Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda: “Si no hubiera genéricos, la factura de medicamentos sería mil millones más cara”

El secretario general de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos, Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda, habla con “farmanatur” para explicar los objetivos que tiene la organización de cara a incrementar la penetración de genéricos en nuestro país y los problemas con los que se encuentra el sector

Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda
Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda

Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda es el secretario general de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG) desde febrero de 2008. Es licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid, MBA y PDAP en Dirección de Asuntos Públicos por ICADE y Diplomado en Business Management por ESIC. Su trayectoria profesional siempre se ha desarrollado en la Industria Farmacéutica, desempeñando cargos de responsabilidad en empresas nacionales e internacionales.

  • En general, ¿qué papel desempeña la AESEG en la sociedad?

Somos la asociación española que integra todas las compañías farmacéuticas de medicamentos genéricos. Representamos al 95% de los valores, prácticamente están todos. Y nuestro objetivo fundamental es defender los intereses comunes de todos los asociados ante las administraciones sanitarias, comunidades autónomas, instituciones, etc.

  • Como secretario general de la AESEG, ¿qué opina sobre las medidas que ha puesto en marcha la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) para controlar el gasto en farmacias?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que AIReF es una institución consultiva, no es vinculante, emiten informes y después son evaluados por las diferentes administraciones que pueden estar de acuerdo o no. En nuestro caso, existen algunas medidas de AIReF, en cuanto a medicamentos genéricos, con las que estamos de acuerdo y otras con las que no. Una medida con la que coincidimos es el copago evitable, es decir, no obligar a las marcas fuera de patente a igualar el precio a los genéricos. Por lo tanto, si un paciente quiere la marca debe pagar la diferencia. Eso es coherente.

También estamos de acuerdo con la defensa que hace de incrementar la prescripción por principio activo. Sin embargo, estamos totalmente en contra de las subastas a nivel nacional, porque consideramos que las subastas son una medida que le da la exclusividad de comercialización a una única compañía o a unas pocas compañías y eso va en contra de los intereses de los pacientes.

Cualquier norma que tienda a dar la exclusividad de la comercialización a una compañía, tiene el riesgo de que se produzca un desabastecimiento. Es decir, si los pacientes están tomando un medicamento determinado y limitas la comercialización solamente a una compañía, en primer lugar haces que el paciente no entienda por qué su tratamiento habitual tiene que cambiar.

En segundo lugar, puede haber una ausencia de competencia entre compañías, pero sobre todo tienes el riesgo de que no tengan la capacidad de suministrar a todo un país un producto determinado. Lo más probable, como se ha visto en otros países, es que haya desabastecimientos.

  • Entonces, ¿las subastas no son buenas?

Creemos que las subastas no son buenas porque, evidentemente, obligan al ciudadano a escoger un único producto y a cambiar su tratamiento habitual, además no es bueno para el sector farmacéutico industrial de medicamento genérico porque le dan la exclusividad de comercialización a una única compañía y, lo más grave, es que seguro que va a haber desabastecimiento.

En ningún país europeo hay subastas, a excepción de Holanda y Alemania porque tienen modelos de Sanidad distintos que no son homologables al español. Y en ninguna comunidad autónoma hay subastas, a excepción de la Comunidad Autónoma de Andalucía, donde las había hasta que entró en vigor el nuevo Gobierno en el mes de diciembre, y las quitó. Ahora mismo hay una legislación en la que tenemos el sistema de precios de referencia que ya están produciendo un ahorro al sistema de más de mil millones de euros al año. Por lo que entendemos que estas medidas, aunque son alternativas, no producen desabastecimiento y permiten al paciente seguir con su tratamiento habitual.

  • Habla del problema del desabastecimiento, ¿cómo ve el problema en las farmacias de España?

El desabastecimiento es un tema muy sensible ahora mismo en España y en otros países de Europa, porque como estamos viendo en los medios de comunicación, es un problema que se ha ido incrementando año a año. Las razones son varias: en algunas ocasiones se están produciendo problemas en la producción de algunas compañías de principio activo. La demanda de algunos productos se ha incrementado muchísimo y las fábricas que fabrican los principios activos han llegado al límite de su capacidad de producción. Otra de las causas son los problemas de distribución y logística.

Por otro lado, los precios de algunos medicamentos son tan bajos que el umbral mínimo de rentabilidad queda afectado y las compañías que lo producen tienen que tomar la decisión de no continuar la fabricación. Es decir, el desabastecimiento es algo que está flotando como una preocupación en la sociedad últimamente por muchas razones, y una razón más sería ir a un sistema de subastas nacional donde se legalizaría la exclusiva de comercialización a una, dos o tres compañías cuando se podría dar a veinticinco. Es lógico. Si dejas la responsabilidad de un producto en manos de tres compañías, te arriesgas a que si falla una, las otras dos no sean capaces de suministrar todo. En cambio, si dejas que lo administren veinticinco compañías y se caen dos, no pasa nada, hay veintitrés que siguen produciendo. Es importante porque debemos pensar que los medicamentos no son productos de consumo, nadie los compra por placer. Estamos obligados a comprarlos para preservar lo más preciado para la persona, que es la salud.

  • Muchos farmacéuticos se quejan de vender genéricos a precio de chicle, ¿qué opina sobre esto?

Efectivamente. Un genérico sale al mercado como mínimo un 40% más económico que su homólogo de marca. Es decir, los precios de los medicamentos no son precios libres, son precios regulados, por ley el precio tiene que ser un 40% más económico que el de la marca, pero a lo largo de los años, por unos sistemas de valoraciones, los precios han seguido bajando y ha llegado un momento en el que los precios son tan bajos que el umbral de rentabilidad pasa la línea roja. Por ejemplo, el ibuprofeno, que es un tratamiento para un mes, está en 2,40 euros, pero es que un antibiótico como la amoxicilina está en 1,60 euros. Son tratamientos de un mes, llevan un envase, un blíster, un prospecto, unos comprimidos…y además, el valor añadido de que es un medicamento. Estamos hablando de precios similares a los que te puede costar un café. Hay una desproporción importante.

  • ¿Qué importancia tienen los genéricos para la sociedad, desde su punto de vista? ¿Son los que regulan el precio de los medicamentos de marca?

La importancia del genérico puede enfocarse en tres puntos. En primer lugar, producimos un ahorro al sistema, en concreto, más de mil millones de euros al año, porque bajamos el importe de la factura de medicamentos y además obligamos a las marcas fuera de patentes a que bajen los precios si quieren competir. Si no hubiera genérico, ninguna marca bajaría voluntariamente el precio. El genérico es un regulador del precio. Si no hubiera genéricos, la factura de medicamentos de entrada sería mil millones más cara.

Otro valor muy importante de cara al paciente es que incrementa el acceso a los tratamientos. La simvastatina, por ejemplo, es un tratamiento para bajar el colesterol, con lo que costaba hacer el tratamiento hace 15 años (cuando terminó la patente) de un paciente hoy tratamos a 23. Y esto es gracias al concurso de medicamento genérico. Es una conquista social, porque permite al paciente acceder a tratamientos a los que antes era difícil. Como sector industrial, somos un sector muy comprometido con el PIB español, de hecho, de cada diez genéricos que se consumen en España, siete se fabrican en nuestro país. Esto quiere decir que estamos comprometidos con el empleo, damos empleo a más de 34.000 personas entre puestos directos e indirectos, invertimos un 3% en innovación y desarrollo y también estamos comprometidos con las exportaciones.

  • ¿Qué le parece que Sanidad esté preparando un plan para “potenciar los medicamentos genéricos”?

Los genéricos llevan en nuestro país 21 años y hemos pasado por diferentes etapas. Una primera en la que nos costó mucho entrar en el mercado, porque había muchas campañas que generaban incertidumbre, lógicamente promovidas por las marcas que perdían la patente y quería seguir extendiendo su monopolio. Después, en la época de crisis (entre 2008 y el 2015), los genéricos tuvieron un repunte positivo fundamentalmente operado por las comunidades autónomas que vieron en el genérico una fuente de ahorro y promovieron propuestas muy activas para el desarrollo, pero en 2015 las administraciones pusieron el foco en el gasto hospitalario, que es el que está incrementando la factura de los medicamentos, en los tratamientos de productos biosimilares, tratamientos con medicamentos huérfanos… y el genérico estaba fuera del foco de atención.

La consecuencia de esto es que estos años nos hemos estancado en el 40%, que es una cifra lejana al 65% que se consigue de media en los países del entorno europeo. Entonces dijimos: “Estamos fuera del foco de atención, si ustedes no potencian el genérico, no va a haber inversiones y hay un riesgo de que esto afecte a la sostenibilidad del sistema”. Es cierto que en el 2018 hubo un proyecto de ley en el Congreso a iniciativa de UPyN e incluso la actual ministra María Luisa Carcedo, anunciaron que efectivamente había un problema con los genéricos y que había que hacer algo.

  • Ustedes defienden que el genérico es una complementariedad del medicamento de marca…

Efectivamente y esto es importante. El medicamento genérico es un sector complementario al innovador. No somos competitivos somos complementarios. Nosotros defendemos el medicamento innovador, es un motor de desarrollo y como ciudadanos queremos tratamientos nuevos, pero entendemos que cuando termina la patente de una marca después de 20 años de exclusiva, creemos que es el momento de los genéricos. Es más, lo ideal sería que esos mil millones de ahorro que produce el genérico se revirtieran para una mejor financiación de productos innovadores nuevos como la Hepatitis C o incluso mejores recursos financieros para Sanidad. Esto quiere decir que igual que hay un plan de genéricos, también debería haber un plan de innovadores, medicamentos huérfanos, biológicos etc. Es decir, entendemos que la administración tiene que tener un plan para cada grupo de medicamentos de manera independiente, porque todos somos complementarios.

  • Desde la AESEG, ¿cuáles son los objetivos que tiene a corto medio plazo? ¿Qué demanda el sector de los genéricos?

A corto medio plazo queremos que haya una norma que diferencie claramente un genérico de una marca, y fundamentalmente se diferencian en el precio y en las condiciones. Es decir, la ley no puede obligar a una marca a que ponga el precio del genérico. Tienen que dejar que sea el mercado el que regule. Otra medida que demandamos es que cuando salga un medicamento genérico nuevo al mercado pase un tiempo hasta que se forme el sistema de precios de referencia, porque eso nos va a permitir coger el mercado.

Otro objetivo que queremos conseguir es que haya un incremento de inscripción por principio activo. A nosotros nos interesa la prescripción por principio activo, primero porque es una recomendación de la OMS. Segundo porque entendemos que el ciudadano prefiere la prescripción por principio activo porque lo reconoce más fácilmente, y tercero porque nosotros la denominación de un genérico la hacemos por el principio activo. No tenemos una marca de fantasía, nosotros lo llamamos ibuprofeno, después el nombre del laboratorio que es pharma y después las siglas FG que son el equivalente al farmacéutico genérico.

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