El proyecto de Ley de Farmacia confirma las carencias del anteproyecto

El despacho de abogados Gómez Córdoba considera que el proyecto de Ley de Farmacia aprobado por el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid no supone avance alguno respecto a la legislación existente

Filling general contract agreementUna ley que supuestamente nace con vocación de futuro pero que no contempla las nuevas tecnologías, el poder de las redes sociales -las nuevas aplicaciones que facilitan la vida a millones de usuarios- pretendiendo que la farmacia española quede ajena a todo ello, es una ley que nace antigua, que burocratiza la iniciativa privada (por ejemplo, estableciendo la obligación del concurso para el servicio privado a las residencias o impidiendo que el farmacéutico rotule su farmacia con un nombre comercial),  imponiendo unas obligaciones y limitaciones a los titulares de farmacia que no responden a la protección de ningún interés general.

Según Gómez Córdoba, la norma impone nuevos e injustificados requisitos para el ejercicio libre de la profesión y olvida el derecho a la propiedad privada, sin que ello redunde en una mejor asistencia farmacéutica. Por ejemplo, el hecho de precisar autorización para dar consejo nutricional ningunea al farmacéutico, que ya se encuentra capacitado por su formación para ofrecer estos servicios sin necesidad de autorización previa; o imponer un concurso para dar servicio a otros establecimientos privados, como lo son las residencias, iguala en la mediocridad el servicio prestado hasta ahora.

Artículos como el 29, que nos retrotraen a una legislación preconstitucional al determinar que las nuevas aperturas se otorguen en función del padrón oficial, postura ésta superada por restrictiva hace muchos años por doctrina del Tribunal Supremo, y la subida del módulo a 3000 habitantes, ignoran la realidad de muchas localidades turísticas de la región. La posibilidad de trasladar las farmacias fuera de sus municipios, cuando estos tienen menos de 1500 habitantes hará que estas poblaciones (hasta ahora perfectamente cubiertas del servicio farmacéutico) queden desatendidas.

En definitiva, Gómez Córdoba considera que la nueva ley no contempla en ningún caso las nuevas tecnologías, la nueva forma de relacionarse en esta sociedad, y da la espalda a cualquier novedad o iniciativa privada. Es una ley obsoleta desde el principio.

Pensamos que la ley actual, al regular de forma genérica y remitir a desarrollo reglamentario, no restringe la libertad individual del farmacéutico, dando pie a la introducción de nuevos aires al sector mediante desarrollos reglamentarios que contemplen las nuevas situaciones, sin necesidad de modificación de la ley más que de forma puntual en aquellos aspectos en los que se haya comprobado que no satisface la demanda social.

Desde Gómez Córdoba Abogados de Farmacia se presentaron alegaciones ante la Consejería de Sanidad el pasado mes de febrero y se animó a los farmacéuticos a que enviaran sus escritos a la Comunidad de Madrid para defender su profesión y sus derechos, numerosos escritos que no han encontrado respuesta en la Administración.

FacebookTwitterGoogle+PinterestGoogle GmailCompartir