¡Qué importante es nuestra boca, tanto a nivel estético como funcional! Con la boca comemos, bebemos e iniciamos la digestión ablandando los alimentos con los dientes, muelas y saliva; con la boca besamos, hablamos, cantamos, a veces hasta respiramos
Nos burlamos si sacamos la lengua, mostramos alegría si sonreímos y si enseñamos los dientes esa sonrisa es aún más franca y abierta. Pero ay, si esos dientes o encías no están sanos, cualquier gesto pierde rápidamente su atractivo. ¡Con lo fácil que es cuidar la salud bucodental!
Y, sin embargo, no siempre prestamos la atención necesaria a esta faceta de nuestra salud. Somos capaces de ir al médico por un simple resfriado, pero aguantamos meses con sarro o caries sin poner remedio (sorprendente pero cierto) y, lo que es peor, sin una estrategia de prevención o de cuidado consciente. Es importante saber que nuestros dientes, encías y mucosas bucales pueden ser foco de infecciones si los descuidamos, y que esas infecciones pueden incluso extenderse a otros órganos o sistemas.
Los problemas más frecuentes que afectan a nuestra salud bucodental suelen iniciarse con una simple placa dental, consecuencia de un cepillado de dientes deficiente o poco frecuente. A partir de ahí empiezan a aparecer las caries, la patología periodontal más frecuente en el mundo. Las caries son daños en la superficie de los dientes, provocados por los ácidos que genera la placa bacteriana a partir de los restos de alimentos que quedan ahí depositados. Al alterarse la microbiota normal de nuestra boca, primero se destruye el esmalte del diente, luego la dentina y se puede llegar a afectar la pulpa dentaria.
Si no se tratan esas caries, no solo tendremos dolores de distinta intensidad, sino que incluso podemos llegar a perder la pieza dentaria en cuestión. También las encías sufren problemas de salud, como la gingivitis o la periodontitis, debido a la acumulación de placa y sarro que hacen que proliferen bacterias no deseadas, alterando de nuevo nuestra microbiota bucodental.
Y además de estas patologías, el depósito de restos alimentarios entre los dientes puede dar lugar a halitosis (mal aliento). En el caso de la candidiasis, otro problema que puede aparecer en las mucosas bucales, el culpable suele ser un hongo llamado Candida albicans, que hace que se cubran la lengua, el paladar y otras zonas de la boca de placas de color blanquecino.
En resumen, la mayor parte de los problemas de salud de la boca pasan por una proliferación de hongos o bacterias no deseados, desequilibrando la microbiota de la boca. Evitarlo es fácil con unos sencillos hábitos saludables, el principal e imprescindible es la higiene. Es fundamental cepillar los dientes a conciencia después de cada ingesta de alimentos, incidiendo en los rincones más inaccesibles y donde más riesgo hay de que se acumulen restos de alimentos. Y como el cepillado normal solo elimina el 60% de la placa total que se acumula en nuestra boca, será necesario completar nuestra rutina de higiene con el uso frecuente del hilo dental y/o de un cepillo interdental. Además, se recomienda realizar una limpieza dental profesional una vez al año.
En cuanto a los hábitos alimentarios, se sabe que el café, el alcohol y los alimentos azucarados dañan el esmalte de los dientes, por lo que tras su ingesta se recomienda aún más encarecidamente un buen cepillado. También es conveniente reforzar la ingesta de frutas y verduras, que contienen muchos nutrientes benéficos para nuestra salud bucodental. Una alimentación equilibrada es siempre lo mejor que podemos hacer por nuestra salud.
Suplementación con probióticos
En el caso concreto de la salud bucodental, también podemos reforzar nuestra dieta con complementos alimenticios especialmente formulados para regular la microbiota de esta zona, tan sensible, como ya hemos visto, a desequilibrios de este tipo. Están especialmente recomendados los complementos en cuya fórmula estén presentes probióticos tales como Bifidobacterium longum, Lactobacillus paracasei, Lactobacillus reuteri, Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus salivarius y Lactobacillus plantarum.
Se ha visto en diversas investigaciones que los probióticos reducen la inflamación de las encías y combaten las infecciones de la zona bucal, por lo que una fórmula de este estilo puede ser de ayuda para restablecer un equilibrio bacteriano comprometido.
Por otra parte, los complementos alimenticios destinados al mantenimiento de la salud de los dientes y encías también pueden llevar en su composición vitaminas y minerales que la literatura científica ha relacionado con la salud de las encías y de las mucosas bucales, como la coenzima Q10 o ubiquinona, un potente antioxidante que incide favorablemente en la densidad del colágeno y disminuye las reacciones inflamatorias durante la cicatrización de heridas (por ejemplo, tras la extracción de una pieza dentaria).
Otras vitaminas interesantes son las vitaminas D3 y K2. La vitamina D es una hormona multifuncional que se produce principalmente en la piel después de la exposición a la luz solar ultravioleta, y, pese a la abundancia de horas de sol en nuestro país, se sabe que la población española tiende a mostrar déficits de este componente. Pero es
que además, la vitamina D se asocia, según la evidencia clínica, con un menor riesgo de pérdida de dientes en hombres y mujeres de edad avanzada.
Niveles inadecuados de vitamina D podrían afectar adversamente a la salud periodontal y a las funciones orales, en general. De hecho, se ha relacionado un bajo nivel de vitamina D con un aumento de la inflamación gingival, pérdida de dientes, pérdida de inserción clínica y mayor tasa de enfermedad periodontal materna durante el embarazo.
Además, el tener niveles bajos de vitamina D puede comprometer la curación ósea en la cavidad oral y en otras zonas. Es de vital importancia aumentar la concienciación en los profesionales de la salud dental, respecto a la importancia de la vitamina D en este ámbito.
En cuanto a la vitamina K2, además de su importante papel en los osteoclastos y en la remodelación ósea, hoy en día se sabe que garantizar un aporte correcto de este componente es tanto o más importante que la recomendación tradicional de simplemente consumir menos azúcar para minimizar los daños producidos por algunas bacterias orales.
A estas recomendaciones para una correcta salud bucodental hay que añadir la vitamina C, que no solo genera una acción antioxidante en la cavidad oral, manteniendo las mucosas en buen estado, sino que además, y en términos más específicos, mejora la cicatrización postoperatoria de la herida tras una cirugía de implante dental en pacientes con periodontitis crónica, y en pacientes tratados con regeneración ósea guiada o injertos de colágeno.
Por supuesto, cualquier suplemento destinado a la salud dental puede incluir otros antioxidantes como los betacarotenos, y minerales como selenio o zinc. Una buena fórmula podría contener también arena de coral marino, una muy buena fuente natural de minerales entre los que destacan el calcio y el magnesio, además de oligoelementos oceánicos que tienen muchas similitudes con los contenidos minerales del cuerpo humano.
En definitiva, conviene y mucho tener en cuenta una aportación suplementaria de probióticos, vitaminas y minerales para garantizar una correcta salud bucodental y ayudar al correcto mantenimiento de los dientes y encías.

