Todas las personas con hijos sabrán que cuando aparecen en nuestras vidas, es muy difícil quitarnos de la cabeza su cuidado y protección. En este número hablamos de una patología frecuente pero no grave, aunque sí puede ser muy molesta para los más pequeños, ya que provoca irritabilidad y otras molestias que pueden degenerar en otro tipo de patologías.
Definiremos dermatitis de pañal como el proceso cutáneo inflamatorio de origen irritativo, directamente relacionado con el hecho de llevar pañal. En la actualidad, la inmensa mayoría de los niños menores de dos años son portadores de pañal, por lo que, con una gran frecuencia en algún momento de esta etapa de la vida, los niños van a sufrir algún episodio de este tipo de dermatitis. La incidencia aumenta además en casos de diarrea aguda.
Las causas que la originan son múltiples, entre ellas la excesiva humedad, la oclusión, la fricción, la capacidad irritativa de la orina y las heces, o el aumento del pH en la piel del área del pañal. La humedad, como resultado de la oclusión y del contacto de la piel con la orina y las heces, es el principal factor desencadenante de la dermatitis. El exceso de humedad aumenta el crecimiento de microorganismos en la piel y junto con la oclusión elevan el pH fisiológico de la misma, haciéndola más vulnerable y produciendo un efecto directo irritativo sobre ella.
Una vez que la piel ha sido dañada, los distintos gérmenes que colonizan las heces (candida albicans y distintas bacterias como estafilococos y estreptococos) son capaces de actuar con más facilidad como agentes invasores secundarios, empeorando la dermatitis.
¿Qué hacer entonces para la prevención?
En primer lugar, los hábitos de higiene diaria de la zona del pañal son de gran importancia. Con ellos evitaremos la aparición o el empeoramiento de este tipo de dermatitis.
Además de un cambio frecuente del pañal, al menos 7-8 veces al día, es importante también utilizar productos de limpieza de la zona que no sean agresivos, evitar la fricción vigorosa de la zona con toallitas impregnadas de jabones tensioactivos, alcoholes o perfumes, aun- que sí se pueden utilizar las toallitas impregna- das exclusivamente de aceite. Lavar la zona con agua y jabón extragraso o con aceites limpiadores después de la defecación, secando suavemente y con toques ligeros o bien con un chorro de aire templado, evitando siempre friccionar la zona.
Es importante y beneficioso dejar la zona al aire, sin pañal, durante algún tiempo a lo largo del día. En cada cambio de pañal debemos utilizar un producto protector con caléndula, que nos será de gran ayuda para nuestro propósito.
Una vez instaurada la dermatitis, si ésta es con o sin sobreinfección secundaria, podremos utilizar además de las pomadas de caléndula un tratamiento homeopático oral, que nos ayude a recuperar la zona lo más pronto posible.
Entre estos medicamentos, y dependiendo de las lesiones, están:
• Belladona 9 CH gránulos
• Apis mellifica 9 CH gránulos
• Rhux Toxicodendron 9 CH
• Croton Tiglium 9 CH
• Mercurius Solubilis 9 CH
• Mezereum 9 CH
Cada uno de estos medicamentos podrán ser prescritos, según las lesiones, por el pediatra o el médico homeópata que atienda al niño.
Como hemos dicho con anterioridad, es una patología frecuente pero no grave, aunque sí puede ser muy molesta para el niño, provocándole gran irritabilidad, en especial cuando se asocia a erupción dentaria, sobre todo entre los seis y los quince meses de edad.

