El nuevo centro de investigación en Azheimer dispone de un servicio de neuroimagen de alta calidad, así como instalaciones para realizar ensayos clínicos e investigación en cognición
La Fundación Pasqual Maragall ha dado un paso más en su lucha contra el Alzheimer con la puesta en marcha de su centro de investigación, el Barcelonaßeta Brain Research Center (BBRC). Se trata de un novedoso complejo con instalaciones de alto nivel dedicadas específicamente a la investigación clínica para la prevención del Alzheimer.
De esta forma, la Fundación Pasqual Maragall traslada su sede y unifica toda su actividad científica en este edificio, ofreciendo a los investigadores y colaboradores unas infraestructuras especializadas en el estudio del cerebro, y al servicio de las necesidades de investigación en este ámbito. El nuevo equipamiento está situado en la calle Wellington de Barcelona, dentro del Campus de la Ciutadella de la Universidad Pompeu Fabra, y ha sido diseñado por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg, Premio Nacional de Arquitectura en 2014.
El edificio cuenta con 4.276 m2 construidos divididos en 6 plantas sobre rasante y una planta subterránea. Actualmente, están ocupadas 4 plantas que acogen varios programas de investigación para la prevención del Alzheimer de la Fundación, como el Estudio Alfa o el proyecto europeo EPAD. Las tres plantas restantes permitirán el futuro crecimiento y se ocuparán dependiendo de las necesidades de los proyectos científicos. De este modo, el Programa de Investigación Clínica, que actualmente desarrolla el Estudio Alfa y la iniciativa europea EPAD, cuenta con siete despachos de investigación para atención y recogida de datos de voluntarios, un laboratorio para la gestión de muestras biológicas y una sala de congeladores y muestras.
El Programa de Grupos Terapéuticos para cuidadores dispone de una sala específica en la que se llevan a cabo sesiones de terapia grupal con cuidadores de enfermos de Alzheimer con el objetivo de proporcionarles herramientas que mejoren su calidad de vida. El centro también dispone de una Plataforma de Neuroimagen, con servicio de adquisición de imágenes y personal investigador especializado en posprocesamiento y análisis, dedicado en exclusiva a la investigación de neurociencias. Este hecho es significativo ya que, en general, las unidades de resonancia magnética se comparten entre múltiples especialidades médicas así como con personal clínico e investigador.
La plataforma cuenta con una máquina de resonancia magnética 3T de última generación destinada a la obtención de imágenes cerebrales de alta calidad, que permiten explorar cómo funciona el cerebro, entender la neurodegeneración y comprobar los efectos de los medicamentos de prevención que se administran. Cuenta también con la colaboración científica de Philips, experto tecnológico fabricante de la unidad. Finalmente, las oficinas de la Fundación ocupan una parte de la 4a planta y alojan las áreas de captación de fondos, comunicación y administración. En total, el edificio acoge actualmente a 53 trabajadores, más de la mitad de los cuales pertenecen al personal investigador del Barcelonaβeta Brain Research Center. La infraestructura actual permite realizar las visitas y pruebas de los cerca de 3.000 voluntarios que participan en los diversos estudios.
Estas nuevas instalaciones, junto con los programas que se llevan a cabo, sitúan al Barcelonaßeta Brain Research Center de la Fundación Pasqual Maragall como un centro de referencia, pionero a nivel estatal e internacional en investigación clínica para la prevención de la enfermedad del Alzheimer. En los últimos años, la investigación sobre esta enfermedad ha vivido un giro radical en su diseño y ejecución basado en la constatación de la existencia de una fase preclínica, que se inicia de manera silenciosa entre los 15 y 20 años previos a la aparición de los primeros síntomas.
Dicho giro ha propiciado la puesta en marcha de nuevos programas de investigación que, para proporcionar las claves para poder prevenirla, requieren de la participación de personas jóvenes y sanas. “En el campo del Alzheimer, el ámbito de conocimiento ha salido de los hospitales y se ha trasladado a la misma sociedad, por lo que es imprescindible desarrollar nuevos procesos, nuevas infraestructuras y nuevas formas de relación con los participantes”, explica el Dr. José Luís Molinuevo, director científico del Barcelonaβeta Brain Research Center de la Fundación Pasqual Maragall. “En este sentido, este centro se convierte en un referente para la multitud de iniciativas internacionales que reclaman la necesidad de disponer de espacios exclusivamente dedicados a la prevención de esta enfermedad”, subraya.
Cada 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer, enfermedad que afecta actualmente alrededor de 800.000 personas en España. Se desconoce el origen y las causas, se diagnostica tarde y no existe ningún tipo de medicación que retrase o frene su curso, ya que los medicamentos ensayados hasta el momento han fracasado. “Si fuésemos capaces de retrasar cinco años el inicio de los síntomas, el número de personas enfermas se reduciría a casi la mitad”, explica el Dr. Jordi Camí, director general de la Fundación, por eso “necesitamos estudiar qué ocurre en nuestro cerebro antes de que el Alzheimer se manifieste y que los daños sean irreversibles”.
Primera voluntaria española
Este verano, la Fundación ha incorporado su primera voluntaria al estudio europeo EPAD (European Prevention of Alzheimer’s Dementia), que tiene como objetivo empezar a testar fármacos que actúen en los estadios iniciales de la enfermedad del Alzheimer para evitar o ralentizar la aparición de los síntomas. Según el Dr. José Luis Molinuevo, colíder de EPAD, el “EPAD es una oportunidad única para ofrecer a personas sanas con riesgo de desarrollar Alzheimer la posibilidad de acceder al ensayo clínico más innovador diseñado para la prevención de esta enfermedad”.
Nueva campaña
En el contexto del Día Mundial del Alzheimer de este año, la Fundación lanza su nueva campaña anual “No dejes que el Alzheimer lo borre todo”. La campaña se centra en los efectos de la enfermedad del Alzheimer, tanto en la persona afectada como en sus familiares más cercanos. El objetivo es concienciar acerca de la necesidad de seguir trabajando para vencerla y apelar al compromiso y colaboración individual para un futuro sin Alzheimer.
