Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Urticaria Crónica, la Asociación de Afectados de Urticaria Crónica impulsa el curso online de soporte psicológico ‘Convivir con la Urticaria Crónica’, una iniciativa que ayuda a los pacientes a afrontar la enfermedad
La Asociación de Afectados de Urticaria Crónica (AAUC), con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Urticaria Crónica -1 de octubre- pone en marcha tres iniciativas dirigidas a públicos diferentes con un objetivo común: aumentar la concienciación social y la difusión del conocimiento sobre la enfermedad.
Para ello ha contado con el soporte científico de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y la colaboración de Novartis y Uriach.
“En este Día Mundial de la Urticaria Crónica, instamos a la sociedad, a las personas que padecen esta enfermedad, a las comunidades científicas, profesionales de la salud y entidades afines, a que nos acompañen y nos conozcan. La urticaria crónica sigue siendo una gran desconocida, a pesar de las consecuencias devastadoras que conlleva para la calidad de vida de las personas, pudiendo generar trastornos psico-emocionales. Para la AAUC es fundamental abordar estas cuestiones y el próximo 1 de octubre presentaremos proyectos con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los afectados, concienciar a la población y establecer vínculos con entidades internacionales”.
Meritxell Cortada, presidenta de la AAUC Así, destaca la puesta en marcha del curso online de soporte psicológico ‘Convivir con la Urticaria Crónica. Estrategias y actividades para aprender a vivir mejor’, elaborado por Sandra Ros, psicóloga del Servicio de Dermatología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona). Se trata de un curso gratuito diseñado especialmente para ayudar a los pacientes de UC a tener recursos, herramientas y estrategias con las que afrontar el impacto negativo de la enfermedad y su repercusión en la calidad de vida de forma activa y saludable.
El picor y el carácter errático de la patología
La Dra. Ana Giménez Arnau, presidenta del Comité Científico de la AAUC y miembro de la AEDV, destaca la afectación en la calidad de vida que ocasiona la enfermedad, en especial debido al picor, intenso, y las lesiones que esta provoca, de caracter desfigurante. “El picor interfiere mucho en la vida diaria y el sueño, y a esto acompañan las crisis de angioedema, imprevisibles y que provocan la hinchazón de partes del cuerpo como los ojos o los labios. Se trata de un signo especialmente visible y aparatoso desde un punto de vista estético, que incapacita al paciente y limita su día a día”, señala la especialista.
En la relevancia de esta afectación influye el grado de manifestación de la patología, que puede ser aguda o crónica espontánea (UCE). En este sentido, la doctora hace hincapié en que las rochas o habones son imprevisibles y frecuentes en el día a día, “lo imprevisible, además de las crisis de angioedema, es la cantidad de habones o la posición de los mismos, que puede ser muy variable afectando cualquier zona corporal”, apunta. En suma, “podemos decir que el carácter errático de la enfermedad, la afectacion, por ejemplo de palmas o plantas, y la intensidad del picor son los aspectos que más afectan a la calidad de vida llegando a incapacitar en las tareas diarias”.
Por su parte, el presidente de la SEAIC, el Dr. Joaquín Sastre, coincide en que esta patología “tiene un profundo impacto tanto a nivel físico como psicológico, incluso se ha demsotrado que los pacientes de UC tienen peor calidad vida en comparación con otros pacientes de enfermedades crónicas no relacionadas con la piel”. El experto insiste en que “una de las características más problemáticas de la UC es que no existen unos desencadenantes claros de los brotes, lo que hace que su aparición sea prácticamente imposible de prevenir” sin embargo, añade que “es importante seguir el tratamiento establecido por el especialista para mantener controlada la enfermedad”. Para concluir, el Dr. Sastre alerta de que “estudios epidemiológicos relevantes apuntan un importante incremento en la prevalencia anual de la UC en la última década”.

