El protector solar también se ingiere

Adiós al mal tiempo, adiós a los abrigos y a la manga larga, y hola al sol sobre nuestra piel, a las actividades al aire libre, a ese bonito tono moreno… Pero cuidado, porque los rayos de sol son nocivos si no se toman precauciones

protector-solarEs esencial usar protectores solares y, aún mejor, empezar a preparar nuestro organismo con antelación mediante suplementos alimenticios a base de carotenoides que refuercen nuestra producción de melanina.

El sol emite rayos ultravioleta de distintos tipos: UV-A, UV-B y UV-C. Este último tipo no llega a nosotros, pero los dos primeros sí. Los rayos ultravioletas A son los que más se relacionan con el envejecimiento de la piel y de las células, y los ultravioletas B son los que potencian la pigmentación de la piel y nos proporcionan ese deseado tono bronceado, aunque también en exceso son nocivos.

Cuando nos exponemos a la radiación UV-B, favorecemos la pigmentación de la piel al ponerse en marcha la producción de melanina. La síntesis de la melanina parte de un aminoácido, la tirosina, en unas células que se llaman melanocitos y que están en la capa más superficial de la piel o epidermis. Esa melanina que proporciona a nuestra epidermis un tono bronceado ejerce una función protectora frente a los rayos solares. Sin embargo, esa protección no es ilimitada: la melanina no nos protege, por ejemplo, del efecto envejecimiento y oxidante de los rayos UV-A.

Es muy importante entender que la producción de melanina por parte de nuestro organismo es una reacción defensiva y adaptativa, ante la agresión que supone la radiación solar. Ponerse moreno o morena, por lo tanto, no es lo más deseable desde el punto de vista de la salud, modas aparte. Además, los melanocitos se van reduciendo según va avanzando la edad hasta en un 10 por ciento cada década. No debemos confiarnos.

El sol, fuente de Vitamina D

Aun así, no todo son malas noticias. Los rayos de sol son necesarios para que nuestro organismo sintetice la vitamina D, fundamental para el metabolismo del calcio y la mineralización de los huesos. Es cierto que hay alimentos que contienen vitamina D, como el aceite de hígado de bacalao, los pescados grasos como el atún, las sardinas o el salmón, o la leche enriquecida, pero todos esos alimentos no cubren más que el 10% de nuestras necesidades. El 90% de nuestras reservas de vitamina D provienen del sol.

Por eso no hay que cortar drásticamente con los baños de sol, sino que hay que aprender a aprovechar sus efectos benéficos minimizando los riesgos. Es muy importante no tomar el sol en las horas centrales del día, cuando la radiación es más intensa, y limitar nuestro tiempo de exposición. Las cremas bronceadoras contienen filtros químicos que nos protegen de los efectos nocivos de los rayos UV, pero que también limitan la absorción de esos rayos por parte de nuestra piel, tan necesarios para obtener vitamina D; por eso debemos controlar su uso y reforzar nuestras defensas por otras vías.

Existen en el mercado complementos alimenticios que ayudan a proteger la piel y obtener un bronceado saludable. Es recomendable comenzar a utilizarlos antes de la temporada de vacaciones, sea montaña o playa; cuanto antes mejor, para garantizar que nuestro organismo tiene reservas suficientes de antioxidantes para hacer frente a los baños de sol del verano. Estos suplementos suelen contener plantas, flavonoides, carotenoides, selenio y vitamina D para estimular la pigmentación natural de la piel y ayudar a los sistemas fotoprotectores de nuestro organismo. Constituyen un valioso apoyo para mantener la salud de la piel y ayudan a nuestra dermis a luchar contra elementos externos que pueden afectarla.

Carotenoides para protegernos y broncearnos

Uno de los ingredientes más utilizados en este tipo de complementos alimenticios es la astaxantina, un carotenoide de color naranja/rosado que se encuentra comúnmente en plantas y mariscos marinos. Es un poderoso antioxidante y modula el sistema inmune. Se sugiere que proporciona efectos benéficos para la salud humana, incluida la inhibición de la oxidación de las LDL (lipoproteínas de baja densidad), la fotoprotección ultravioleta y la profilaxis de las úlceras bacterianas del estómago. También puede prevenir y/o reducir los efectos del fotoenvejecimiento asociado a la radiación UV-A, como la flacidez o la formación de arrugas en la piel.

El licopeno es otro carotenoide muy valorado a la hora de proteger la piel de los rayos solares. Esta sustancia lipófila es la responsable del color rojo en varias frutas y verduras como el tomate, la sandía o la guayaba, y es conocida por sus propiedades antioxidantes. También la luteína, otro carotenoide presente en plantas verdes como las espinacas, tiene efectos antioxidantes.

Según un estudio transversal realizado por el Instituto de Investigación Leibniz de Medicina Ambiental en Dusseldorf, Alemania, la ingesta de un complejo de nutrientes de tomate rico en licopeno y cápsulas que contengan luteína, en contraste con el placebo, se asocia con una reducción significativa de la expresión de ARNm inducido por radiación ultravioleta. La luteína y el licopeno, además, protegen las células ARPE-19 del daño oxidativo, y este efecto protector puede estar asociado a la eliminación directa de especies reactivas de oxígeno, lo que indica que podrían ayudar a mitigar el daño oxidativo.

Y siguiendo con los carotenoides, no podemos olvidarnos del betacaroteno, fuente natural de vitamina A. Actúan como protectores de la piel contra el eritema producido por rayos UV y previenen las respuestas proinflamatorias producidas por el ozono. La suplementación con betacaroteno podría contribuir significativamente a la salud de la piel, y añadir a la fotoprotección, mediante filtros solares, una protección general contra el desarrollo de reacciones de quemadura solar. En combinación con otros carotenoides, puede estimular la melanogénesis de la piel.

Selenio y vitaminas

Estos complementos alimenticios, auténticos protectores solares en cápsulas, pueden incluir también en sus fórmulas un alto contenido en selenio y vitaminas A y D3. El selenio contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo, y la vitamina A favorece el mantenimiento de la piel en condiciones normales. La vitamina D3, por su parte, también se suele incluir para compensar el uso de los filtros solares en forma de cremas, ya que como hemos visto dificultan la entrada de los rayos UV en nuestro organismo.

En definitiva, ahora que ya tenemos el verano a la vuelta de la esquina, conviene iniciar cuanto antes una estrategia adecuada y eficaz que nos ayude a proteger la piel y obtener un bronceado saludable, y podemos hacerlo recurriendo a complementos alimenticios que contengan astaxantina, luteína y licopeno y otros ingredientes antioxidantes. ¡El protector solar también se ingiere!

Dr. Jorge Enrique Ángel Lic. en Medicina y Medical Advisor en Laboratorio Equisalud

(Esta información ha sido elaborada con fines informativos y no intenta reemplazar el consejo o tratamiento médico. Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta variada y equilibrada y un estilo de vida saludable. Antes de tomar cualquier decisión, debe consultar con un profesional de la salud).

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