El buen tiempo y el cuidado de la cara y el cuerpo

La dermatología estética es una ciencia en constante avance, en la que en los últimos años se han presentado numerosas novedades, tanto en el área de productos como en la de tratamientos

dermofarmaciaEste avance se debe, fundamentalmente, a la continua demanda que los usuarios hacen de este tipo de servicios, ya que saben que éstos pueden hacer frente a las diversas necesidades del cuerpo a medida que pasan los años.

El dermatólogo, gracias a su experiencia y conocimientos, puede hacer un análisis detallado de la salud de la piel, lo que le permite aportar soluciones a problemas no sólo médicos, sino también estéticos. Estudiar áreas como la capa córnea, el ciclo madurativo del queratinocito, el comportamiento del melanocito, el estado de la dermis o la actividad sebácea puede proporcionar valiosa información que permita mejorar el estado físico y la forma de sentirse del paciente.

Así, las preocupaciones de los pacientes en cuanto a dermatología estética varían con la edad. De 25 a 35 años, el aspecto cansado, la piel mal hidratada y las ojeras son los principales problemas que encuentran los pacientes de esta franja de edad. De 35 a 45 años, las pequeñas arrugas, principalmente de expresión, cobran protagonismo en las consultas, mientras que de los 45 a los 60 años, a todo lo anterior se añade la flacidez en la piel del cuello y la pérdida de firmeza facial.

Sin embargo, no siempre es necesaria la atención del dermatólogo directamente, sino que existen numerosos productos de farmacia que, con el debido asesoramiento del farmacéutico, pueden ayudar a que los usuarios mejoren su salud y solucionen sus problemas estéticos. Después de todo, descontando los medicamentos sin receta, Cuidado Personal es el área que registra más ventas en la oficina de farmacia, con 1.686 millones de euros facturados el año pasado, según datos de Iqvia.

El 81 por ciento de estos ingresos de venta libre corresponde a dermocosmética, donde los productos especializados de cuidado facial de mujer y los protectores solares suman casi la mitad de la facturación. Los productos faciales son los que más aportaron al crecimiento de Cuidado Personal en el último año.

El cuidado del pelo y las cremas de cuidado corporal son las otras dos clases de productos que generan mayores ingresos en la farmacia, si bien en el caso del cuidado corporal se ha producido en los últimos años un descenso de facturación superior al 5%, que refleja la competencia a la que están sometidos por otros canales de venta como parafarmacias, supermercados, perfumerías o la venta online en Internet.

Cuidados específicos para cada gestión

Al igual que cambiamos de ropa con la llegada de cada estación, la piel también necesita unos cuidados diferentes en cada una de las cuatro estaciones del año. En estas fechas en las que nos exponemos en mayor medida a las inclemencias del buen tiempo, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recomienda realizar un cuidado especializado de la piel.

En primavera se recomienda tener especial cuidado con los rayos del sol y también con los días en los que vayamos a depilarnos, para que la piel que ha sido recientemente expuesta a dicha eliminación de vello, no sea expuesta directamente al sol y de tener que hacerlo, poner la crema adecuada para protegerla.

En verano, por supuesto, se imponen los fotoprotectores de mayor graduación, pero, además, también es una época en la que la piel debe hidratarse más que nunca, ya que sudamos y estamos más expuestos al sol. Una hidratación que no sólo debe venir de las cremas especiales para esta época, sino también del agua que bebamos. Además, una correcta alimentación hará que nuestra piel sufra menos.

Cuatro pautas básicas

Además de estos cuidados específicos de las temporadas de buen tiempo, existen también cuatro pautas básicas de los cuidados faciales que se deben llevar a cabo todos los días, para mantener la piel en un estado de salud y belleza acorde a las necesidades de los usuarios. Pautas que se deben dividir en dos momentos del día: mañana y noche.

  • Limpiar: si es eficaz, la limpieza deberá eliminar la suciedad, el sudor, el sebo y el maquillaje. Una vez limpia, la piel absorbe de manera más eficaz los productos para el cuidado de la piel. Esta pauta debe repetirse por la mañana y por la noche. En el primer caso para eliminar el sebo que se genera durante la noche y en el segundo, para eliminar el maquillaje, sudor y resto de suciedad que pueda quedar en nuestro rostro. En el caso de los ojos, deberemos utilizar un desmaquillante más suave, exclusivo de esta zona.
  • Tonificar: utilizar un tónico efectivo y acorde a nuestro tipo de piel hará que se eliminen los restos de los limpiadores, refrescando la piel y restableciendo su pH natural. Una acción que se hará tanto por la mañana como por la noche, con el mismo objetivo.
  • Cuidar: con una crema hidratante acorde a nuestro tipo de piel. En este sentido, también es importante tener en cuenta las diferentes partes de nuestro rostro y que, por tanto, no se recomienda utilizar la misma crema para partes secas y partes grasientas. En este sentido, los dermatólogos y farmacéuticos juegan un papel esencial a la hora de aconsejar los tratamientos más acordes a nuestro cuerpo.
  • Proteger: muchas personas consideran que la protección solar sólo debe darse en la época estival y, sin embargo, los expertos recomiendan darla todos los días, ya sea invierno o verano, haga sol o no.

En cuanto a las dos primeras pautas de los cuidados faciales, las de limpiar y tonificar, lo primero que los expertos recomiendan es desmaquillar los ojos, ya que deberemos hacerlo con una crema desmaquillante específica para esta zona. Lo más recomendable es hacerlo con un disco de algodón. Posteriormente se elegirá un gel limpiador que se adaptea nuestro tipo de piel. En el caso de las pieles secas se recomienda una emulsión limpiadora. Por último, el tónico facial se aplicará por toda la piel de la cara y es aconsejable que se haga con otro disco de algodón.

Por lo que se refiere al cuidado y la protección, existe una amplia gama de productos, por lo que se podrán encontrar muchos que se ajusten a las necesidades particulares de cada persona. Por ese motivo, el consejo y asesoramiento de los profesionales, ya sean dermatólogos, quienes conocen a la perfección las pieles y cómo tratarlas, o farmacéuticos, que tienen un contacto diario, un conocimiento profundo de los productos y compuestos más adecuados, son de la máxima importancia.

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