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“Dermo es un pilar en la farmacia, hay muchos cursos y debemos estar al día”, Mª Luisa Bertomeu, Vocal de Dermofarmacia del MICOF

María Luisa Bertomeu lleva la profesión en la sangre, “la vivo, la disfruto y también la sufro en estos momentos de la pandemia”. Atribuye el auge de la dermofarmacia al consejo farmacéutico y a la confianza del paciente, “porque saben que tenemos una formación y conocimientos sobre el tema”

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maria luisaMª Luisa Bertomeu, Vocal de Dermofarmacia del MICOF proviene de familia de farmacéuticos, “mis padres estudiaron farmacia en Granada, igual que mi hermano, mis tíos y mis primos; por las dos familias hay farmacéuticos y ahora mi hijo también es farmacéutico–nutricionista”.

Además de su profesión tiene muchas aficiones, “leer, andar, nadar, actividades de montaña, viajar (cuando hace un año aún podíamos). Me gusta mucho visitar países con otras culturas y conocer sus costumbres y sobre todo compartirlas con mi familia y amigos”.

¿Cree conveniente que la farmacia asistencial ofrezca el servicio de dermofarmacia?

Sí, el servicio de Dermofarmacia es un pilar esencial en la farmacia, no solo por el bienestar de la piel, sino sobre todo por cómo ayuda a reducir patologías de la piel y tener una piel restaurada. Es el caso de personas mayores que llegan a la farmacia con picores y piel seca, muchas veces debido a su medicación. Siempre agradecen el asesoramiento del farmacéutico, porque al final contribuyes a su bienestar. Incluso, a veces, te traen fotos de familiares con patologías por el uso de pañales, por ejemplo. En estas situaciones tratamos de hacer lo mejor, para que consigan una piel restaurada.

¿Ha crecido de forma exponencial la demanda de productos de dermocosmética en las farmacias?

Hoy en día sí que ha crecido mucho esta categoría dentro de la farmacia, pues ofrecemos productos para la piel desde los 0 meses hasta personas de edad avanzada, con más de 90 años. La piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo y, por ello, cada día hay más personas con problemas dermatológicos. En parte por la contaminación, el agua, las comidas rápidas (normalmente con alto contenido graso y calórico), pero también a causa de reacciones alérgicas, de las que cada vez hay más.

¿Cuál cree que es la razón? ¿Entre los motivos de este crecimiento están los problemas de piel a causa del covid-19 como por ejemplo el uso de geles y mascarillas?

Para mí, una de las principales razones que explican este aumento de la demanda de productos dermocosméticos, es el consejo farmacéutico. Muchas personas confían en nosotros. Por ejemplo, en mi farmacia, que es de barrio, me conocen muy bien. Me han visto desde pequeña porque la farmacia era la de mi madre. Ese vínculo de confianza con los pacientes pasa de padres a hijos. Esa confianza se nota y se aprecia. El hecho de cultivar esa relación farmacéutico-paciente no es algo que se consiga de un día para otro, requiere su tiempo. Aparte, el paciente ve cómo los consejos que le das, debido a nuestra formación y experiencia, van dando lugar a la mejora de sus patologías.

En cuanto a los problemas de la piel derivados de la covid-19, sí que vemos que el uso de geles hidroalcohólicos genera ciertos problemas. Dependiendo dónde se compre tiene distintas calidades y eso se nota a lo largo de los días de uso. Yo recomiendo que lo compren en farmacia, ya que el gel hidroalcohólico que dispensamos pasa por unos registros y cumple unos requisitos que quizás en otros establecimientos no son necesarios.

Efectivamente, el uso continuo de la mascarilla también ha derivado en muchos problemas de piel. Hemos visto como se producen casos de herpes labiales, por ejemplo, debido a la bajada de defensas que se produce por el estrés de esta pandemia. También casos de acné, rosáceas, dermatitis, descamación… Por ello es muy importante realizar una limpieza diaria, con productos especiales según el tipo de piel y el uso posterior de las cremas. Además, no debemos olvidarnos del uso de protector solar, porque a pesar de llevar la mascarilla, nos tenemos que proteger. Por otro lado, la vista también se está viendo afectada por el uso de la mascarilla. Los ojos se resecan más, al igual que los párpados y hay que tratarlos con cremas específicas para el contorno del ojo y el uso de lágrimas artificiales para hidratar bien los ojos.

¿Es importante que el farmacéutico esté formado en dermocosmética?

Para mí es muy importante. Dermo es un pilar en la farmacia, hay muchos cursos y debemos estar al día. La formación es continua y nunca se termina, porque cada día salen nuevos fármacos para tratar distintas patologías. Y esto es lo bonito de mi profesión, que siempre tenemos cosas que aprender. Es una profesión viva, nunca se estanca.

¿Cree que la farmacia es el canal idóneo para la venta de productos de belleza corporal y facial?

Sin duda, lo es. Una misma crema, loción o champú no sirve por igual a todo el mundo, todo va en función de su piel y su necesidad. Y ahí entra el asesoramiento farmacéutico. Un ejemplo sería el consejo sobre solares. Según el tipo de piel -seca, con acné, dermatitis atópica, dermatitis seborreica, rosácea…- se recomiendan unos u otros, bien con filtros físicos, químicos… Todo depende del tipo de piel del paciente y, para dar el mejor asesoramiento, se necesita de un conocimiento y una formación.

¿El paciente o cliente confía ciegamente en el consejo farmacéutico en general y en relación con los cuidados de la piel en particular?

El paciente, como he dicho, confía en nosotros, en todo el equipo. Aunque tal vez no ciegamente, confían porque saben que tenemos una formación y conocimientos sobre el tema, que podemos ayudarles en lo que necesiten. Saben que nos tienen para cualquier consejo. Les asesoramos sobre cualquier producto según sus necesidades, pero si no les fuese bien, también saben que tratamos de encontrar otro hasta dar con el idóneo.

¿Es importante la colaboración o comunicación entre el farmacéutico y el dermatólogo?

La colaboración de ambos profesionales es muy importante, pues eso ayuda mucho al paciente. Muchas veces yo misma derivo algún caso al dermatólogo o al médico de cabecera, cuando veo que algún trastorno en la piel del que llevo un seguimiento lo requiere.

¿La dermofarmacia es una categoría clave para la rentabilidad de la oficina de farmacia?

Hoy en día es una parte. Como dice el refrán un grano no hace granero, pero ayuda al compañero.

¿Qué acogida tienen los cursos que imparte el MICOF relacionados con la dermofarmacia?

Todos los cursos de Dermo hechos en el MICOF han tenido siempre un gran éxito. Siempre se han llenado, incluso han tenido lista de espera. Ahora mismo por la pandemia se hacen a través de webinars. Lo más positivo que se ha derivado de esta pandemia, ha sido el hecho de que las nuevas tecnologías se apliquen más en la farmacia. Además, en este sentido, el Colegio es muy activo y dinámico.

Como Vocal de Dermofarmacia, ¿qué proyectos tiene previstos a corto o medio plazo?

Hay muchos proyectos en mente, pero su puesta en marcha dependerá de cómo evolucione esta pandemia y podamos, por ejemplo, volver a ofrecer una formación presencial. Aunque las nuevas tecnologías nos han permitido seguir realizando acciones formativas online, las formaciones presenciales son esenciales para el correcto aprendizaje de la dermocosmética. Desde que soy vocal de Dermofarmacia, todos los años hemos organizado un Networking de Dermocosmética, coincidiendo con el día del melanoma, donde hemos juntado a los colegiados con los laboratorios de dermocosmética, que han ofrecido sus últimas novedades, talleres y charlas formativas con las últimas tendencias en Dermo.

Independientemente de la pandemia, continuamos haciendo campañas enfocadas en ayudar a las asociaciones de pacientes, como el caso del Lupus. También se han realizado charlas formativas de temas relacionados con la piel, como psoriasis, dermatitis en todas sus patologías, la piel del bebé, piel en edad adulta, diversas patologías y sobre uno de sus grandes enemigos: el sol.

Además, hemos hecho cursos acreditados por la EVES, como el de ONCOMICOF, que ha sido un éxito. Asimismo, todo lo recaudado, tanto la inscripción de los alumnos, como los profesores que lo han impartido y la cesión de las aulas por parte del MICOF, ha sido donado para la asociación del cáncer. En este sentido ha sido un orgullo formar parte de este proyecto, del cual este año esperamos desarrollar una segunda edición.