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El retraso en el diagnóstico y la invisibilización del dolor femenino, consecuencias del sesgo de género en la salud

A lo largo de la mesa redonda organizada por el Col·legi de Farmacèutics de Barcelona (COFB) y la Fundació Grup Set se analizaron las causas y consecuencias del sesgo de género en diagnósticos, tratamientos e investigación clínica.

Uno de los retos de salud pública es el sesgo de género y la poca representación que las mujeres todavía tienen en muchos ámbitos de la medicina. Un reto que, aunque ya se ha identificado, sigue sin resolverse. 

Este fue el tema central de la mesa redonda “¿De qué hablamos cuando hablamos de sesgo de género en salud?”, organizada por el Col·legi de Farmacèutics de Barcelona (COFB), a través de la Comisión de Igualdad de Género, y la Fundació Grup Set, entidad que crea espacios de reflexión para generar propuestas de acción con el fin de lograr el reto de tener una sociedad más justa y equitativa.

Un problema que persiste después de más de 30 años desde que se identificó

El acto tuvo lugar ayer, 16 de febrero, y asistieron más de 200 personas. Durante la bienvenida, Jordi Casas, presidente del COFB, destacó que este debate es importante para “poner un poco más de luz sobre por qué el sesgo de género persiste después de más de 30 años desde que se identificó y qué podemos hacer para transformarlo dentro del sistema sanitario”.

“La práctica profesional de calidad como farmacéuticos y sanitarios solo es posible desde la evidencia científica. Y esto es un requisito indispensable para garantizar seguridad, efectividad y equidad en todos los tratamientos que dispensamos y recomendamos”, añadió Casas. 

Por su parte, Susana Bleier, presidenta de la Fundació Grup Set, explicó que esta mesa redonda “permite visibilizar esta problemática que afecta especialmente a las mujeres, pero que desde un punto de vista general, tiene consecuencias personales, sociales y económicas. 

En concreto, según Bleier, “un estudio ha cuantificado un potencial crecimiento del PIB del 1,7% mundial si la medicina se aplicara sin sesgos permitiendo así una mejor calidad de vida a las mujeres pero también a toda la población en general”.

Ensayos clínicos y fármacos: las mujeres están aún poco representadas

La mesa redonda estuvo moderada por la economista y periodista Ariadna Belver, y contó con la participación de cuatro expertas en el ámbito sanitario que hablaron de las diferencias en diagnósticos y tratamientos entre mujeres y hombres, la invisibilización del dolor femenino y retrasos diagnósticos, la carencia de mujeres en ensayos clínicos, así como el impacto del género en la salud mental.

“Los fármacos globalmente se han estudiado en hombres, cuando las células de hombres y mujeres son diferentes. No absorbemos igual los medicamentos, y, por tanto, la seguridad y la efectividad no encajan siempre”, confirmó Ma Antònia Mangues, ex jefe del Servicio de Farmacia del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y presidenta de la Societat Catalana de Salut amb Perspectiva de Sexe i Gènere (SSG). “El conocimiento se ha basado en unos datos que no incluyen a las mujeres, que son el 50% de la población, por tanto, el diagnóstico y el tratamiento con medicamentos puede llegar a ser menos cuidadoso en este colectivo. Además, según estudios de impacto económico, realizar bien los estudios clínicos y realizar una atención sanitaria sin sesgo de género aumentaría el PIB de los países”, expuso.

En este sentido, Blanca Coll-Vinent, médica adjunta del Servicio de Urgencias del Hospital Clínic y vicepresidenta de la SSG, evidenció que “en medicina tenemos un modelo único, el masculino, y no la personalizamos lo suficiente”. “Personalizar según el sexo y género de cada persona tiene beneficio para todos, ya que contribuye a reducir los efectos secundarios y también ayudaría a optimizar tratamientos para hombres”, añadió. La doctora Coll-Vinent remarcó dos de los aspectos que pueden ayudar a paliar la situación: formación a todos los niveles (población, profesores universitarios y profesionales de la salud) e inversión y priorización desde todas las instituciones públicas.

En cuanto al sesgo en salud mental, Gemma Parramón, responsable de la Sección de Psiquiatría del Hospital de la Vall d’Hebron, miembro del Consejo Asesor en Políticas de Género del Departament de Salut y vocal de la SSG explicó que la mujer “utiliza términos más emocionales cuando tiene que explicar qué le pasa, y esto puede llevar a ver en la persona un problema psicológico solo por la manera de comunicarse”. Asimismo, manifestó que “las guías clínicas son indicaciones que utilizamos en las consultas y en pocas ocasiones contemplan variación según el género del paciente”.

Por otra parte, Carmen Comas, responsable del Servicio de Obstetricia del Hospital Germans Trias i Pujol y vocal del SSG, puso de relieve que no se ha investigado lo suficiente sobre cómo el ciclo menstrual de la mujer puede contribuir a un mayor efecto de los fármacos. “Hasta este año no se ha hecho un estudio en ratones donde se ve que si la quimioterapia se hace en fase estrogénica es más efectiva y, por lo tanto, se demuestra que las hormonas femeninas tienen un impacto en el tratamiento de cáncer”. “La ciencia no es neutra: estudia y encuentra lo que le interesa. Debemos cambiar el foco y es importante que haya voces plurales. Que haya mujeres en la medicina no nos salva, pero ayuda a cambiar intereses y prioridades”, afirmó.

La importancia de transformar una sociedad androcéntrica

La consellera de Igualtat y Feminisme, Eva Menor, fue la encargada de cerrar la jornada, afirmando que “el sesgo de género en la salud es solo una expresión de un fenómeno más amplio, propio de una sociedad todavía androcéntrica que estamos intentando transformar. Desde el Govern trabajamos para incorporar la perspectiva de género de manera transversal”.

“En el marco del Pacte Nacional de Salud Mental, el Departament contribuye con tres líneas principales: desde el Institut Català de les Dones, con un plan para combatir la presión estética que incluye formaciones y campañas de sensibilización; con el refuerzo de profesionales especializados en trastornos de la conducta alimentaria vinculados a los CSMIJ; y también con formación, guías y materiales a los profesionales”, concretó la consellera.