El papel del farmacéutico en la farmacia comunitaria

Han pasado 40 años desde que Miguel Ángel Gastelurrutia, titular de la farmacia Gastelurrutia situada en Donostia-San Sebastián, comenzara su andadura

Diseño sin títuloCuando en una farmacia sienten la profesión como un servicio al ciudadano, eso se nota en el trato con los clientes, los cuáles se sienten cómodos y agradecidos con la atención cercana que reciben. Un caso que se cumple en la farmacia Gastelurrutia de San Sebastián. Situada frente a un Centro de Salud, lo que hace que tengan dos tipos de grupos de pacientes diferentes principalmente, Miguel Ángel Gastelurrutia, farmacéutico titular de la mencionada farmacia donostiarra, tiene claro que el papel de un farmacéutico es el servicio público y cercano, algo que también transmite desde su cargo como presidente del Colegio de Farmacéuticos de Gipuzkoa.

  • ¿Quién es Miguel Ángel Gastelurrutia? ¿Por qué es usted farmacéutico y cuál ha sido su evolución profesional?

Soy hijo de farmacéutico y farmacéutico por vocación. Nunca pensé en otra profesión distinta a la Farmacia. Desde mis inicios como profesional, ya hace más de 40 años, he ido buscando la esencia de la profesión. Por eso he pasado por muchos entornos diferentes: me hice especialista en análisis clínicos; una actividad que ejercí hasta el año 2002.
Al principio creía que el futuro pasaba por la gestión de la farmacia (fui presidente de la Asociación Empresarial Guipuzcoana, AGEOFAR), también hubo un tiempo en que creí que el futuro profesional pasaba por potenciar la parafarmacia, sobre todo la cosmética, y monté en la farmacia una buena línea de productos cosméticos elaborados en la misma. Así, hasta que el 8 de noviembre de 1997, siendo ya presidente del COFG, escuché una conferencia que impartieron el profesor Paco Martínez, ya fallecido, y la profesora María José Faus, y me “convertí”.

Entendí que el papel del farmacéutico debe ser atender las necesidades de los pacientes relacionadas con su medicación y por ese camino he seguido. Desde entonces, soy miembro del grupo de investigación en atención farmacéutica de la Universidad de Granada. En este sentido, hice una diplomatura en Pharmaceutical Care en Minnesota (EE.UU.) y, después, el doctorado en Granada.

Es verdad que, como digo, he tocado muchos entornos diferentes. Soy socio fundador y presidente de SEFAC; he estado en la distribución farmacéutica desde 1984 hasta 2018, primero en Unión Farmacéutica y luego en Distribuidora farmacéutica de Guipúzcoa; soy Académico de la academia Iberoamericana y patrono de la Fundación Pharmaceutical Care. Y, por supuesto, fui presidente del COFG entre los años 1997 y 2000, y desde julio de 2018 vuelvo a ocupar el cargo.

  • ¿Cuándo abrió las puertas de la Farmacia Gastelurrutia y cómo es el equipo que la forma?

Tengo la suerte de haber tenido una farmacia desde que conseguí mi licenciatura en 1978, en la Universidad de Navarra. Después, por azares de la vida, la perdí; estuve un par de años sin farmacia y en 2003 adquirí mi actual farmacia en el barrio de Altza, de San Sebastián. Es una farmacia con un doble componente de barrio y de ambulatorio. Se trata de una farmacia que adquirí en traspaso, como digo en 2003, y en 2007 la amplié, y roboticé. En la actualidad, el equipo está constituido, además de por mí, por cinco farmacéuticas y tres auxiliares, si bien, una de las farmacéuticas dedica su jornada laboral a atender una residencia sociosanitaria que llevamos.

  • Su farmacia está situada frente a un Centro de Salud. ¿En qué medida eso influye en cuanto al público o los servicios que ofrecen?

Como ya he comentado, aunque está frente a un centro de salud, la farmacia tiene las características también de una farmacia de barrio, con personas muy fidelizadas a la misma. Por ello hay dos tipos de usuarios: aquellos que vienen habitualmente y los que se acercan después de haber salido de la consulta del médico. Es verdad que esto ha cambiado mucho con la irrupción de la receta electrónica y ahora, los pacientes no habituales sólo vienen a por medicamentos agudos.

  • ¿Cuál ha sido la evolución de su oficina de farmacia en cuanto a servicios?

Los servicios en la farmacia son mi gran obsesión. Creo que la farmacia comunitaria no tiene futuro si no se implantan y se consigue diferentes servicios clínicos, lo que llamamos servicios profesionales asistenciales. El problema es que en muchos casos, estos servicios no generan rentabilidad a la farmacia, al margen de la “rentabilidad” (mejoría) clínica en los pacientes. Por eso, yo he trabajado en la implantación del seguimiento farmacoterapéutico. Llegamos a tener hasta unos 200 pacientes en seguimiento, con unos resultados muy buenos que nos permitieron, incluso, realizar una tesis doctoral en la farmacia. Los pacientes mejoraban sus problemas de salud, ingresaban menos, iban menos a urgencias, aumentaban su calidad de vida y disminuía el número de medicamentos que utilizaban.

Por eso, hoy sólo me involucro en servicios remunerados: Dispensación, Formulación magistral, MUMSAD (Programa de Mejora del Uso de los Medicamentos en personas atendidas por los Servicios de Ayuda Domiciliaria municipal), detección temprana del VIH y Metadona. Hacemos también medida de peso y altura, y pruebas bioquímicas como glucosa y colesterol. Ya, al margen de los servicios asistenciales, debido a la demanda en el barrio, ponemos pendientes, pero esto es algo anecdótico.

  • ¿Qué tipo de productos son los más demandados?

Yo intento que mi farmacia tenga un gran surtido en medicamentos, porque entiendo que es el eje de mi negocio. Junto a esto, hay demanda de productos naturales y de cosmética farmacéutica.

  • ¿Y los servicios?

Mientras no se consiga la remuneración de nuevos servicios, no creo que vaya a implantar nada nuevo. He aprendido a no poner en riesgo el futuro de la farmacia. La implantación del sistema SEVeM está a punto de entrar en vigor.

  • ¿En qué medida les afecta? ¿Cómo se han preparado? ¿En qué lo van a notar los clientes?

Efectivamente, creo que ya lo tenemos todo preparado para que el 9 de febrero todo esté a punto y las farmacias vascas podamos dispensar los medicamentos de acuerdo a la legislación vigente. Ahora mismo estamos en pleno proceso de formación a los farmacéuticos, mediante presentaciones descentralizadas en varios municipios de la provincia. Además, hemos preparado un vídeo con la presentación para que lo vean aquellos que no pueden acudir a estas formaciones, y les hemos enviado documentación adicional para que puedan resolver todas las dudas. En realidad, en la práctica va a ser muy sencillo. Los clientes sólo notarán que el envase está siempre precintado y que no se puede abrir hasta que no lo haya adquirido. El resto, es decir, la verificación y la desactivación, se harán electrónicamente y los pacientes no notarán nada.

  • En cuanto a su cargo en COFG, ¿cuáles son los objetivos que se ha fijado?

En consonancia con lo que vengo diciendo, el objetivo de mi junta es, por un lado, potenciar la implantación de nuevos servicios asistenciales remunerados, y en eso estamos trabajando. Por otro, profundizar en el papel social de la farmacia.

La farmacia comunitaria está inmersa en los barrios, en los pueblos y es un establecimiento sanitario muy cercano. Creemos que esta característica debe ser aprovechada en relación a nuestro acercamiento con los más desprotegidos, con los dependientes, pacientes frágiles, etc. En este sentido, estamos trabajando con algunas organizaciones como APTES o la Fundación Hurkoa koa, para ir dando pasos en el mundo social. También queremos continuar con el proyecto de Donostia Lagunkoia, como “Farmacia amigable”, que inició nuestro anterior presidente y ampliarlo a Farmacia Euskadi Lagunkoia.

  • ¿En qué situación se encuentran las farmacias guipuzcoanas? ¿Existen diferencias notables dentro de la provincia?

Yo creo que la farmacia guipuzcoana es una farmacia comprometida, con ganas de trabajar y a la que desde el Colegio tengo que agradecer su colaboración. Tenemos problemas como, por ejemplo, el mantenimiento del sistema de guardias centralizadas, al que queremos dar una solución definitiva este año, pero, por lo demás, es una farmacia preocupada con su futuro económico pero, como digo, dispuesta a trabajar y colaborar.

  • ¿Cuál cree que es la percepción que tienen los ciudadanos de esta red?

No sé si soy yo quien debe responder a esta pregunta, pero por el escaso número de quejas que recibimos y por la percepción que tenemos en nuestras farmacias, creo que la ciudadanía confía en su farmacéutico comunitario y está bastante satisfecha con el servicio que recibe.

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