Curarse en salud: cómo preparar tu farmacia para una inspección de Sanidad

Ya no sólo por cuestiones sanitarias e higiénicas, seguir la legislación y la normativa de establecimientos farmacéuticos, ahorrará multas económicas a los titulares antes de que una inspección detecte elementos que sean motivo de sanción

inspeccion-sanidad-farmaciaSiempre es mejor prevenir que curar, y nunca mejor dicho en cuanto a ayudar al paciente se refiere. Por ello, el colectivo farmacéutico siempre debe estar preparado para una eventual inspección sanitaria con el fin de evitar cualquier percance para la salud de los clientes o para la reputación del establecimiento. Inmaculada Gómez Soto, abogada especialista en defensa de farmacias del despacho Gómez Córdoba, tiene unos cuantos años de experiencia al tratar cuestiones derivadas de posibles multas y sanciones a los establecimientos farmacéuticos.

Los motivos por los que se realizan inspecciones son varios, como la denuncia de un compañero o cliente, una nueva apertura o las campañas de control de productos y medicamentos como anabolizantes, barbitúricos o recetas”, explicó Gómez Soto en una charla informativa celebrada el pasado 19 de febrero en el mismo despacho. La abogada puso el foco en cinco elementos que todos los colegiados deben mantener en regla antes de cualquier visita de las autoridades sanitarias, cuya selección de establecimientos “no es aleatoria” y “son programadas”.

El horario de apertura debe estar visible desde el exterior y debe ser el “oficial”. Una buena opción es mantenerlo en el cajetín de guardia para cerciorarse de que se ve cuando la oficina de farmacia está abierta o cerrada. También debe estar claramente identificado tanto el personal empleado como los colegiados en prácticas, con la excepción del dueño o dueña. Y si algo llamó la atención de los asistentes fue la práctica de llevar bata, que, aunque no es obligatoria, “causa una impresión sanitaria e higiénica”.

Gómez Soto también tuvo en cuenta algunos detalles que, más allá de la reglamentación o ajuste a la legislación, contribuyen a salir bien parados. “La mayoría de las multas vienen por lo que se dice al inspector, por lo que hay que ser correcto”, explicó la abogada, para añadir que “siempre hay que alegar en el momento y dando nuestra visión”.

Otro de los puntos necesarios para estar tranquilos es el de renovar cada dos años la bibliografía obligatoria, en este caso, la Real Farmacopea Nacional, cuyo coste es equivalente a la multa por no tenerla en regla: 250 euros, aunque en cada comunidad la legislación es diferente y pueden exigirse, además, otros documentos. Un punto importante y que quiso subrayar la procuradora, fue el de las medicinas caducadas: “deben ir separadas del resto, señalizadas y en un lugar habilitado, aunque no haya en ese momento”, comentó. En caso de que no estén debidamente albergadas, la multa puede ascender a 800 euros.

En este apartado, Gómez Soto insistió en la necesidad de mantener un control estricto de los termómetros y las diferentes temperaturas a las que se encuentran los medicamentos, puesto que puede haber una comprobación entre la temperatura del termómetro “y la que tengamos apuntada”, lo que puede acarrear una sanción si no coinciden.

En cuanto a las recetas privadas, debe haber especial cuidado en no diligenciar las recetas privadas sin el sello del farmacéutico. Debe constar la fecha de prescripción y los dos apellidos. Gómez advierte que a los tres meses deben destruirse las recetas, o podremos recibir una multa de 600 euros. A excepción de la bibliografía, las cantidades por sanción oscilan entre los 600 y los 1.800 euros y pueden ser acumulables. En este punto es importante tener en cuenta que el criterio de la persona que realiza la inspección, aunque viene siendo habitual que sean dos personas, es trascendental a la hora de determinar el grado de sanción.

Tenemos que ser correctos y no hablar más de la cuenta. La mayoría de las multas vienen por lo que se dice al inspector”, subrayó Gómez. Negarse o intentar retrasar la actuación de la inspección es sancionable, aunque también el profesional farmacéutico tiene derecho a pedir que el funcionario se identifique como tal.

Al final de esta segunda ponencia en menos de treinta días, dado el alto grado de interés del sector por esta cuestión, la jurista concluyó que “siempre hay que alegar” y “ser ágil para neutralizar lo que se escribe en el acta”, exponiendo con sumo detalle la situación de la farmacia y dando las explicaciones pertinentes.

En caso de que llegue una multa, debemos alegar en un plazo de cinco o seis días, si bien se alarga a un mes el plazo. Lo importante es tener “la oficina de farmacia en perfecto estado siempre”, ya que la inspección puede suceder libremente y sin previa autorización, pero, lo que es más importante, para garantizar la perfecta salud del cliente.

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