Todas las revistas en la HEMEROTECA »

La revista del canal farmacia

Cómo lidiar con el estrés en las farmacias comunitarias

El informe de la Federación Internacional de Farmacia (FIP) revela que el año pasado el 62% de los farmacéuticos encuestados reconocían haber experimentado agotamiento u otros problemas de salud mental

LEER EL ARTÍCULO EN PDF

Se sabe ahora que la pandemia ha marcado un antes y un después en la exposición al estrés. En este sentido, Pablo Caballero, farmacéutico del área de Divulgación Científica del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) explica que aunque no disponen de datos concretos para los farmacéuticos españoles, de acuerdo al estudio ‘La salud mental en la pandemia’ elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante la pandemia aumentaron los problemas para dormir o la sensación de estar decaído o deprimido, que son indicativos de un empeoramiento general de la salud mental.

Por otro lado, la Federación Internacional de Farmacia (FIP) presentó en octubre de 2023 un informe según el cual el 62% de los farmacéuticos encuestados reconocían haber experimentado agotamiento u otros problemas de salud mental.

Julieta de la Morena, de la farmacia madrileña Julieta de la Morena, ha sido una de sus víctimas. “El estrés al otro lado del mostrador se genera porque estamos dispensando medicamentos, lo que ya es de por sí es una responsabilidad alta. Y al mismo tiempo tratamos con pacientes enfermos y eso les genera ansiedad que nos acaban transmitiendo a nosotros. Al estar los centros de salud saturados, nos requieren más atención farmacéutica aún si cabe”, declara.

En este sentido Pablo Caballero aclara: “Los farmacéuticos comunitarios son profesionales sanitarios habituados a lidiar con situaciones relativamente complejas. Por ejemplo, por la época en la que nos encontramos podemos citar el habitual brote epidémico de infecciones respiratorias, que produce una importante carga de trabajo para buena parte de los profesionales sanitarios, incluidos los farmacéuticos. También la pandemia supuso una situación excepcional que implicó un aumento de los niveles de ansiedad y estrés en toda la población”.

Las causas

De la misma opinión se muestra Carlos Manuel Llamas, director general de WeBotanix que cree que la pandemia marcó un antes y un después y destaca que el desgaste físico y emocional sufrido por toda la población en aquel momento, también estuvo presente en el sector farmacéutico. “La incertidumbre, el desconocimiento o el miedo al impacto socioeconómico, fueron algunos factores que se tradujeron en diferentes situaciones de estrés y ansiedad. De hecho, a raíz de la pandemia han aumentado los casos de problemas de salud mental. ¿Lo positivo? Que desde ese momento, la importancia de esta última ha ganado un protagonismo en la sociedad que era necesario”, indica el experto.

Actualmente, las razones fundamentales que desencadenan el estrés en el farmacéutico se basan, según apunta Pablo Caballero, a que tanto los farmacéuticos comunitarios y hospitalarios desempeñan una importante labor asistencial, que implica una relación de gran cercanía con los pacientes: “Aunque no tenemos datos que nos permitan hablar de razones concretas y su peso relativo, tanto la presión en determinadas épocas, como la evolución de la salud de los pacientes que acuden a menudo a la botica pueden ser factores que influyan en el nivel de estrés de los farmacéuticos. En el caso de los turnos de guardia o la nocturnidad, un mal descanso también puede ser un factor estresante”.

Paula Hernández, farmacéutica responsable de formación técnica de Terpenic, admite que el estrés es una asignatura pendiente para una gran parte del sector sanitario. ”La carga de trabajo, la necesidad de adaptación frente a protocolos o situaciones que nos rodean y la preocupación por la propia salud personal son elementos estresores que afectan a nuestro sector en mayor o menor medida”, aclara.

Y documenta: “Sabemos que el estrés es una respuesta fisiológica natural ante los desafíos diarios; sin embargo, cuando esta respuesta se sostiene de manera prolongada, resulta en una elevación crónica de los niveles de cortisol, evolucionando a un estado de estrés crónico que se manifiesta con síntomas como tensión muscular, falta de energía o concentración, problemas intestinales o dolores de cabeza, entre otros”.

Cómo afrontarlo

Para hacerle frente, los expertos consultados prescriben sus propias recetas: En primer lugar, es importante identificar las causas del estrés para poder empezar a tomar medidas que lo disminuyan. Además, un descanso adecuado, el mantenimiento de redes (familiares, de amigos, laborales), la alimentación, la práctica habitual de ejercicio o el contacto con la naturaleza pueden ayudar a reducir el estrés”, aconseja Pablo Caballero, que recuerda que estas medidas pueden ser útiles para el resto de la población, teniendo en cuenta que las recomendaciones deben adaptarse a cada caso, valorando que la relación de cercanía del farmacéutico comunitario con los pacientes habituales facilita este intercambio de información.

Otras medidas efectivas son los productos fitoterápicos. “Aquellos elaborados a partir de drogas vegetales, destinados a su uso en pacientes o personas sanas con finalidad terapéutica, preventiva o para el mantenimiento de la salud. Estas ‘drogas’ vegetales se someten a procedimientos como la extracción, la destilación o infusión, dando lugar a productos fitoterápicos como las tisanas, tinturas madre, tinturas madre espagíricas, extractos secos o aceites esenciales”, documenta Paula Hernandez.

La experta reconoce que la eficacia de la fitoterapia para el tratamiento de los trastornos del sistema nervioso se evidencia en preparados a base de plantas como la valeriana, pasiflora, el estróbilo de lúpulo, la flor de lavanda, la hoja de melisa, la flor de tilo y de naranjo amargo, la amapola de California o la raíz de withania. La raíz de valeriana resulta la más estudiada actualmente, sin embargo, la utilización del resto de drogas vegetales mencionadas está en auge.

Insiste, además, en que los aceites esenciales desempeñan un papel crucial en el manejo de trastornos del sistema nervioso. Las partículas aromáticas interactúan directamente con nuestro sistema límbico, influyendo en el estado de ánimo, la calidad del sueño y la reducción del estrés y la ansiedad, tan prevalentes en nuestra sociedad, como lo hacen los aceites esenciales de bergamota, lavanda, incienso, rosa o ylang-ylang.

Para el director general de WeBotanix está bien recalcar que son productos naturales ya que, siempre que sea posible, es recomendable recurrir a ellos puesto que no generan dependencia ni efectos secundarios. “Eso sí, ¡que cuenten con evidencia científica! A la hora de elegir un producto para reducir el estrés, se debe elegir uno con una composición que de verdad ayude a resolver el problema. Hay algunos principios activos que cuentan con numerosos estudios que evidencian sus propiedades terapéuticas. Últimamente se habla mucho de la Ashwagandha, una planta de la medicina ayurvédica que podría ayudar a reducir los niveles de estrés y ansiedad”, apostilla.

Se han realizado estudios en personas que tomaron Ashwagandha entre 6 y 8 semanas y afirmaron sentirse menos cansados, dormir mejor y sentir menos estrés y ansiedad, explica Carlos Manuel Llamas y que se utilizan para reducir los niveles de estrés como: el azafrán, que aumenta la producción de serotonina; el L-Triptofano como precursor de la serotonina o la Vitamina B6 que, además de mejorar la función psicológica, ayuda a transformar el triptófano en serotonina y, “por supuesto, el CBD, el ingrediente estrella para reducir los niveles de estrés, ¡además de otros muchos beneficios para la salud! Interactúa con nuestro Sistema Endocannabinoide, formado por receptores CB y encargado de regular numerosos procesos en el organismo, como el estado de ánimo, el nivel de energía o los niveles de estrés” concluye.