La Farmacia Jimeno de Peñaranda de Duero es la farmacia en activo más antigua de España y a lo largo de sus 300 años ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos mientras que su local ha permanecido intacto, como atrapado en el tiempo.

La Farmacia Jimeno de Peñaranda de Duero (Burgos) es hoy un ejemplo de cómo una farmacia con tres siglos de historia puede mantenerse plenamente integrada en el ejercicio profesional contemporáneo. Al frente se encuentra María José Jimeno, farmacéutica titular y octava generación de una saga familiar dedicada a la farmacia desde 1725.
Creada por el boticario Lucas Jimeno Briongos en este municipio burgalés que hoy en día cuenta con 464 habitantes, esta farmacia sigue viva manteniendo la esencia de su año de fundación y adaptada a las últimas tecnologías.
A pesar de su valor patrimonial e histórico, la botica desarrolla su actividad diaria como cualquier otra oficina de farmacia, con dispensación de medicamentos, gestión de la receta electrónica y una oferta de parafarmacia adaptada a las necesidades reales de su entorno.
María José Jimeno ha vivido desde siempre la vida de la farmacia. Recuerda con mucho cariño las tardes en el jardín de la botica con su abuelo y destaca el compromiso familiar con la Comunidad: “Se despachaba a cualquier hora y se cobraba en vino y cereal que es lo que más había en la zona”.
La trayectoria profesional de la farmacéutica refleja también una fuerte vocación sanitaria. Tras licenciarse en Farmacia, amplió su formación con másteres en nutrición e inició su tesis doctoral antes de incorporarse definitivamente a la farmacia familiar. Aunque no ejerce como nutricionista, reconoce que su especialización le permite asesorar en aspectos relacionados con la alimentación y su relación con la salud y los medicamentos.
Actualmente, ella despacha en la farmacia todos los días, pero cuenta con una auxiliar que le ayuda en las tareas porque cree firmemente que el papel del auxiliar “es muy importante en la farmacia”. La formación, el respeto y tomarse el tiempo necesario para atender a sus clientes es algo que ambas comparten.
Demanda y productos
Esta farmacia no solo da servicio a Peñaranda de Duero, sino también a otros cuatro pueblos del entorno. El perfil de los pacientes es mayoritariamente envejecido, una característica común en amplias zonas rurales de Castilla, que condiciona tanto la demanda asistencial como el enfoque profesional. La titular explica que la farmacia dispone de todos los medicamentos habituales y de una selección de productos de parafarmacia, aunque reconoce que “este sector no siempre resulta sencillo en el medio rural con una población muy diseminada y envejecida”.
Las categorías de productos de parafarmacia que más peso tienen en la botica están directamente relacionadas con las necesidades de la población. Destacan los tratamientos faciales antiedad, el cuidado de las articulaciones y el abordaje del dolor articular, así como la salud bucal. María José señala que los pacientes acuden a la farmacia “a pedir consejo”, lo que refuerza el papel del farmacéutico como profesional sanitario de referencia, junto al médico, en el ámbito local.
En este contexto, la incorporación de la receta electrónica ha supuesto, según destaca María José: “Uno de los mayores hitos vividos en la farmacia española. Considero que ha facilitado enormemente el acceso a la medicación, ha reducido la carga asistencial en las consultas médicas y ha mejorado la continuidad de los tratamientos, especialmente en pacientes crónicos y en el entorno rural”.
El consejo farmacéutico es fundamental
En una farmacia rural como la Botica Ximeno, el consejo farmacéutico adquiere una dimensión especialmente relevante. María José subraya: “El valor diferencial reside en la recomendación profesional y en la relación de confianza con los pacientes”. Según explica, ese vínculo se ha construido de forma progresiva, apoyándose en la cercanía, el conocimiento del paciente y una selección cuidada de productos con buena relación calidad-precio.
Conoce a casi todas las personas de su pueblo que entran en la farmacia y también sus tratamientos, por eso, cuando algo no “le encaja”, lo consulta con el médico local que acude tres días al pueblo. Desempeña una labor sanitaria fundamental en la zona, cuando no hay médico, los pacientes acuden a la botica a consultarle antes de desplazarse al hospital más cercano, que está a más de media hora en coche. Ella atiende, tranquiliza y deriva al médico cuando lo considera oportuno.
Esta cercanía convierte a la farmacia en un punto de apoyo esencial dentro del sistema sanitario. Un papel que, según explica, se ha mantenido intacto a lo largo del tiempo, sobre todo en el entorno rural.
Tradición y modernidad
En la Botica Ximeno se conservan los tarros históricos de plantas medicinales y un jardín que ya en el siglo XIX incluía una lista detallada de especies utilizadas con fines terapéuticos. Lejos de tratarse de un conocimiento obsoleto, la titular explica que los farmacéuticos han estudiado siempre las plantas medicinales y su aplicación: “Todavía conservamos una lista de las plantas medicinales que había en el jardín en 1871, que era cuando estaba al frente mi tatarabuelo”, explica con emoción.
En la práctica diaria, el uso de la Fitoterapia se adapta a las demandas actuales mediante preparados como jarabes elaborados con plantas medicinales, productos con propóleo o formulaciones orientadas al alivio de catarros y resfriados. “No se trata de dispensar materia prima sin más, sino de ofrecer soluciones ajustadas a los hábitos y expectativas actuales de los pacientes”, declara la propietaria.
Además, continúa formándose y aplicando sus conocimientos a la farmacia e incorporando las últimas tecnologías. Tiene su propia página web en la que recientemente ha incorporado la venta online a nivel nacional y está presente en las redes sociales Instagram y Facebook: “Afrontamos un nuevo reto, en el que la tecnología y el comercio on line forman parte de nuestra vida”, explica la propietaria aunque también asegura que prefiere, y “con mucha diferencia”, la venta directa y el trato personal a la venta a distancia y a la comunicación online: “Hay que estar en internet, pero me parece algo muy frío, es algo donde solo importa el precio. Tengo venta online porque hay que tenerla, pero prefiero que vengan o incluso que me llamen por teléfono y poder dar mi consejo en directo”.
Exposición Apotecarius, 300 años de farmacia
Esta visión del farmacéutico como profesional sanitario cercano y accesible es uno de los ejes de la exposición Apotecarius. 300 años de farmacia, en la que María José participa como miembro del comité científico. La muestra, organizada con la colección del Colegio de Farmacéuticos de Burgos, recorre los principales hitos sanitarios vividos por las ocho generaciones de farmacéuticos que han estado al frente de la Botica Ximeno.
A través de documentos, objetos, medicamentos antiguos y material audiovisual, la exposición pone en valor la evolución de la Farmacia, desde la formulación tradicional hasta losmedicamentos más innovadores. “La muestra habla de la historia de la farmacia a través de mis antepasados y de mí misma. Refleja como la Farmacia Jimeno ha estado presente en todas las épocas, adaptándose a los cambios científicos y sociales, pero manteniendo constante el consejo farmacéutico y la atención a la población”.
Actualmente, la exposición puede visitarse en Peñaranda de Duero y está concebida con vocación itinerante, con el objetivo de acercar la historia de la farmacia tanto a profesionales como al público general. María José destaca que se trata de una muestra pensada para que cualquier persona pueda entenderla y disfrutarla, combinando el rigor histórico con un componente emocional que conecta con la memoria colectiva.
Un futuro incierto para la farmacia rural
La despoblación es una de las grandes amenazas que pesan sobre la farmacia rural. María José no oculta que el futuro es incierto, pero considera que esta realidad refuerza, al mismo tiempo, el papel sanitario del farmacéutico. En muchas localidades, la farmacia es el recurso sanitario más accesible, con amplios horarios de apertura y una presencia constante. Cuando no hay consulta médica, es el farmacéutico quien permanece disponible para atender a la población, orientar y derivar cuando es necesario.
Esta función cobra especial importancia en su entorno, donde no siempre hay consulta médica diaria y el hospital más cercano se encuentra a varios kilómetros de distancia. En este contexto, la farmacia se consolida como un punto clave del sistema sanitario, tanto por su accesibilidad como por su capacidad de respuesta ante problemas de salud leves y consultas frecuentes.
Para María José, el mensaje que deja tanto la historia de la Farmacia Jimeno como la realidad diaria de la farmacia rural es claro: “El farmacéutico ha sido y sigue siendo un profesional sanitario esencial”. Un papel que, a su juicio, debe ser cada vez más reconocido, especialmente en aquellos entornos donde la farmacia es, muchas veces, el primer y más cercano punto de atención sanitaria.
