Laura Bárcena: “El deportista prefiere tener a un profesional de la salud como asesor”

La presencia cada vez mayor de productos para deportistas en las farmacias, unido al interés que los propios farmacéuticos tienen sobre el deporte, han sido dos factores clave para que Ágora ofrezca una formación especialmente orientada a la formación en nutrición y suplementación deportiva, para farmacéuticos. Hablamos con Laura Bárcena farmacéutica, deportista y formadora de dicho curso

  • Laura Bárcena, especialista en suplementación deportiva en la farmacia
    Laura Bárcena, especialista en suplementación deportiva en la farmacia

    Es usted una de las profesoras del curso “Nutrición y Suplementación en el Deporte” que Ágora organiza. ¿Con qué objetivo nace ese curso?

Con el objetivo de responder a las necesidades de los farmacéuticos. En los últimos años, hemos experimentado un crecimiento sin precedentes en el número de aficionados que practican deporte. Este incremento conlleva un aumento de las patologías asociadas: lesiones, problemas en la alimentación, etc. El farmacéutico cuenta con una buena formación en temas de alimentación y suplementación a nivel general y enfocada a patologías, pero no así cuando nos referimos al deporte. Nuestra intención es la de acercar y proveer de herramientas a nuestros alumnos, para que puedan dar respuesta a esta nueva necesidad.

  • ¿Qué fue lo que le movió a usted a especializarse en este tema?

Como farmacéutica de oficina de farmacia encuentro a muchos pacientes que sufren déficit de vitaminas, lesiones por sobrecarga o que se someten a dietas estrictas para modificar su composición corporal, a tenor de la práctica deportiva. Todo ello, unido a mi afición al deporte, me ha llevado a querer conocer más y descubrir cómo poder ayudar a mis pacientes en todo lo que gira en torno a su práctica deportiva.

  • ¿En qué medida los deportistas acuden a la farmacia para hacer consultas con respecto a este tema?

La mayoría de los deportistas, por desgracia, a día de hoy, no ven al farmacéutico como una persona de referencia, a la que consultar sus dudas sobre nutrición y suplementación deportiva. Normalmente, se informan en las redes sociales, páginas web, entrenadores y compañeros de gimnasio. Lo cual, en la mayoría de los casos, resulta una información incompleta, sesgada y poco personalizada. Nuestro trabajo es, precisamente, formarnos y desarrollar esta categoría para convertirnos en un punto de asesoramiento de confianza, como lo somos en tantos otros temas vinculados a la salud, ya que el deporte en sí, la alimentación adaptada a la práctica deportiva y las propias patologías concomitantes que tenga el paciente, condicionan su estado de salud.

  • ¿Cuáles son las consultas más frecuentes? ¿Qué aspectos básicos ha de conocer el farmacéutico en este sentido? ¿Cuáles son los suplementos más demandados por parte de los deportistas?

Normalmente nos preguntan por cansancio, falta de energía o preparados a base de glucosa. También sobre lesiones asociadas, traumatismos, etc., que están indirectamente relacionados con su estado nutricional. Aun así, debemos diferenciar y saber identificar aquellas preguntas directamente relacionadas con la práctica deportiva (soluciones de rehidratación, multivitamínicos, etc.) con aquellas “enmascaradas”. En estas últimas veremos a pacientes que acuden a preguntarnos por algunas vitaminas o minerales en concreto (vitaminas del grupo B, magnesio, hierro) u otros tratamientos específicos (diuréticos, laxantes, etc.) sin especificar que los toman como suplementación deportiva; en estos momentos debemos estar alerta y preguntar si practica algún deporte para poder dar las consejos y pautas necesarias.

Cuando el deportista es consciente de que el farmacéutico tiene buena formación al respecto, su nivel de interés cambia completamente y recurren a él para todo tipo de cuestiones relacionadas con el deporte y sus hábitos dietéticos. Lo que pone de manifiesto la buena aceptación que la figura de un farmacéutico tiene con estos conocimientos. El deportista prefiere tener a un profesional de la salud como asesor en estos temas.

  • ¿Hay muchos farmacéuticos interesados en nutrición y suplementación deportiva?

Afortunadamente, cada vez más, ya sea porque ellos o algún familiar suyo practica deporte y quieren aprender más al respecto o porque son conscientes de la necesidad emergente. Cada día hay más interés por trabajar productos específicos, por formarse al respecto y por dar un servicio completo con un consejo de calidad a sus pacientes.

  • Como farmacéutica, ¿considera que este tipo de consultas y productos relacionados van en aumento? ¿Cuáles son los principales motivos?

Sí, como ya se ha mencionado, tanto por el aumento del número de deportistas aficionados, la presión mediática de las redes sociales, influencers y marcas deportivas, como por el nivel de perfeccionamiento y conocimiento que se está desarrollando en torno al deporte. Sólo tenemos que ver el mundo del fútbol, donde hace unos años los deportistas “de élite” estaban en un estado de forma simplemente bueno y hoy en día son auténticos atletas que cuidan su alimentación al detalle. Esto trasciende a los aficionados, que cada vez se toman más en serio su práctica deportiva.

Depende también mucho del tipo de deporte, no es lo mismo si hablamos de suplementación o nutrición en un deportista de resistencia (ciclismo, ultramaratones…), que si nos referimos a un deportista de fuerza (musculación, crossfit…), sus necesidades son completamente diferentes. A día de hoy, desde la farmacia, podemos ofrecer una amplia variedad de productos específicos pero que, desde mi punto de vista, están más enfocados a los corredores o ciclistas que a los que practican levantamiento de pesas o musculación, aunque espero que todo evolucione y podamos cubrir las necesidades de ambos.

  • ¿Existe alguna restricción en la legislación farmacéutica con respecto a la venta de este tipo de productos?

Sí y no, es decir, disponemos de suficientes productos legales en el mercado, específicos para estos clientes, que no presentan ninguna limitación legal y son seguros y recomendables, en el contexto de un buen consejo personalizado. Si bien es cierto esto, también lo es que en la farmacia dispensamos medicamentos que pueden ser utilizados de manera inapropiada, con la finalidad de mejorar el rendimiento deportivo, como puede ser el uso de salbutamol, furosemida, efedrina, etc., así como los archiconocidos anabolizantes. Este tipo de tratamientos deben dispensarse con receta médica, pero incluso disponiendo de ésta el paciente, debemos controlar que no se realice un uso indebido o que ponga en riesgo su salud.

  • Se ha hablado mucho sobre si este tipo de suplementos son recomendables o no para los deportistas. ¿Cuándo y en qué medida es seguro consumirlos? ¿Son necesarios en todos los casos o una correcta alimentación y descanso son la mejor alternativa natural?

Siempre es necesario personalizar el consejo. En la mayoría de los casos podemos llegar a los requerimientos nutricionales a través de un estilo de vida saludable y una correcta alimentación. En muchos casos, nos encontramos deportistas que no pueden cumplir con estos requisitos y para ellos es necesario recurrir a la suplementación, puesto que debemos garantizar que cubran sus necesidades, pero por supuesto que no será en todos los casos.

La función de la suplementación es, como su nombre indica, suplementar la alimentación en aquellos puntos en los que no podemos llegar sólo con ésta. En el contexto de una dieta equilibrada, un consejo personalizado por un profesional experto en la salud y el deporte y con productos de calidad, podemos afirmar que es seguro el consumo.

El problema reside en que falle alguno de estos puntos: dietas inadecuadas que son sustituidas por suplementos, consejos genéricos por personas no expertas, productos de mala calidad o adulterados con sustancias peligrosas o sin eficacia, etc. Por ello, con una formación adecuada, el farmacéutico está en posición de recomendar de manera segura el uso de este tipo de productos, comercializados en muchos casos por laboratorios fabricantes de medicamentos, con los mismos criterios de eficacia, seguridad y calidad, a aquellos pacientes que, por sus características personales, los necesiten.

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