Todas las revistas en la HEMEROTECA »

Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

La revista del canal farmacia

Cuidados naturales con lo más puro de cada planta

Los antiguos alquimistas decían que los aceites esenciales son “el alma de las plantas”, y no les faltaba razón, porque contienen de forma concentrada todos los principios activos de las plantas de las que proceden, es decir, su esencia. Poseen, por lo tanto, un inmenso potencial terapéutico que puede ser aprovechado en nuestro día a día, ayudándonos a conseguir una agradable sensación de bienestar con un producto enteramente natural

Fotolia_55055296_Subscription_Monthly_XXLLos aceites esenciales representan la parte de la planta más sutil, la parte volátil y son muy útiles y aconsejables para completar tratamientos con fitoterapia, dado su inmenso potencial terapéutico, o simplemente para estimular nuestros sentidos con el único objetivo de hacernos sentir bien. En realidad, los aceites esenciales son una mezcla de distintas sustancias químicas biosintetizadas por las plantas. Son volátiles y muy aromáticos, con el intenso olor característico de las fl ores, árboles, frutos, hierbas, especias y semillas de las que proceden, cualidad que les aporta una sensualidad muy apreciada.

No hay que confundir los aceites esenciales con los aceites vegetales. Se trata de productos molecularmente distintos, y que además proceden de distintos procesos metabólicos de las plantas. Sí, tienen en común su naturaleza lipídica, que son solubles en grasa pero no en agua, que son menos densos que el agua y por tanto flotan sobre ella, y su textura untuosa. Pero son muchas más las diferencias.

Los aceites esenciales, a diferencia de los aceites vegetales, tienen una estructura molecular pequeña, son insaponificables, no contienen ácidos grasos, no dejan mancha de grasa porque se obtienen de partes no grasas de las plantas (como las hojas, ramas, flores o raíces), y se obtienen, fundamentalmente, mediante destilación por arrastre de vapor de agua. Los aceites vegetales, por su parte, tienen una estructura molecular grande, no son volátiles, son saponificables, contienen ácidos grasos, y se obtienen de partes grasas de la planta, como semillas o frutos. Los aceites vegetales no tienen apenas olor, y se obtienen por procedimientos mecánicos, como la presión en frío.

En función de su estructura química, los aceites esenciales pueden clasificarse en terpenoides (monoterpenos y sesquiterpenos, como limoneno, mentol, timol, cineol, carvacrol, etc.) o no terpenoides (fenilpropanoides como el eugenol, anetol, etc). Cada forma química tiene una acción terapéutica diferente y específica.

Una curiosidad sobre los aceites esenciales es que su función en la planta no siempre se conoce. Pueden tener funciones defensivas para atraer insectos y reproducirse, o para repeler depredadores. Además, sólo determinadas plantas los producen y, a veces. sólo en determinadas condiciones; en función de la fase de crecimiento concreta en que se halle la planta, de la situación de riego, del clima o incluso de la variedad de la planta, producirá unos aceites esenciales u otros, o más o menos aceite esencial. Por decirlo de otra forma y con un ejemplo: una lavanda de jardín no produce el mismo aceite esencial que una lavanda silvestre.

El quimiotopo

Chinese Woman at wellness massage with essential oilsPrecisamente por este motivo, a la hora de elegir un aceite esencial para uso terapéutico es imprescindible recurrir a un aceite quimiotipado, es decir, que ha sido analizado para establecer su quimiotipo. El quimiotipo es una forma de clasificación química, biológica y botánica, que designa la molécula con mayor presencia en dicho aceite esencial. Sólo así se puede garantizar de forma fehaciente su capacidad terapéutica.

El quimiotipo se establece mediante una cromatografía. Este análisis de perfil bioquímico permite certificar el origen botánico de la planta empleada y la composición de dicho aceite esencial. Ya hemos visto que estos factores dependen de distintas variables: una misma planta puede tener diferente composición química en distintas fases de crecimiento o si ha crecido en unas condiciones ambientales u otras. Sólo un aceite esencial quimiotipado (es decir, cuya composición bioquímica ha sido certificada mediante análisis) garantiza el poder terapéutico deseado y la máxima eficacia de sus principios activos.

Lógicamente, este nivel de exigencia en lo que respecta a la calidad de un aceite esencial únicamente estará plenamente garantizado si dicho aceite es 100% puro y natural y procede de plantas con certificado ecológico. Es fundamental huir de aceites esenciales procedentes de plantas cultivadas industrialmente. Sólo así se garantiza que el producto contenga única y exclusivamente la totalidad de la esencia de la planta, sin trazas ni restos de otras sustancias potencialmente nocivas como herbicidas o pesticidas.

Otra característica de un buen aceite esencial es que se obtiene por un delicado proceso de destilación por arrastre de vapor de agua, el más respetuoso con la planta, para conservar todos sus componentes bioquímicos y principios activos vegetales en su máxima expresión, de forma que su acción terapéutica sea la más completa que potencialmente se puede obtener dicha planta. Únicamente los aceites esenciales procedentes de la piel de frutos cítricos frescos (naranja y limón), se obtienen por presión en frío.