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Mª Carmen González Vidosa, titular de la farmacia González Vidosa: “Nuestra filosofía básica es colaborar en mejorar la salud de nuestros clientes”

Acompañar a su clientela en su camino hacia el bienestar y la atención personalizada son los dos pilares básicos de la farmacia González Vidosa, que tiene medio siglo de ‘vida’ en un enclave privilegiado de la ciudad de Valencia

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La farmacia de Mª Carmen González Vidosa lleva más medio siglo en la Avenida del Reino de Valencia, una de las vías más conocidas de la ciudad del Turia, que une dos barrios muy populares en el céntrico distrito del Ensanche de Valencia: Ruzafa y Gran Vía. En esta amplia avenida, en un chaflán enfrente de un bulevar adornado con palmeras, jardineras con flores y muchos árboles, se encuentra esta farmacia que es una mezcla de tradición y estilo moderno.

En principio, Mª Carmen no tenía intención de ser farmacéutica; de hecho, disfrutó de una vida muy intensa y vivió una auténtica “revolución de los años 60”. En una época en que las mujeres se quedaban en casa con sus familias, ella se convirtió en piloto de avioneta, en capitán de barco de recreo, en submarinista, en saltadora de paracaídas y en una incansable viajera, rompiendo moldes allí donde iba. Lo mismo le ocurrió cuando decidió estudiar farmacia y trabajar con su padre: “Cuando me veían aparecer en el Colegio de Farmacéuticos, no entendían que una chica tan joven y tan ‘moderna’ se interesara por las nuevas tendencias, formaciones y novedades de la industria farmacéutica”.

Reconoce que siguió la profesión de su padre por “responsabilidad familiar”. Su padre quería que alguno de sus seis hijos siguiera con la farmacia que era el sustento familiar, sobre todo si algo le sucedía. Así que ella tomó el testigo y se decidió a estudiar la carrera. Trabajó varios años con su padre antes de comprarle la farmacia. Amplió el local, la gama de productos e introdujo más servicios. Y así ha seguido durante estos 40 años: trabajando sin parar e innovando, aunque también ha tenido tiempo para seguir viajando y disfrutando de la vida.

Formadora y formación

A sus 70 años, reconoce sentirse más a gusto con las nuevas generaciones de farmacéuticos que con los de su quinta, ya que cree que siempre ha sido una persona adelantada a su época. Es una mujer absolutamente vital y llena de energía, acude cada día a su farmacia que abre los 365 días del año de 8:30 horas hasta las 22:00 horas: “No entiendo esas farmacias que funcionan solas, esto es como una casa, hay que estar aquí para que las cosas estén organizadas y bien hechas”, declara.

En la actualidad tiene un equipo de cinco farmacéuticas: “Creo que la capacitación y el conocimiento son básicos para atender a los pacientes que acuden a la farmacia. Siempre he confiado en la profesión, nunca he trabajado con personas sin formación, aunque cada vez me cuesta más encontrar personal”. Ella valora mucho la profesión y cree que un farmacéutico tiene que conectar con el cliente pero basándose en el conocimiento, siempre les dice a sus empleados: “Siempre que vendáis un producto, tenéis que saber para qué es”.

Aun así, reconoce que tiene que formar a todas las personas que a lo largo de estos 40 años han pasado por su farmacia. Defiende el que cada uno tenga su propia manera de ser a la hora de atender a los clientes, pero ella los asesora en el tema de la atención y la venta. Considera fundamental el “acompañar a sus clientes en su camino hacia una mejor salud”. Por eso, todos sus trabajadores están pendientes de las necesidades de los clientes que acuden al establecimiento. “Si les quitan o les añaden algún medicamento en la receta electrónica, hay que informarles y explicarles el porqué, sobre todo a la gente mayor, que muchas veces no saben cuándo tienen que renovar la medicación”, comenta la propietaria.

Además de asesorar y enseñar a los pacientes cómo y cuándo tomar la medicación, también sus empleados tienen que saber vender el resto de productos, sobre todo de autocuidado: “No hay que perder de vista que esto es un comercio. Se trata de vender y conseguir beneficios”.

Eso sí, para poder vender y aconsejar a la clientela se necesita formación: “Cuando yo empecé en este negocio, asistía presencialmente a todas las formaciones de los laboratorios, se invertía mucho tiempo, pero también se hacían amigos y se pasaba un rato agradable tomando un vinito. Hoy en día casi todas las formaciones son online y no nos perdemos ninguna. Tanto mis empleados como yo, tenemos que estar atentos y formados de las novedades del mercado y de los nuevos tratamientos médicos”.

Asesoramiento y servicios

La clientela del barrio donde se ubica la farmacia es de un nivel socioeconómico medio-alto y eso se nota en su preocupación por la salud y su mantenimiento: “Tengo muy claro que cuanto más nivel adquisitivo y más formación, mejor salud se tiene y más años se vive. Es triste, pero en las barriadas la gente de menos poder adquisitivo come peor, está menos informada y, lamentablemente, cuida menos de su salud. Es algo que deberíamos cambiar a nivel educativo y cultural, pero lo veo muy difícil de acometer”.

Las personas que acuden a su local buscan asesoramiento y muchas veces “un ratito de conversación” explica Mª del Carmen: “Ejercemos una labor de acompañamiento y tenemos un nivel muy alto de fidelización. Las nuevas generaciones puede que estén más informadas, pero les sigue gustando venir presencialmente y preguntar”, asegura. Además de la venta de medicamentos, ella es analista y hace análisis clínicos en la farmacia y pruebas para el control de lípidos, abarcando el colesterol total, HDL, LDL y triglicéridos.

Además, llevan a cabo análisis de hemoglobina glicosilada, proporcionando información esencial sobre el manejo y prevención de condiciones relacionadas con la salud cardiovascular. También ofrecen un servicio de fórmulas magistrales: “Antes hacía yo misma las fórmulas y me encantaba, pero hoy en día las encargo al Colegio de Farmacéuticos; aun así, las sigo recomendando porque al ser personalizadas, dan muy buen resultado”.

Asimismo, ofrecen un servicio de dietética con un asesoramiento personalizado en nutrición y disponen de una amplia gama de productos dietéticos para ayudar a perder peso o mantener una alimentación saludable.

Esta pionera cree en las nuevas tecnologías, tiene su propia web (www.farmaciagonzalezvidosa.com), está presente en las redes sociales: Instagram (@farmaciacarmengonzalez) y facebook y ha tenido venta online varios años. Sin embargo, opina que para que funcione la venta online hay que estar constantemente encima y dedicar a una persona en exclusiva a ello. Como los márgenes son menores y el tiempo invertido es mayor, decidió tirar la toalla y no hacerlo personalmente, aunque sí está presente en F+Online, un servicio que aglutina a muchas farmacias de toda la geografía española.

Durante varios años su farmacia daba servicio las 24 horas, pero ahora se conforma con las 14 horas diarias que permanece abierta: “Tener abierto de noche me suponía muchos problemas de personal y tenía que financiar yo misma la apertura nocturna hasta conseguir cobrar los costes de la Administración”, explica Mª Carmen.

Comprometidos con la salud

“Somos una farmacia comprometida con la salud y el bienestar”, declara rotundamente Mª Carmen. Para ella la salud es fundamental y lo más importante de la vida. “No merece la pena poner el foco en lo que se tiene, las casas, el dinero, etc. lo básico es estar bien”. Por eso confiesa que le encanta su profesión, porque ayuda a las personas a sentirse mejor.

En su establecimiento hay productos de autocuidado, suplementación, dermofarmacia, homeopatía, herboristería, ortopedia e incluso de veterinaria. Cuenta con una exposición enorme de productos en todo el local, todo está a la vista y muy cómodo para que el cliente pueda elegir lo que más convenga.

La dermocosmética ocupa una parte primordial de los expositores porque a Mª Carmen, el cuidado de la piel es uno de los temas que más le gusta y que más ha estudiado. “Si una persona está bien, su piel está también bien, creo que la piel refleja cómo nos encontramos y cómo somos”, declara. Dentro de esta categoría, destacan los productos dermocosméticos para la protección solar porque esta licenciada cree que la protección frente al sol es básica para la piel: “Es lo que más arrugas produce y lo que más daña la piel, sobre todo en el rostro”, declara.

Para ayudar a los pacientes recomienda productos que alivian los efectos secundarios de las medicaciones, por ejemplo probióticos y prebióticos, porque los estudios y su propia experiencia, le han demostrado que funcionan. También ayuda a sus clientes cuando pasan por malos momentos y los escucha atentamente porque, sobre todo, le preocupa el tema de los ansiolíticos y la salud mental, “cada vez se recetan más y es preocupante”.

Futuro

Respecto al futuro más próximo, cree que el Gobierno cada vez seguirá retirando más productos básicos, como las vitaminas, los antitusivos, los mucolíticos, etc. y bajará el precio de los medicamentos por lo que los productos de autocuidado y parafarmacia irán cobrando más peso y protagonismo en las ventas.

En cuanto al futuro de la farmacia en sí, ha notado a lo largo de todos estos años que cada vez se le da más importancia a la salud y al autocuidado: “La farmacia física no va a desaparecer, al contrario, va a continuar creciendo y siendo un lugar referente para la salud”.

Espera poder seguir trabajando junto a sus empleados algunos años más, pero venderá la farmacia cuando se encuentre cansada: “No quiero seguir trabajando con 80 años, quiero disfrutar de tranquilidad”, constata.