrada?
La educación nutricional empieza por la propia familia: si los padres y los abuelos comen de forma sana, los niños lo acabarán haciendo. Los comedores escolares también deberían jugar un papel fundamental como escuelas del buen comer. Crearíamos salud y felicidad a raudales y, de paso, nos ahorraríamos millones de euros. Invertir en educación para el bienestar integral empezando desde la cuna es la inversión más rentable, necesaria y práctica.
¿En qué medida el ejercicio físico es fuente de salud?

Todas las investigaciones de los últimos veinte años defienden que el bienestar físico, mental y emocional tiene una relación directa con la actividad física constante, moderada y en interacción con la actividad mental, los proyectos personales, la sociabilidad y el sentido del humor. Cualquier terapeuta, médico, psicólogo o entrenador personal sabe que el ejercicio físico nos reporta las tres cuartas partes de nuestro bienestar integral.
“Mens sana in corpore sano”… ¿Usted cómo se mantiene en forma?
Cuido cada día mi cuerpo, mi mente y mis relaciones sociales, y me entusiasmo al máximo con la profesión que ejerzo. Para estar en forma hay que cultivar y potenciar lo que yo llamo “el quinteto abreviado del bienestar”: el cuerpo, la casa en la que vivimos; la mente, porque lo que pensamos e interpretamos suma o resta; las relaciones sociales, porque tratar bien a la gente es tratarse bien a uno mismo; los proyectos vitales, que sin duda nos motivan e ilusionan; y el buen humor, una forma amable de ser y de vivir que nos conmine a hacer el bien allí donde estemos en cada momento.
