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La revista del canal farmacia

Farmacia María Teresa Álvarez de Sotomayor Paz: Un legado de salud integral

En el número 9 de la calle Brenes, en pleno corazón del barrio de La Macarena en Sevilla, la farmacia María Teresa Álvarez resiste al paso del tiempo como un faro encendido en medio del vaivén del siglo XXI.

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Más que un establecimiento de salud, este espacio, discreto por fuera pero lleno de vida por dentro, es testimonio de una historia familiar y vocacional que comenzó hace más de medio siglo. Allí, donde hoy los mostradores han cedido terreno a mesas de atención personalizada, se despliega cada día una forma muy particular de entender la farmacia: con cercanía, conocimiento y pasión por el paciente.

La actual titular de la farmacia de la calle Brenes, 9 de la ciudad hispalense, María Teresa Álvarez de Sotomayor Paz (Tete para los amigos), no necesita pensarlo mucho cuando se le pregunta por los orígenes de esta botica. “Fue abierta por mi madre, Tere de Paz, en 1970. Ejerció con total dedicación hasta su jubilación”, explica con una mezcla de admiración y ternura que no esconde. Desde entonces, la farmacia ha sido algo más que un lugar de trabajo: ha sido un espacio de compromiso con la salud, un centro asistencial que ha crecido de la mano de quienes han creído en su propósito.

“Yo soy la titular en la actualidad, llevo trabajando en ella casi 30 años, adoro mi trabajo, y siempre estoy desarrollando nuevos proyectos dentro de mi pequeño centro de salud, porque así es como yo veo la farmacia desde el comienzo de mi carrera profesional”. Así queda claro que, para María Teresa, la farmacia no es un simple punto de venta ni una dispensadora de medicamentos. Esa visión ha guiado la evolución del establecimiento, que ha pasado de ser una botica tradicional a convertirse en un espacio donde la atención farmacéutica personalizada es el pilar fundamental. “Desde mi inicio en 1996 hasta hoy, la farmacia se ha hecho mucho más asistencial, más profesional”, resume.

María Teresa, licenciada en Farmacia por la Universidad de Sevilla en 1996, confiesa que su vocación no fue inmediata. “Estuve a punto de estudiar Física. Supongo que al principio me dejé llevar por la tradición familiar. Pero la carrera me gustó mucho y el trato con los pacientes terminó de engancharme a esta profesión”. Desde entonces, su trayectoria ha sido la de una profesional que no ha dejado de formarse: máster en Atención Farmacéutica, experta en ensayos clínicos, en prevención del cáncer de piel, y actualmente estudiante del grado de Nutrición en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Un perfil inquieto, en continua búsqueda, siempre con los ojos puestos en lo que puede aportar más y mejor a sus pacientes.

Reflejo de la sociedad

Los cambios en la farmacia desde que ella la conoce no sólo han sido estructurales o estéticos, sino que reflejan una transformación más profunda: la del perfil de los pacientes. “Hoy están mucho más informados, pero muchas veces mal informados”, advierte. Internet, las redes sociales y la facilidad para acceder a contenidos médicos han modificado radicalmente la relación con la salud. “Nuestro trabajo también es aclarar dudas y ofrecer una atención más personalizada. En ocasiones llegan con ideas erróneas o incluso peligrosas”.

Es en ese contexto donde María Teresa ha desarrollado una oferta de servicios que trasciende la dispensación de medicamentos. En su farmacia, se acompaña al paciente diabético con un enfoque integral centrado en la medicación y la nutrición; se hace seguimiento a hipertensos y personas con riesgo cardiovascular; se trabaja en la prevención del ictus con programas específicos; y se ayuda a dejar de fumar con planes de deshabituación tabáquica que incluyen apoyo emocional y seguimiento continuo.

Además, en colaboración con especialistas, han implementado servicios de teledermatología enfocados en la prevención del cáncer de piel y el diagnóstico de alopecias. “Contamos con un laboratorio de formulación magistral y elaboramos preparados oficinales”, añade. Y para aquellos pacientes mayores que requieren una organización rigurosa de su tratamiento, disponen de sistemas personalizados de dosificación semanal, una herramienta especialmente valiosa para garantizar adherencia y seguridad.

“Atención humana, individualizada, cercana”

A pesar de la evidente proyección de futuro de su trabajo, María Teresa confiesa que no planifica a medio o largo plazo. “Prefiero ir adaptándome a las necesidades de los pacientes y a las nuevas oportunidades que surjan. Mi enfoque siempre ha sido ofrecer el mejor servicio posible en el día a día”. No es una postura improvisada, sino una forma muy consciente de navegar en un mundo cambiante sin perder el rumbo esencial: la atención humana, individualizada, cercana.

En el horizonte más inmediato, eso sí, hay un nuevo proyecto que le hace especial ilusión y para lo que se está formando en la actualidad: la incorporación de un servicio de nutrición. “Será un complemento esencial para seguir ofreciendo un servicio integral”, explica. En su mirada está claro que la farmacia del futuro —la que ella ya ensaya día a día— será un espacio multifuncional, centrado en el bienestar del paciente desde múltiples ángulos.

La formación continua ha sido uno de los motores de su carrera. Más allá de los títulos, María Teresa ha cultivado su experiencia en áreas como hipertensión, diabetes, dermatología y deshabituación tabáquica. “Creo que tenemos que ser inquietos, con ganas de seguir siempre aprendiendo e innovando”, afirma. Esa inquietud se traslada también al equipo humano que la acompaña, para el cual tiene claras las prioridades: vocación de atención al público y compromiso con la actualización constante.

“No me imagino trabajar en una farmacia sin vocación de atención al público. Debe ser terrible”, dice entre risas, pero con absoluta convicción. Porque en su farmacia, la fidelidad del cliente no se mide en puntos acumulados o descuentos, sino en relaciones sólidas y confianza construida. “La fidelidad se trabaja día a día con esfuerzo y dedicación”, resume. A eso contribuyen también campañas de promoción de la salud, formaciones temáticas para los pacientes y una tarjeta de fidelización que funciona más como puente que como herramienta de marketing.

Sin prisa por lo digital

En un mundo volcado al comercio electrónico, sorprende saber que la farmacia de la calle Brenes no ha entrado en la venta online. “Nunca me ha atraído. Prefiero mantener el contacto directo con los pacientes, es una parte esencial de nuestro trabajo”, explica. No es una postura retrógrada, sino una defensa firme de un modelo que prioriza la relación humana. Eso no impide que estén presentes en redes sociales y cuenten con página web, aunque —admite con una sonrisa— “no las trabajamos tanto como nos gustaría”.

¿Son indispensables? “Más que indispensables, creo que son altamente recomendables”, matiza. Lo esencial, para ella, sigue siendo la conversación directa, el acompañamiento en el mostrador o la mesa, el consejo personalizado.

Hacia el futuro sin perder el alma

Preguntada por el porvenir del sector, María Teresa no ofrece prudentemente respuestas categóricas. Pero tiene claro que el papel del farmacéutico no dejará de crecer. “Con las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial podremos avanzar más rápido y ser más útiles a la sociedad. Tendremos que trabajar duro para adaptarnos”, dice. Eso sí, sin perder nunca lo que hace especial a su trabajo: la vocación, la cercanía, la pasión por cuidar.

Concretamente, al mencionar las categorías con más proyección, no duda en destacar la dermofarmacia, “seguirá creciendo porque estamos muy bien cualificados para este campo” y todo lo relacionado con la microbiota y la nutrición. También expresa entusiasmo por los avances en el tratamiento de la diabetes, que según ella, “cambiarán por completo el enfoque actual”.

En un rincón de Sevilla, la farmacia de María Teresa Álvarez de Sotomayor no solo vende medicamentos: escucha, acompaña, enseña, consuela. A través de los años y los cambios, ha mantenido una brújula firme: la del cuidado auténtico. En tiempos de algoritmos y envíos exprés, esta farmacia nos recuerda que la salud también necesita tiempo, atención y humanidad. Y eso no se despacha en una caja ni se descarga en una app. Eso se cultiva, cada día, en un lugar como el que regenta.