El sistema digestivo no sólo es responsable de absorber nutrientes y energía, sino que también juega un papel fundamental en el bienestar general. Adoptar hábitos saludables, gestionar el estrés y recurrir al consejo farmacéutico puede ser determinante a la hora de prevenir y tratar las afecciones digestivas.

El aparato digestivo es una compleja red de órganos que trabajan juntos para transformar los alimentos en energía y productos esenciales para nuestro organismo. Desde la boca hasta el intestino, este sistema cumple funciones vitales como son la absorción de nutrientes, la eliminación de desechos y la protección frente a patógenos.
La alimentación es la base para el buen funcionamiento del sistema digestivo. Los expertos del departamento científico del laboratorio PiLeJe, destacan que la variedad y la calidad de los alimentos son esenciales para mantener una salud digestiva óptima: “Es necesario que seamos conscientes de que para nuestro proceso de digestión contamos con millones de microorganismos diversos en nuestro intestino que contribuyen a esas buenas digestiones, por lo que debemos preocuparnos también de alimentar y cuidar esos microorganismos que constituyen nuestra microbiota intestinal”.
Para poder mantener una microbiota sana es necesario consumir a diario fibra variada procedente de distintas fuentes como verduras, frutas y legumbres, es decir, “fibra procedente de alimentos reales y no sólo de productos alimenticios“, destacan desde PiLeJe. Además, hay que complementar la dieta con grasas y proteínas de buena calidad porque “somos lo que comemos y lo que nuestra microbiota intestinal hace con lo que comemos”.
Por todo ello, es importante evitar los productos ultraprocesados, moderar el consumo de café, reducir la ingesta de alcohol, los picantes y las grasas saturadas. Y desde el laboratorio Pileje también explican que la práctica de ejercicio moderado diario es clave para nuestro organismos porque además de ayudar a controlar nuestro metabolismo de grasas y azúcares, contribuye a dinamizar nuestras digestiones.
Cronobiología
Tan importante como lo que comemos es cuándo lo comemos. Hay que tener en cuenta que nuestro organismo y sus funciones biológicas y metabólicas dependen de las horas del día y de la luz solar, lo que conocemos como cronobiología. Por lo tanto, los especialistas del departamento científico del laboratorio PiLeJe explican que consumir alimentos durante las horas en las que hay luz solar natural y dormir suficientes horas por la noche crea hábitos saludables “que ayudan a conseguir digestiones más eficientes y eficaces”.
Respetar los ritmos naturales del cuerpo juega un papel importante. Nuestro organismo responde a la cronobiología, por lo que, la regularidad en las horas de ingesta, la moderación en la cantidad y, especialmente, evitar cenas copiosas, permite que el sistema digestivo funcione de manera óptima reduciendo el riesgo de problemas como el reflujo. Por lo tanto, sincronizar las comidas con el día y asegurarse un buen descanso nocturno son las claves para optimizar la salud digestiva.
El estrés y su influencia en el sistema digestivo
El estrés es uno de los principales factores que afectan negativamente a la digestión. A través del eje microbiota-intestino-cerebro, existe una conexión directa entre nuestras emociones y el sistema digestivo. “El estrés crónico genera catecolaminas que favorecen el crecimiento de bacterias dañinas como E. coli, perjudicando la microbiota y causando inflamación, molestias digestivas y alteraciones del tránsito intestinal”, constatan desde PiLeJe.
Para contrarrestar estos efectos, es fundamental implementar estrategias que promuevan el bienestar mental. Actividades como yoga, meditación y ejercicio físico regular no solo ayudan a liberar tensiones, sino que también mejoran el tránsito intestinal.
Asimismo, los expertos de PiLeJe explican que la presencia de trastornos depresivos se asocia con una disminución de las cantidades de bifidobacterias y / o lactobacilos a nivel fecal: “También se ha sugerido en estudios científicos que el aumento en la permeabilidad intestinal asociado a la traslocación bacteriana podría ser un factor responsable de un terreno depresivo“.
Cuando la disbiosis de la microbiota intestinal está involucrada de alguna manera en la patología, como es el caso de los trastornos digestivos en pacientes con estrés y problemas como ansiedad o depresión, los especialistas del departamento científico del laboratorio PiLeJe recomiendan la complementación con probióticos: “En los casos en los que queremos generar una buena comunicación entre nuestra microbiota, el intestino y el cerebro y para ello, los psicobióticos serán la recomendación más satisfactoria. Los psicobióticos son probióticos que ejercen efectos beneficiosos en el bienestar mental del paciente, actuando desde el intestino”.
El papel de los probióticos y prebióticos
La microbiota intestinal puede desequilibrarse por múltiples razones, como una mala alimentación, el uso prolongado de antibióticos o el estrés. La ingesta de probióticos (bacterias beneficiosas presentes en los alimentos fermentados) y prebióticos (fibras no digeribles que alimentan nuestra microbiota protectora) en la alimentación diaria es imprescindible para contribuir a nuestra salud digestiva y bienestar. Pero cuando la microbiota y el ecosistema intestinal en general, se han visto perturbados, es necesaria la utilización de complementos alimenticios a base de probióticos, prebióticos o también postbióticos para contribuir al retorno al equilibrio. Y obviamente, estos complementos, deben ser de calidad, seguridad y efectividad máxima.
Por otro lado, los prebióticos son fibras que alimentan las bacterias beneficiosas, y complementan el efecto de los probióticos. Incorporar alimentos fermentados como kéfir, yogur natural, miso o chucrut en la dieta es una forma natural de aportar estas sustancias.
La importancia del consejo farmacéutico
El farmacéutico es a menudo el primer profesional de salud al que los pacientes consultan sobre problemas digestivos. Su papel va más allá de dispensar medicamentos porque también ofrecen recomendaciones para adoptar hábitos saludables en alimentación y estilo de vida. Desde el mostrador de la farmacia se pueden dar consejos sobre alimentos a evitar en determinadas situaciones como por ejemplo un intestino inflamado.
“Algo tan sencillo como recomendar el acompañamiento con probióticos siempre que se vaya a dispensar un antibiótico a un paciente puede evitar problemas digestivos a corto, medio e incluso largo plazo como desarrollar un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, comúnmente conocido como SIBO, o desarrollar un síndrome de intestino irritable”, constatan los expertos de PiLeJe.
Los profesionales sanitarios y los pacientes deben trabajar juntos en la prevención porque tal y como explican los científicos consultados, un sistema digestivo saludable es la base de un cuerpo y una mente en armonía. Para poder ofrecer este servicio de prevención y aconsejar debidamente, “es imprescindible una formación continuada de los equipos de oficina de farmacia para conocer bien todos los complementos de los que disponen en la farmacia y así poder ofrecer un consejo de calidad al paciente”, concluyen desde PiLeJe.
Problemas digestivos comunes y cómo manejarlos
El sistema digestivo es susceptible a diversas afecciones, desde estreñimiento hasta trastornos más complejos como el síndrome del intestino irritable o la enfermedad inflamatoria intestinal. En España, La Federación Española de Aparato Digestivo (FEAD) destacan que entre las afecciones más comunes están:
- Estreñimiento: a menudo relacionado con una dieta baja en fibra y falta de actividad física. Incluir alimentos ricos en fibra y mantenerse hidratado son medidas efectivas.
- Reflujo gastroesofágico y la acidez de estómago: evitar comidas copiosas, picantes y grasas saturadas puede reducir los síntomas. Medicamentos como omeprazol, disponibles en farmacias, son efectivos bajo supervisión médica.
- Úlcera péptica: es un daño que se produce en la mucosa que recubre el tubo digestivo y que es una de las enfermedades con mayor prevalencia en las sociedades modernas y se estima que un 10% de la población en Europa la padecerá en algún momento de su vida.
- Diarreas o la urgencia rectal: que puede ser por una mala alimentación, una intoxicación o alguna enfermedad más grave por lo que si son persistentes conviene consultar a un especialista.
Cuidar el sistema digestivo implica adoptar un enfoque integral que combine alimentación consciente, manejo del estrés y consultas regulares con profesionales de la salud. Los farmacéuticos, como aliados clave, pueden proporcionar soluciones personalizadas para prevenir y tratar trastornos digestivos, ayudando a los pacientes a lograr un bienestar integral.
