Los expertos advierten que no deberíamos superar las 2 horas al día frente a pantallas, pero se calcula que pasamos más de 7 horas diarias expuestos a la luz azul.

En un entorno laboral y social cada vez más digitalizado, los ojos se enfrentan a un nuevo reto: la exposición prolongada a pantallas, que ya supera las 7 horas diarias en gran parte de la población adulta[1]. Esta tendencia ha dado lugar a un fenómeno creciente: la fatiga visual digital, causada principalmente por la luz azul emitida por dispositivos electrónicos como ordenadores, móviles o tabletas.
Se calcula que más de un 70% de la población sufre fatiga visual debido a la alta exposición a las pantallas[2], y que alrededor de 250.000 personas pueden ser sensibles a la exposición a la luz azul[3]. Los grupos más susceptibles pueden ser niños y adolescentes expuestos desde edades tempranas[4]; adultos y ancianos con mayor riesgo de aparición de patologías visuales como presbicia o DMAE[5]; trabajadores digitales o usuarios de lentes de contacto[6].
Aunque se recomienda no superar las 2 horas al día de exposición continua a pantallas, el ritmo de vida actual dificulta cumplir con esta recomendación. La luz azul, por su alta energía, puede penetrar en las estructuras profundas del ojo, afectando especialmente a la mácula y acelerando el envejecimiento celular. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la visión borrosa, irritación y sequedad ocular, dificultad para enfocar, dolor de cabeza e incluso alteraciones del sueño[7]. Además, la exposición a la luz azul se ha relacionado con el envejecimiento ocular prematuro, lo que podría aumentar el riesgo de enfermedades oculares como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y la aparición de cataratas[8].
En un contexto donde reducir significativamente el tiempo de uso de las pantallas no siempre es posible, es cada vez más necesario contar con soluciones que ayuden a proteger la salud visual frente al impacto acumulado de la luz azul. Algunos complementos específicos con antioxidantes pueden ayudar a neutralizar los efectos de la luz azul y favorecer el cuidado ocular diario.
Nurane® Blue Light de Salvat, el aliado contra la fatiga digital
El pigmento macular está compuesto de luteína y zeaxantina, dos sustancias antioxidantes que, según algunos estudios realizados podrían contribuir a la prevención del daño ocular convirtiéndose en una protección natural contra la luz azul[9]. El organismo no puede sintetizar estos antioxidantes por lo que depende de su ingesta a través de la alimentación.
Nurane® Blue Light del Grupo Farmacéutico Salvat contiene luteína, zeaxantina, vitamina E, y zinc, ingredientes que ayudan a reducir los efectos de la luz azul y al mantenimiento de la visión en condiciones normales.
Los estudios realizados revelan que la suplementación con 10 mg de luteína y 2 mg de zeaxantina al día se relacionan con un mejor rendimiento visual[10],[11].
Compromiso de Salvat con la oftalmología
Laboratorios Salvat se ha consolidado como un referente en oftalmología gracias a su fuerte apuesta por la innovación y el desarrollo de tratamientos eficaces que beneficien tanto a profesionales como a pacientes.
Bajo el claim “Nuestra visión mira por todos”, la compañía quiere mostrar su compromiso de avanzar y transformar el campo de la oftalmología con el desarrollo de soluciones innovadoras. Salvat está trabajando en el desarrollo de nuevos productos, como tratamientos innovadores para el ojo seco, degeneración macular asociada a la edad, y otras condiciones oculares.
Bibliografía
[1] RestingTech. (2024). Screen Time Statistics: Average Screen Time in US vs. the Rest of the World. Recuperado de https://www.restingtech.com/statistics/screen-time-statistics/
[2] The Vision Council. (2016). Eyes Overexposed: The Digital Device Dilemma. The Vision Council. Recuperado de https://www.thevisioncouncil.org/sites/default/files/VC_EyesOverexposed_Report2016.pdf
[3] Scientific Committee on Emerging and Newly Identified Health Risks (SCENIHR). Health Effects of Artificial Light. [Internet]. 2012. [último acceso marzo 2024]. Disponible en: https://ec.europa.eu/health/scientific_committees/emerging/docs/scenihr_o_035.pdf.
[4] ANSES opinion on the “effects on human health and the environment (fauna and flora) of systems using light-emitting diodes (LEDs)”. [Internet]. 2019. [último acceso marzo 2024]. Disponible en: https://www.anses.fr/en/system/files/AP2014SA0253EN.pdf.
[5] U.S. Patent No. 9,226,940 entitled “Methods for Treating Ocular Disorders” issued by the U.S. Patent and Trademark Office on January 5, 2016.
[6] Coles-Brennan C, Sulley A, Young G. Management of digital eye strain. Clin Exp Optom. 2019 Jan;102(1):18-29.
[7] Sharma H, Patil AD, Tetarbe T. Effects of blue light on human body. Eur J Pharm Med Res. 2022;9(11):292-293.
[8] SCHEER (Scientific Committee on Health, Environmental and Emerging Risks). (2018). Opinion on potential risks to human health of Light Emitting Diodes (LEDs). European Commission. 6 June 2018
[9] Cougnard-Gregoire A, Merle BMJ, Aslam T, Seddon JM, Aknin I, Klaver CCW, et al. Blue Light Exposure: Ocular Hazards and Prevention-A Narrative Review. Ophthalmol Ther. 2023 Apr;12(2):755-788
[10] Stringham JM, Hammond BR. Macular pigment and visual performance under glare conditions. Optom Vis Sci. 2008 Feb;85(2):82-8.
[11] Hammond BR, Fletcher LM, Roos F, Wittwer J, Schalch W. A double-blind, placebo-controlled study on the effects of lutein and zeaxanthin on photostress recovery, glare disability, and chromatic contrast. Invest Ophthalmol Vis Sci. 2014 Dec 2;55(12):8583-9.
