“Tenemos que ir más allá”, Jesús Cabezudo

JESÚS CABEZÓNJesús Cabezudo es uno de tantos farmacéuticos convencidos de la capacidad de un sector que debe explotar todo su potencial. La farmacia evoluciona hacia lo que ya se denomina como farmacia 2.0. Un nuevo paso al frente para modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos que corren, como el que está dando Jesús Cabezudo en su oficina de farmacia de San Sebastián (Gipuzkoa). A este joven donostiarra no le faltan ganas e ilusión por formarse y apostar por una amplia cartera de servicios que hagan del suyo un establecimiento más competitivo y con un mejor horizonte. Su apuesta pasa por crear un vínculo más estrecho con el paciente.

Son ustedes la tercera generación de una histórica farmacia donostiarra, concretamente la que se encuentra en el número 54 de la calle San Francisco, en el barrio de Gros. Cuénteme la historia de la farmacia.

Mi abuelo, que era navarro, se casó con una donostiarra y montaron la farmacia aquí, en el barrio de Gros, a dos pasos de la playa de la Zurriola. Poco a poco, fueron gestionando la farmacia tal y como se hacía en la época, basándose en las fórmulas magistrales de manera tradicional. A partir de ahí, ésta es la historia de una farmacia que ha avanzado con el paso de los años. Mi padre modernizó la farmacia, hizo una gran obra hace unos 17 años y fue pionero en meter ordenadores, aunque tuvo sus tiras y aflojas con mi abuelo, que era más partidario de hacerlo todo de manera tradicional. Hace siete años empecé yo. Aproximadamente hace año y medio, mi hermana y yo empezamos a dinamizar completamente la farmacia hacia lo que llamamos la farmacia 2.0. Sin perder el arraigo tradicional y el respeto al medicamento, por supuesto, pero ofreciendo nuevos servicios.

¿Cuáles son esos servicios por los que están apostando?

Nosotros pensamos que actualmente es importante disponer de una cartera de servicios completa. Nosotros, por ejemplo, queríamos ofrecer un servicio dermocosmético puntero. Queríamos que fuese el mejor posible y hemos estado mirando durante casi un año cuál podía ser. Y otro tanto de lo mismo con el servicio capilar o el nutricional.

También se han metido de lleno con la medicina biorreguladora…

Yo me he formado en este área y la recomendamos, básicamente, porque entendemos que la medicina tradicional es necesaria, pero que existe esta medicina biorreguladora, una síntesis entre la medicina tradicional y la homeopatía, que aunque más a largo plazo, evidentemente, tiene la misma efectividad que la medicina tradicional pero sin los efectos secundarios de ésta. Nosotros siempre decimos que recomendar es gratis y que la información es gratuita.

Póngame un ejemplo…

Ante una contusión, por ejemplo, ¿por qué hay que tomar un ibuprofeno? La gente, aunque no se lo haya recomendado el médico, piensa: “Tengo dolor, pues me tomo un ibuprofeno y ya está”. Pero, ¿por qué no ir más allá, a la raíz del problema, en lugar de limitarnos a curar la sintomatología? Esta idea nos ha llevado a introducirnos muy de lleno en este campo de la medicina biorreguladora, que es fascinante y tiene un amplio espectro para poder solucionar todas las patologías. Y todo ello sin quitar nada a la medicina tradicional, que cuando es necesaria, es necesaria, y hay que ir al médico. Los farmacéuticos somos soldados en primera línea del frente y hacemos cada vez más una labor de Atención Primaria. Por eso, cuando vemos que no podemos solucionar el problema del paciente, siempre debemos derivarlo a un profesional, es decir, al médico.

El mundo cambia a una velocidad de vértigo y farmacias como la suya también están sabiendo modernizarse para adaptarse a los nuevos tiempos…

La farmacia ha cambiado muchísimo. Recuerdo cuando los pedidos se hacían por teléfono, línea a línea, medicamento a medicamento… Hoy en día, en cinco segundos tienes el pedido hecho a través del ordenador.

¿Ha cambiado también el paciente?

Sí, porque hoy en día el paciente puede acceder a toda la información que hay en la red. Actualmente el paciente cree que está más informado, aunque disponer de tantísima información a veces le lleve al error. En general, diría que somos bastante hipocondríacos y, aunque no tengamos nada, muchas veces buscamos en la red patologías o problemas asociados que seguramente no tenemos. Tener acceso a la información siempre es bueno, pero un exceso de información no lo es. Muchas veces el paciente pregunta por algo y, automáticamente, se responde a sí mismo con lo que ha leído por ahí. Y cuando no le dices lo que él ha leído, se cree que le estás engañando. La situación se puede poner un poco tensa porque él ha leído tal y cual…

Y claro, el farmacéutico debe saber orientar…

Para ser farmacéutico tienes que estudiar cinco años. Nos denominamos expertos en medicamento. En diez minutos que lees en Google una información cuya fuente, además, desconoces, no puedes pretender saber más que el farmacéutico. Debemos ejercer de orientadores y preguntarles dónde han leído eso… No pocas veces hemos tenido que utilizar el ordenador del mostrador para explicarle al paciente que eso que nos estaba diciendo no era cierto. El farmacéutico de hoy tiene un carácter mucho más social. Tenemos que estar mucho más cerca de un paciente con más información y también con más dudas. Esa labor, además, crea un vínculo más estrecho entre el farmacéutico y el paciente.

También han apostado por colgar vídeos en Youtube… ¿No es así?

Soy bastante hablador, me encanta estar con la gente y como muchos nos venían a consultar, me dije a mí mismo: ¿por qué no tener una ventana en la que podamos explicar una serie de temas a la gente? No queríamos hacer nada técnico porque seguro que habrá mucha gente que sepa mucho más que yo. Nos parecía interesante hablar para todos y se nos ocurrió hacer unos vídeos divulgativos, unos farmaconsejos, para que la gente pueda interpretar toda la información que tenemos en la farmacia y que, en mi opinión, no se conoce. Es un buen vehículo, una buena herramienta, para poder llegar a la gente.

¿Qué acogida están teniendo?

En Youtube, sorprendentemente, hay algún vídeo que supera las mil visitas. Otros se quedan en 500 y otros en 300, dependiendo del tema. Pero lo que está claro es que los temas de salud son muy recurrentes en internet. En nuestra página de Facebook, donde también colgamos los vídeos, tenemos más de mil seguidores, y recibimos a diario tres o cuatro mensajes internos con dudas sobre vacunas o medicamentos. Es una herramienta más que la farmacia puede utilizar.

Renovarse o morir, ya lo dice el refrán. ¿No le parece?

No podemos olvidar que la farmacia es un sector servicios y nos tenemos que amoldar a lo que la sociedad nos exige. Puedes optar por subirte al carro o no hacerlo, te puede gustar más o te puede gustar menos. En mi caso, me encanta lo que hago, me encanta facilitarle la vida al paciente, al cliente o al amigo, y eso hace que todo sea más fácil.

¿Debe la farmacia abrirse a nuevos horizontes?

Somos un sector que tiene que ir un poco más allá. Nuestro conocimiento no debe limitarse a leer la receta, saber interpretarla, dispensar y cobrar. No. Tenemos que dar un valor añadido a eso que hemos mamado desde pequeños, hemos aprendido y que, realmente, es vocacional. Yo creo que tenemos la capacidad de crear unos servicios para ampliar la oferta del sector farmacéutico, para ser más competitivos y ofrecer a la sociedad lo que nos está demandando. Tenemos la posibilidad y los conocimientos para ello.

 

 

 

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