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Samira Marrero, farmacéutica especializada en dermofarmacia: “Hay gran variedad de protectores solares innovadores en las farmacias”

Especializada en dermofarmacia, Samira Marrero comparte sus conocimientos sobre este ámbito a través de su proyecto Dermoboticaria. Es una apasionada de la dermofarmacia y en esta entrevista nos desvela todas las claves de la protección solar.  

Samira Marrero es farmacéutica especializada en dermofarmacia. Durante los años posteriores a la finalización de su carrera, se especializó y se formó a través de diferentes tipos de másteres en Dermofarmacia. En 2017 creó un perfil en redes sociales bajo el nombre de @Dermoboticaria. Años después, lo que nació como un hobby se ha convertido en un proyecto mucho más serio a través del cual ayuda a otros profesionales del sector.

Dermoboticaria es un perfil especializado en la gestión del contenido de redes sociales para farmacias y en la formación avanzada en dermofarmacia para oficinas de farmacia con su proyecto PharmaSKIN PRO.

Además de a su proyecto, Samira Marrero también le dedica tiempo a sus seres queridos y a sí misma. Le gusta desconectar y pasear por la playa, aunque se considera una ‘workaholic’ y asegura que disfruta mucho formándose, aprendiendo, estudiando, innovando y desarrollando nuevas ideas. Gracias a eso, hoy en día es toda una especialista en el campo de la dermofarmacia, y ha compartido sus conocimientos con todos los lectores de farmanatur en esta entrevista.

¿Qué significa realmente el FPS y cómo se calcula?

El SPF es un indicador de la protección solar que ofrecen todos los productos de protección solar frente a la radiación ultravioleta B (UVB). Teniendo en cuenta que dentro del espectro de radiación está la ultravioleta B, la A, la luz visible y el infrarrojo, la B es la que tiene la menor longitud de onda, la que produce ese primer daño visible. Esto sería el eritema, el enrojecimiento de la piel o la futura quemadura solar. El SPF justamente lo que nos hace es ofrecernos protección frente a la luz ultravioleta B.

En este caso la máxima protección que existe es un 50+, que filtra hasta un 98% de la radiación UVB. No existe el SPF 100, eso hay que tenerlo muy claro. ¿Cómo se calcula? Realmente es un factor multiplicador, es decir, no es que yo me lo aplique y esté 50 minutos protegido. Esto va en relación al fototipo de piel.

¿Qué filtros solares son los más utilizados y qué ventajas o desventajas tienen?

Existen tres tipos de filtros: los físicos, los químicos y los biológicos. Los físicos ofrecen mayor tolerancia, es verdad que son mucho menos sensoriales y cosméticos, y lo que hacen es reflejar la radiación solar. Son ideales para pieles sensibles o reactivas o bebés desde los 6 meses hasta los 3 años. Los filtros químicos son mucho más cosméticos. Lo que hacen es absorber la radiación para transformarla en una mucho menos energética. Si tenemos una piel bastante reactiva, sensible o alterada, incluso en bebés de 6 meses a 3 años, no se aconseja el uso de filtros químicos, pero sí que se pueden utilizar tanto durante el embarazo como la lactancia. Los filtros biológicos son los antioxidantes y las enzimas reparadoras del daño solar, que lo que van a hacer justamente es frenar ese daño oxidativo que provoca la exposición al sol en nuestra piel.

En cuanto a ventajas, los físicos son mucho menos cosméticos, aunque cada vez se están consiguiendo mejores texturas de producto. El químico es mucho más sensorial y cosmético, pero es verdad que la desventaja principal es que no tiene tan alta tolerancia como sí tienen los físicos.

¿Qué errores comunes comete la población en el uso cotidiano del protector solar?

El gran desacierto es no aplicar la cantidad suficiente y no reaplicarnos durante el día. Nos dejamos zonas donde no aplicamos el protector solar, como por ejemplo, zona de orejas, brazos o de manos, que suelen estar más expuestas al sol. Utilizamos protección solar con color y no aplicamos la cantidad idónea. A veces tendemos a utilizar cremas que incluyen protección solar, pero no es suficiente porque no estamos aplicando la cantidad adecuada de producto.

¿Hay suficiente evidencia clínica sobre el impacto de la radiación infrarroja y la luz azul en la piel?

Sí, desde luego que hay evidencia suficiente sobre el impacto de la radiación infrarroja y luz azul en la piel, denominada la luz visible. Estos dos tipos de radiaciones atraviesan la dermis, son las que tienen una mayor longitud de onda, por tanto son las que ocasionan en mayor medida el cáncer de piel o el fotoenvejecimiento prematuro de la piel, es decir, la aparición de manchas y arrugas. Tanto desde fuentes artificiales, como el caso de la luz azul con el tema de las pantallas, como las fuentes naturales, que en este caso es el sol, sí que hay evidencia suficiente para afirmar que provocan ese daño en la piel, quizás un poco más a largo plazo.

¿Qué consejos puede dar un farmacéutico para personalizar la recomendación de un fotoprotector?

Ya no hay excusas, no podemos decir que no usamos protección solar por la textura, porque no nos gusta o porque nos deja residuos en la piel, porque hay muchísimas opciones dentro de la farmacia. Es recomendable elegir siempre el producto adecuado según nuestro tipo de piel y con ingredientes cosméticos si nos preocupan las manchas, los signos de envejecimiento, la hidratación de la piel o la piel grasa con acné. Aplicar siempre la cantidad suficiente y no olvidarnos nunca de la reaplicación, ya sea con el mismo producto o con productos específicos como pueden ser los pockets, los formatos en bruma o los stick transparentes. Soy muy fan de los productos de reaplicación, porque creo que nos facilita muchísimo el día a día. Por último, podemos recomendar también la fotoprotección vía oral, un refuerzo que incluye antioxidantes.

Dadas estas recomendaciones… ¿Cuáles son los productos clave que no deben faltar en el escaparate de una farmacia en temporada solar?

Obviamente un protector solar corporal, en diferentes formatos, ya sea en crema, en bruma o en loción. Un protector solar facial con color o sin color, incluso hablando de la doble protección solar, que sería aplicar primero uno sin color y a continuación con color, para reforzar aún más la protección solar. La fotoprotección vía oral, en cápsulas o en sticks. Por otro lado, el producto de reaplicación, que en este caso puede ser una bruma, en stick o en formato pocket. Y también podemos introducir dentro del escaparate un producto de protección solar capilar, que ya existen algunos en el mercado, dado que el cuero cabelludo puede sufrir quemaduras solares y la fibra capilar se daña muchísimo también con la exposición al sol. El rol del farmacéutico es clave a la hora de asesorar sobre todos estos diferentes productos.

¿Qué mitos sobre fotoprotección siguen muy arraigados y cómo se pueden desmontar desde la farmacia?

Sobre todo hay mucho miedo con respecto al uso de filtros químicos, porque hay personas que piensan que se absorben, llegan a la sangre y que pueden ser tóxicos. Desde luego que esto no es así: el filtro químico no llega al torrente sanguíneo. Los filtros químicos son completamente seguros, no hay que demonizarlos y son más que necesarios, siempre personalizando cada caso, para tener una adecuada protección solar.

Otro de los grandes mitos que existen con respecto a la protección solar es que si no sales de casa no hace falta ponerse protector solar. Esto dependerá de si estoy cerca de ventanas, de balcones o incluso también de si paso muchas horas frente a la pantalla del ordenador, porque también hemos visto que esa luz visible puede provocar fotoenvejecimiento prematuro de la piel.

¿Cómo ve la evolución de la fotoprotección en los próximos cinco años? ¿Tiene constancia de que se esté trabajando en innovaciones?

Afortunadamente, cada vez más los laboratorios están apostando mucho por fórmulas y texturas innovadoras, acabados diferentes y productos para la reaplicación. Este año 2025 ha sido uno de los años con mayores novedades dentro de la categoría de fotoprotección, así que estoy contenta y feliz porque se apueste tanto por el I+D+i. Creo que debería ser una de las grandes apuestas con respecto a los próximos años, sobre todo para reducir los índices de cáncer de piel que están aumentando y para concienciar sobre el uso del protector solar en la población.